martes, 11 de septiembre de 2012

Se despide AMLO de las Izquierdas?




En su mensaje ofrecido en el zócalo de la ciudad de México, el ex candidato y mesías de los oprimidos, Andrés Manuel López Obrador, comento que se retiraba de los partidos de izquierda que lo habían acompañado en su búsqueda por segunda ocasión por la Presidencia de la República.

Este es un ejercicio recurrente entre los candidatos de la izquierda, pues tanto Cuauhtémoc Cárdenas quien por 18 años busco la silla presidencial, como ahora Andrés Manuel López Obrador quien lleva 2 procesos electorales contendiendo por obtener el poder, lo han hecho más desde la óptica personal de que no hay mejor candidato que ellos, en lugar de impulsar un verdadero frente progresista que invite a mas ciudadanos a tomarlos como una opción seria y verdaderamente preocupada por el desarrollo nacional.

Sin embargo la práctica personal de estos personajes, más que recurrente resulta también preocupante, pues son los partidos de izquierda quienes se autodenominan liberales, pro democracias, y terminan siendo autoritarios y hasta cierto punto impositores, como ejemplo tenemos en América latina algunos de ellos, y vista la personalidad que revela Andrés Manuel, está más cerca de ser un Hugo Chávez, que un Lula Da Silva.

Esta ultima puñalada trapera anunciada por Andrés Manuel el domingo pasado en contra de los partidos de izquierda, no representa un acto de desprendimiento de su parte al señalar que se retira del PRD, Movimiento Ciudadano y PT, sino el dar la espalda a quienes le apoyaron, pues anuncio la creación de una nueva corriente política, que en determinado momento pueda él manipular a su antojo y que además seguramente vendrá a dividir votos entre las diferentes corrientes de izquierda, lo que a la postre significa dejar el camino libre para un bi partidismo.

Andrés Manuel sabe que su tiempo en el PRD terminó, vienen tras de él un Marcelo Ebrard y un Miguel Ángel Mancera quienes seguramente representen a las izquierdas en su conjunto dentro de 6 años, en las próximas elecciones por la presidencia de la república.

De esta manera hoy los que apoyaron a Andrés Manuel López Obrador, reciben lo mismo que ha recibido el pueblo de México de parte de este vividor; traiciones, división, polarización y sobre todo deja claro que es un tipo que solo busca la mejor manera de seguir viviendo como burgués, a partir de su discurso  populista y de redentor social.

Edgar Chávez Tarrío.

lunes, 27 de agosto de 2012

Primeros lugares de Chihuahua



De un tiempo a esta fecha la visión gubernamental y empresarial de Chihuahua sobre nuestro estado es que estamos, prácticamente en todo, en el primer lugar, no sólo nacional sino mundial, en rubros que van desde la seguridad a la educación, la democracia y el empleo, en fin, en todo. No hay semana en la que deje de aparecer algún pronunciamiento conteniendo lauros y distinciones para lo que se hace en estas tierras. Tanto el gobernador como sus empleados –toda la burocracia, independientemente del poder de que se trate–, los rectores, los grandes empresarios, los directivos de clubes privados, los líderes sociales, los jefes partidarios, presumen a Chihuahua como si fuera tierra de excepción. En esa visión todo va bien aquí en rango de excelencia, y es orgullo mundial todo aquello que se toque en el discurso oficial o de los que ejercen liderazgo en los diversos entes que actúan en la sociedad.


No quiero emborronar cuartillas haciendo una amplia glosa de todos estos primeros lugares. Es inútil dicha tarea porque la lista crece y crece como las verdolagas en huerto de indio. Sólo pondré unos ejemplos: tenemos el mejor sistema democrático del país y además fuimos pioneros en su construcción. Ni Pericles se salva. La UACH capitanea a no se cuántas instituciones del país. Descubrimos el mejor Registro Civil y tenemos el mejor Registro Público de la Propiedad, antes de que Bill Gates, Steve Jobs y otros diseñaran sus sistemas computacionales. Inventamos la justicia electoral y la convertimos en producto de exportación al resto de las entidades. La cobertura en salud y educación está al cien por ciento. La cultura de la legalidad está tan acendrada, en el discurso, que pareciera que todos los chihuahuenses han botado las rejas de sus casas, dejan las puertas abiertas y todos los aparatos privados llamados de seguridad han quebrado. Los magnates Terrazas, Vallina, Almeida y otros, se pasean galanamente por la calle Doblado a cualquier hora y se toman la copa en el bar La Roca, en demérito del Casino que se ha convertido en un club obrero. Los homicidios están a punto de extinción y ya casi todos tenemos asegurada una muerte natural, tranquila, garantizándose desde el gobierno todos los auxilios espirituales y la bendición papal.


Nuestras súper carreteras las envidian en Alemania y a punto estamos de que el megabalcón del Palacio de Gobierno haga palidecer al monumento de Víctor Manuel II en Roma. En Dubai ya se forma una comisión para investigar la captación de agua en nuestro territorio, aplicarla en aquellos desiertos y convertir al rico paraíso fiscal y petrolero en un vergel ballezano. Por nuestra carne hablará el espíritu, pero por lo pronto en Ankara, Moscú y Tokio se forman largas filas para adquirir las marmoleadas piezas de rib-eye, new york, t-bone, sirloin y hasta los proletarios se conforman con un buen chamberete chihuahuense. Los chinos, tan diestros ahora en impresión de libros de arte, quieren establecerse aquí, renunciando a sus imprentas de allá.


Ya los diputados, los magistrados y jueces y nuestras flamantes policías ingresaron a la filosofía de la certificación de sus procesos e ISO-9000 nos tiene colocados en las cimas de la calidad total. Por eso, Chihuahua empieza a hacer la sede de no pocos eventos de calidad mundial: los rodeos, la famosa carrera NASCAR de automóviles, cumbres de valores. Todo aparece con calidad mundial. Son prietitos en el arroz los desvíos de fondos como el de Chihuahua Competitiva y no ha faltado quien diga que fue el mismísimo Mijail Gorbachov quien lo provocó por envidia. Nuestra prensa actualmente se estudia para reproducir su modelo en Suecia, Alemania, Francia e Inglaterra. Estados Unidos recela pero va a caer, tarde que temprano. Nuestro urbanismo no tiene parangón en el mundo: el arquitecto Pierre Charles L'Enfant que diseñó las calles de Washington, D. C durante los primeros años de su independencia, es un enano frente a los grandes técnicos y urbanistas del Capitán Garfio que orquesta la transformación de Chihuahua. El arquitecto Óscar Niemeyer y su obra Brasilia ya fue borrado de los libros de texto brasileiros que se aplican exclusivamente en describir la grandeza de Carlos Carrera. En todo, literalmente en todo, estamos en primer lugar.


El percance olímpico de la judoka parralense Vanessa Zambotti, es una mala jugada que nos hizo la alta inteligencia china que la dotó de una bata tan satinada por la seda con la que se tejió que la hizo resbalosa. Sólo Dios explicó el suceso, porque después de él está Chihuahua y su actual profeta que, si nos descuidamos, se puede convertir en campeón de sumo político.


Los senadores priístas que asumirán sus escaños en breve, por eso, hicieron su cumbre en la ciudad de Chihuahua, y para demostrar que ya estamos más allá del bien y del mal, fueron recibidos por César Duarte, que transformó a Patricio Martínez y Lilia Merodio en una especie de edecanes o pajecillos de Emilio Gamboa Patrón, que se vio tentado a instalar sus galerías de arte por acá, ahora que muy pronto se desbanque a París y Nueva York.


Aquí habrá hacia el mes de octubre un congreso mundial del trabajo porque somos un ejemplo salarial en todo el planeta, de justicia laboral sin par, sin huelgas, que son cosa absolutamente del pasado, y con trabajadores y patrones que duermen plácidamente en la misma cama.


Y lo que faltaba: el nuevo PRI nació aquí, Peña Nieto dixit, y debe ser cierto, pues hombre con tan vasta cultura difícilmente podría equivocarse. El nepotismo es cosa del pasado, la empleomanía no se diga, y la justicia ha alcanzado un rango de tal belleza que al presidente del Supremo Tribunal de Justicia ya se le conoce como Xavier El Hermoso.


Como dijo Ariosto: así suele errar el juicio de los hombres. Y que Dios bendiga a Chihuahua.


Jaime GARCÍA CHÁVEZ

lunes, 23 de julio de 2012

La impunidad




El principal flagelo del estado de derecho en México y la principal causa de que los ciudadanos no vean en la autoridad el medio para poder convivir armónicamente se llama “IMPUNIDAD”.

La asociación civil mexicana denominada Mexicanos en Red presentó en 2008 un estudio nacional sobre la participación ciudadana con respecto a las denuncias presentadas por delitos sufridos y el resultado en aquel entonces es alarmante, no se denuncian el 77% de los delitos que se cometen.

Pero la estadística, que es un instrumento que sirve como punto de partida para diagnosticar un problema y comenzar a diseñar el tratamiento para erradicarlo, nos proporciona cifras aun más preocupantes,  pues del 23% de los delitos que se denuncian, solo entre el 7 y 9% alcanzan a detener a los presuntos responsables y sancionarlos.

Mexicanos en Red señalan textualmente:

… “Las denuncias ciudadanas deben formar parte de una estrategia integral de combate a la incidencia delictiva, de lo contrario, las instituciones encargadas de impartir justicia difícilmente se podrá ganar la confianza de la ciudadanía”.

Sin embargo al no contar con corporaciones policiacas ni con autoridades de procuración de justicia confiables, resulta delicado descansar en los ciudadanos la fundamental tarea de denunciar los hechos delictivos.

Todo inicia en con la falla en la punibilidad, esa característica jurídica que en resumidas palabras significa que “quien la hace, la paga” pero eso no sucede en nuestro país, lamentablemente, lo que abre paso para que muchos ciudadanos hagan de su modo de vida actividades que atentan contra los bienes más preciados jurídicamente de los individuos, su persona, sus bienes y su patrimonio.

Diariamente vemos y convivimos con hechos delictivos de alto impacto que parecieran inofensivos, pero que forman parte de de una gran red de delincuencia que diversifica fácilmente sus ingresos cambiando de la piratería al secuestro o la extorsión o bien a la distribución de drogas.

Estos hechos se dan a plena luz del día y ante los ojos de las autoridades, solo por citar un ejemplo, en los puentes internacionales que comunican a México con Estados Unidos de Norteamérica, se pasean entre las líneas de los autos los vendedores de mercancías ilegales (música y películas) junto a los elementos de la POLICIA FISCAL, la policía federal preventiva y el ejercito mexicano.

Ese hecho resulta una burla para quienes aspiramos a vivir en un Estado de Derecho en el que se fijan las normas de convivencia social y de actuación de las autoridades.

Lamentable resulta también ver como los convoys del ejército se paran en los puestos de discos, películas, lentes y perfumes piratas a comprar la “mercancía”; no entienden es su limitada visión que llevar su dinero a esos puntos significa fortalecer al enemigo que los persigue y mata.

Ver como a unos metros de las garitas fiscales en las zonas fronterizas, se venden lentes, películas, discos y toda clase de mercadería pirata en las narices de “la autoridad”. En esa misma autoridad enla que los ciudadanos depositamos el poder de velar por nuestros intereses y de hacer que de manera ordenada y con apego a las normas, se castigue a quienes delinquen.

Sé que las personas que se dedican a la venta en menudeo de artículos piratas, o mejor llamados artículos robados, son la pequeña punta de una madeja interminable de IMPUNIDAD y corrupción en la que sin lugar a dudas los peces gordos están muy lejos de esas calles, donde se instalan los puntos de venta.

La impunidad nos condena a vivir en un estado sin ley, es la iniciadora de una serie vicios y de ilícitos como la corrupción, el tráfico de personas, los homicidios dolosos a plena luz del día, la extorción, la invasión a la propiedad privada, la amenaza a tu patrimonio, entre muchas más.

Nos hemos olvidado de la función del estado vigilante y garante de las libertades, hemos dejado atrás la legislación preventiva por pasar a una ineficazmente punitiva.

Hemos ido convirtiendo nuestro sistema judicial descansándolo en una legislación con castigos cada vez más impactantes, y mantenemos la discusión si la solución a nuestros problemas de inseguridad, están en la pena de muerte, aunque esta sea imposible implementarla por los tratados internacionales que nuestro país ha firmado y ratificado, ¿para que queremos cadenas perpetuas y pena de muerte si no hay a quien aplicárselas, porque nunca se logra detener al culpable?

El reto está en construir una ley anti impunidad, tendremos todos que convertirnos en vigilantes de los que nos vigilan, para comenzar y hacer de esa forma de vida un hábito, hasta que logremos tener solidas raíces y un profundo respeto por el estado de derecho.

EDGAR Chávez Tarrío.

sábado, 21 de julio de 2012

La izquierda y el crompromiso democrático

Los grandes analistas políticos del país comprometidos con la democracia, diseminados en todos los medios de la prensa escrita, nos han brindado estupendas reflexiones sobre la etapa postelectoral que vive el país. No hay problema, ni circunstancia, ni pronunciamiento que no haya sido objeto de un minucioso análisis, y si bien es cierto esto no obliga a convertir el criterio de autoridad en el metro de la verdad, la realidad es que muchos puntos sobre las íes se han marcado para no dejar duda del carácter de las instituciones democráticas, el papel del Derecho y la asunción real del Estado de Derecho que es mucho más que una simple frase de ocasión, las limitaciones mismas de la democracia que luego se le quiere ver bajo un prisma paradigmático de perfección, la pluralidad, el reconocimiento de que la política de adversarios llamada a que ninguno puede asumir el propósito de devorar y aniquilar al otro y el aquilatamiento del capital que se va acumulando y que se tiene que emplear precisamente para seguir avanzando más allá de la simple pugna por la titularidad de un poder, del tamaño que sea. En fin, no hay punto, de los que están a debate y que han sido abordados abundantemente por la teoría, que haya quedado fuera de los textos, pongamos por caso, de José Woldenberg, Lorenzo Meyer, Jesús Silva-Herzog Márquez, Enrique Dussel, Federico Reyes Heroles, Carlos Elizondo Mayer-Serra, entre otros muchos.

No obstante esta diversidad, llamó mi atención un texto de José Woldenberg titulado “El futuro de la izquierda (Reforma, 19-VII-2012). El expresidente del IFE, distinguido académico y politólogo, recapitula el papel de las urnas como fuente superior de toda legitimidad y subraya la construcción histórica implicada en esa divisa. En paralelo, refiere otras fuentes de legitimidad no democráticas como la que estuvo en boga en México cuando nuestros gobernantes por más de setenta años se legitimaban ideológicamente por la Revolución mexicana que a mi juicio presentaban como perenne e inagotable. Woldenberg pasa de ahí a reconocer que en nuestro país, y prácticamente en todo el mundo, la izquierda no es única sino que se expresa en una diversidad de corrientes y movimientos, alentando en su visión aquellas que traban un compromiso con los mecanismos democráticos y jamás tienen su guardadito insurreccional o de otro tipo en el viejo armario de una izquierda que a través del asalto del poder pretendía refundar a partir de cero prácticamente toda la humanidad.

No cabe duda que estamos frente a un problema muy grande, grave por las consecuencias de las malas soluciones que la izquierda tome y que la pueden llevar a un fracaso histórico en esta etapa, que no tan sólo la perjudicaría, por decirlo de alguna manera, hacia su interior, sino que su zaga la sufriría el propio país y en un espectro más amplio el futuro de la región del mundo donde México está enclavado. Para Woldenberg es una historia que está abierta, que está en proceso, y hoy por hoy no hay pronóstico que permita conocer el futuro que sobrevendrá en esta materia. Comparto con el autor que el “fortalecimiento o no de las diferentes corrientes que subsisten en la izquierda dependerá no sólo el futuro de ella, sino de todo el país”.

No nada más esta visión se refiere a la izquierda partidaria, sino a aquella otra que siendo extrapartidaria no está obligada a asumir los cauces institucionales que devienen tanto de la Constitución como de sus leyes reglamentarias, y en particular las que norman administrativa y judicialmente el proceso electoral de principio a fin.

Hace muchos años, cuando se pensaba que había una vanguardia revolucionaria, por lo general equivalente a un grupo de profesionales políticos portadores de todas y cada una de las recetas, se le abría espacio, aunque sólo fuera para negarlo de inmediato, a la conciencia de quienes se proponía procesos de gran transformación social. Así, se llegaba a estimar que no nada más desde la vanguardia surgirían los impulsos del cambio sino que otros procesos sociales los acometerían sin las hormas propias de los partidos políticos. Una fórmula que se ensayó fue que los que estaban en la vanguardia beneficiaran sus propósitos al convertirse en la desembocadura de los movimientos extrapartidarios. Esto puede ser cierto o no, a donde quiero llegar es que participar en la izquierda, particularmente en la partidaria y en una democracia, por precaria que sea, entraña la deliberación colectiva para la toma de las decisiones y al tomar las decisiones tener conciencia de las metas que se buscan.

Existe una izquierda no partidaria que se reunió en Atenco y trazó una línea que en pocas palabras entraña una rebelión para impedir la elevación de Enrique Peña Nieto a la presidencia de la república. ¿Hasta dónde puede confluir esta lucha con la de los partidos políticos y sus líderes? Es obvio que hay un divorcio entre ambas visiones, pero también es obvio que se debe hacer una disección entra una y otra cosa porque quienes militamos en la izquierda en serio no queremos ser arrollados sin más por los que deciden por todos, arrogándose una moral superior tal y como lo hacían aquellos que se asumían como la vanguardia histórica del proletariado.

El momento actual lo es de riesgo, de fragilidad, de incertidumbre. Se parece en parte al que precedió a la caída de la república de Weimar. En particular el PRD tiene que convocar a sus activos, que no son pocos, compartir la visión de los problemas y tomar decisiones. Todos tenemos derecho a saber a qué baile vamos o a que bailes nos están obligando a ir. Es una decisión que definitivamente no tiene por qué estar en la exclusiva voluntad de un hombre como Andrés Manuel López Obrador, un formidable líder si se quiere, pero que no sustituye a una izquierda que se precie de ser democrática. Hasta ahora es lo que ha prevalecido: frente a la deliberación, la tosudez; frente al liderazgo colegiado, la decisión unilateral. Y lo mismo se ve en la visión de país que ha expuesto a lo largo de los últimos años que el empleo a placer de las siglas partidarias y en candidaturas sucedió lo mismo. Se es radical contra toda imposición, y qué bueno, sólo que también hay que reconocer que los que estamos en el Partido de la Revolución Democrática, a lo largo de los últimos procesos de designación de candidatos un mal día nos hemos enterado que alguien, por allá en alguna oficina del centro del país, los impone a toda la nación y hay que reconocerlo sin chistar. Como los candidatos postizos que tuvimos aquí en Chihuahua en el último proceso electoral. Hamlet diría “ser o no ser,” y algún ranchero mexicano recomendaría arreglar primero la casa.

El gran problema es, siempre moviéndonos en el contexto del proceso democático, cómo promover el viraje que el país requiere para erradicar las lacras que oscurecen las elecciones, sin la tentación de volver a sacar la violencia a la calle o aquella vieja visión que dice que lo que a este país le falta es romper todos los moldes sobre los que se ha hecho, confeccionar unos nuevos y sobre ellos vaciar un nuevo bronce fundacional, en el centro del cual se labre al nuevo salvador. Camino equivocado si lo hay.

Jaime GARCÍA CHÁVEZ.

jueves, 5 de julio de 2012

¿Y si se restaura el PRI?


La restauración, aparte de ser un término histórico-político que se acuñó luego de laderrota de Napoleón y el surgimiento de la Santa Alianza europea.

Reinstaló viejas monarquías depuestas por la revolución y viejas élites del poder, bajo la hegemonía continental de la casa de Austria, capitaneada por el legendario Metternich, al que luego revivió sin éxito el inefable Henry Kissinger. El intento no sesostuvo más de tres décadas y particularmente fueron inútiles sus esfuerzos por volver a un pasado que ya se había ido y que un capitalismo en ascenso hacía de las etapas del feudalismo, loslinajes dinásticos y otros aspectos de este pretérito algo imposible de reeditar a plenitud. El año de 1848 barrió parejo con todo esto. Pero, acuñado el término y pasado el tiempo, el empleodel concepto se utiliza con un sentido más amplio, tan laxo que cualquier regreso de personeros de un viejo poder se tilda de restauratorio.

Con motivo de la elección del próximo domingo 1 de julio el tema ha sido abordado bajo ese ropaje y, bulle en el ambiente eltema de que el PRI de los setenta años se va a reinstalar en Los Pinos, y esta sola idea hace que unos se froten las manosrecordando los grandes y corruptos negocios de Estado de todos tan conocidos, o bien que un calambre recorra la espina dorsal con un escalofrío por el recuerdo de la represión diazordacista, lalimitación de las libertades, las crisis económicas recurrentes, la frivolidad lopezportillista, el monopolio del poder que le cierra los pasos a cualquier participación ciudadana. En fin. Será un temasobre el que habrá tiempo para abordar y del que hoy sólo tenemos dos esbozos abrigados en el pronóstico: el gran desastre a evitar con el voto ciudadano mayoritario que anima a muchos –a mí entre ellos–, o en la realidad enfrentarnos con el hecho de que PeñaNieto regresa al PRI al Palacio Nacional tras doce años de ausencia.Está claro que en esta última variante hablar o no de restauración tendrá una miga inocultable.

En la historia de la teoría política hay un clásico indiscutible en esta materia:Alexis de Tocqueville, que en una gran obra –ensombrecida por larelevancia, muy merecida, que se le da a la Democracia en América–abordó el tema del antiguo régimen en Francia y cómo algo de él había regresado después de la derrota del corso Bonaparte. Es unaobra clásica que, cambiando lo que haya que cambiar, serviría para establecer paralelismos, similitudes y hasta qué grado la cultura política está tan fosilizada que pueden darse cambios esencialmente estructurales sin afectar para nada las formas en que se ejercita elpoder. Quiero decir que para reflexiones futuras Tocqueville aportarásu parte, lo hayamos o no leído a profundidad, más si nos hacemos cargo que en el caso mexicano el PRI ha sobrevivido, casi intacto, a sus percances, y de ello habla no tan sólo la casi veintena degobernadores actuales con ese origen y cómo el PAN hace igual que el PRI muchas de las cosas que el común de las gentes habría tenido por inconcebible no hace más de veinte años.

Si el PRI gana laelección presidencial existen las posibilidades de un regreso quenos haría caer al vacío, o también un reacomodo a circunstanciasextremadamente complejas que el PRI que llegó a fines del siglo pasado no tuvo enfrente a lo largo de varias décadas de nuestrosiglo XX. Está claro que el que gane se encontrará con un IFE quele cercenó al viejo Estado autoritario el monopolio de controlar las elecciones; tendrá enfrente, con todas sus limitaciones, al IFAI, laCNDH, aunque decadente, un sistema pluripartidista; un Banco de México que, a querer y no, dejó de ser el juguete del presidente yuna Suprema Corte de Justicia de la Nación que con altibajos ha ido avanzando en la apropiación del papel que le corresponde. También atan a México compromisos internacionales de la mayor importancia en el terreno de la globalidad y los derechos humanos –la autarquía,si alguna vez se soñó con ella, es imposible ahora– y, sin duda,tenemos una Constitución General de la República nueva que en medio de la pugnacidad no hemos alcanzado a distinguir pero que en materia de derechos humanos nos ha hecho contemporáneos del mundo avanzado.Pero, sobre todo, hay una nueva sociedad, como ya se advirtió con el campanazo del movimiento juvenil #Yosoy132. El que llegue, y más sies el PRI, no podrá desplegar la bandera de sus fueros. Con todo esto se insinúa que una restauración del viejo orden se antoja más que imposible. Pero no se alegre, en este país todo es posible, sin que eso signifique que me haya hecho pesimista.

Algunos dicen, no sé si sus palabras correspondan a la realidad, que cuando un paleontólogo encuentra en un desierto un solo diente de algún animal deljurásico, ya tiene en sus manos materia suficiente para reconstruir al animal completo, más ahora que la realidad virtual nos ha acercado a la tactilidad casi completa. Con esto no quiero decir queuna Sofía Loren virtual sea igual a una Sofía Loren de carne yhueso. El ejemplo del que parto quiere resaltar que de lo pequeño podemos derivar lo grande, o como dicen los rancheros, por la víspera, los días.

Al grano: en Chihuahua hubo un gobierno de alternancia, de 1992 a 1998, encabezado por Francisco Barrio, al que en mis críticas no tuvo tregua. El primertramo con un Congreso mayoritariamente panista y con rasgos deindependencia; un poder Judicial con rasgos de autonomía y al que pudieron acceder personas que jamás habrían llegado a posiciones relevantes en el viejo esquema autoritario. Se buscó hacerle mellaal corporativismo magisterial, se encaró un veto a un presupuesto general, la libertad de expresión tuvo felices momentos. En pocas palabras, a pesar de los enormes obstáculos se buscó dejar atrásun pasado que luego regresó: Barrio gobernó con un gobierno dividido los últimos tres años, le planteó al Congreso la necesidad de la negociación fecunda para resolver los problemas del estado (en su discurso de media gestión nos dijo a todos que hastaun reloj descompuesto tiene razón dos veces al día) y, a la postre,su partido perdió la elección en 1998 y asumió un gobierno de carro completo Patricio Martínez García, luego José Reyes Baeza y hoy César Duarte Jáquez. Aquellos seis años a lo sumo nospermitieron hablar de entidades federativas de alternancia, pero son seis años que ya se pierden hasta en la memoria de los panistas traidores o empoderados. Los dieciocho años que están corriendo,luego de 1998, nos dicen muy claramente –es el diente encontrado en el desierto por el paleontólogo– que las restauraciones sí son posibles, sí suceden y tenemos los casos extremos de PatricioMartínez y César Duarte que han gobernado a Chihuahua al más puro y viejo estilo detestable de un PRI autoritario, corrupto,patrimonialista, engreído y que aparte de infalible se concibe comoeterno. Para estos priístas el destino del país no está en ningunaparte; el destino son ellos mismos.

Desde el balcón chihuahuense dejo de lado la teoría de si la restauración viene osi la restauración va, de acuerdo a los conceptos teórico-políticos con que se inicia esta pieza; lo que tengo muy claro es que cuando reasumen el poder son los mismos fósiles, a ellos no los ha tocado ni la historia ni el cambio cultural. La acompasada transicióndemocrática mexicana, el que no se haya consolidado, el que perviva el atraso entre nosotros es lo que está calando más hondo en este dramático momento que vive el país al borde de la elecciónpresidencial.

Le escuché hace poco aun amigo señalar que la ciudadana o el ciudadano que vaya a la casilla el próximo domingo 1 de julio le hará switch esteproblema y reproduciendo en su cerebro con la velocidad de la luz las imágenes del pasado priísta y lo lleven a negar su voto a Peña Nieto.

En lo particular es obvio que jamás estaría en esa tesitura, pero menos, muchísimo menos, cuando escuché al hombre de Atlacomulco decir que el modelode gobierno del “nuevo PRI” se llama César Duarte Jáquez.Ignorancia o cinismo en el candidato presidencial da lo mismo. Es proponerle al país que México se pudra en el fermento de su peorpasado. Cuidado mexicanos.

Jaime GARCÍA CHÁVEZ

martes, 3 de julio de 2012

Un día después


Según las 14 casas encuestadoras más importante del país, incluida Covarrubias, la del propio López Obrador, es evidente que el próximo domingo primero de julio Enrique Peña Nieto será el nuevo Presidente de la República.

A estas alturas del proceso electoral ya no resulta viable pensar en un “Efecto Atocha” ejecutado por medio de filtraciones a la prensa. Lo bueno y lo malo ha sido debidamente expuesto ante la opinión pública, la que cuenta con elementos suficientes para decretar el nuevo destino de México.

Sin embargo, el electorado debe poner toda su atención en varios eventos realmente trascendentes y dignos de un detallado análisis: el primero lo constituye el hecho de conocer la integración del Congreso de la Unión con la esperanza de que los mexicanos no volvamos a padecer los perjuicios de otra parálisis legislativa, misma que implica parálisis económica y, en consecuencia, parálisis social.

La posibilidad de que el PRI se haga de nueva cuenta de un “carro completo” con mayoría relativa o tal vez absoluta, podría implicar riesgos para la autonomía de las instituciones de la República, si es que se llegara a aprovechar el poder otorgado por los ciudadanos para destruir lo construido precisamente por los ciudadanos.

Los medios de difusión tendrán que estar particularmente atentos para detectar cualquier desviación que pueda dañar al Banco de México, al IFE o al INEGI, etc.

En otro orden de ideas, la ciudadanía debe estar particularmente atenta a la hora de la designación del gabinete de Peña Nieto, en el que no se le debe dar cabida a los conocidos rufianes de puño blanco, bandidos profesionales que disfrutan alegremente la impunidad obsequiada por un panismo que en 12 años fue incapaz de encarcelar a destacados “peces gordos”, defraudadores del tesoro público.

Lo antes expuesto podría quedar sin efecto de llegar a comprobarse el depósito ilegal de decenas de millones de pesos en los monederos electrónicos del Banco Monex por parte del PRI.

Dichas tarjetas diseñadas para inducir el voto a favor del tricolor, adicionadas a otras 2 mil tarjetas de la misma naturaleza expedidas por tiendas de autoservicio, suman hasta ahora más de 70 millones de pesos, cifra que supera el límite de las aportaciones de 33 millones de pesos autorizadas por la ley para el financiamiento de los particulares.

De llegarse a probar estos delitos electorales, el triunfo de Peña Nieto podría ser anulado por el TRIFE, autoridad que no extendería o revocaría la constancia de Peña Nieto como presidente electo.

Solo que hay más: AMLO también está obligado a demostrar el origen de los 1,000 millones de pesos depositados en “Honestidad Valiente”, a los que se deben sumar más de 90 millones de pesos que la hoy senadora Yeidckol Polevnsky no ha podido ni querido probar su origen.

De llegarse a probar los delitos electorales cometidos presuntamente por los militantes del PRI, como los del Movimiento Ciudadano, tanto Peña Nieto como López Obrador podrían ser excluidos de la contienda electoral mediante la emisión de sentencias inatacables, decisiones judiciales que, de llegar a darse en el contexto de este cuento político, pondrían a Josefina Vázquez Mota como la primera inquilina de los Pinos en toda la dolorida historia de México. ¿Será…?

El futuro electoral de México comienza un día después…


Francisco Martín Moreno
www.franciscomartinmoreno.com

lunes, 2 de julio de 2012

Resultados del Proceso Electoral



Como algo digno de reconocer, fue la participación ciudadana en las elecciones del 1º de julio para renovar a nivel nacional a 2 de los poderes de la unión, los ciudadanos participaron en mayor medida de lo programado y de lo pensado por los operadores y analistas políticos.

La fiesta fue de los mexicanos y el resultado, debe de marcar un futuro cierto y de un enorme compromiso para el partido que gobernó por más de 70 años y que tras 12 de ausencia, hoy la mayoría de los mexicanos les regresan la confianza de gobernarlos y, pendientes estaremos de velar que Enrique Peña Nieto confirme que es un hombre de compromisos que habrá de cumplirlos como lo señaló en su campaña.

De acuerdo a los resultados con los que cuentan los partidos políticos, tras haber recibido de sus representantes en las casillas instaladas las copias de las actas en el conteo realizado ante la presencia de ellos, el Priista habrá ganado la elección por un amplio margen, lo que le brinda la oportunidad de gobernar con la mayor legitimación que ningún Presidente en México haya tenido, ni siquiera Vicente Fox quien ganó en el 2000 por una diferencia de un 6% al Priista Francisco Labastida.

La legitimidad es un concepto  tomado del mundo jurídico y legal en el cual significa que algo, una situación, una circunstancia o un fenómeno es correcto y apropiado de acuerdo a los parámetros que los diferentes sistemas de leyes y normas establecen para cada caso. Así, la legitimidad de un acto  de un proceso se hace presente cuando, para llevar tal acto o proceso, se siguen las normas preestablecidas.

El reto para el PRI es importante si verdaderamente tienen un proyecto de nación y pretenden gobernar nuevamente por más de 6 años, en el México actual ya no caben las viejas prácticas del sistema político del siglo pasado.

Una dato interesante resulta el caso de Coahuila, un estado donde mucho se ha hablado que sus habitantes están cansados del régimen priista, sin embargo en esta elección no se refleja ni ese cansancio ni se registra el voto de castigo, pues ahí solo se pierden dos distritos electorales de diputación y la senaduría, pero se ganan 4 diputaciones.

Termina para el PRI una etapa en la que los Gobernadores se sentían señores feudales de sus estados, ahora sus agendas nacionales e internacionales estarán supervisadas bajo las metas que tiene el próximo presidente de México, la designación de los futuros candidatos a gobernadores y de muchos otros candidatos, será revisada desde la residencia oficial de Los Pinos, y esto no significa un retroceso siempre y cuando el presidente de México tome en cuenta el grado de aceptación de un candidato entorno a los electores de esa circunscripción.

El pasado proceso deja gran enseñanza a los operadores y analistas políticos, pues los electores, quienes se comportaron de manera apática durante los 90 días de campañas, hicieron del domingo de elecciones un día de fiesta nacional, como debiera de ser, la participación supero al 63% de votantes, las casillas mantuvieron una fuerte afluencia de electores, solo resta esperar que las autoridades estén a la altura de quienes ejercieron su derecho y les otorgaron su confianza.

Al momento que termino de escribir este artículo se ha computado el 91.96% de las casillas y la distancia entre Peña Nieto y AMLO es de casi 3 millones de votos, en las próximas horas pudieran alcanzar los 7 puntos porcentuales de ventaja que el PRI dio a conocer desde anoche cuando recibieron las actas de sus representantes de casilla.

Enhorabuena por los mexicanos que ayer participaron en el inicio de la construcción de una ciudadanía consciente y participativa, viene lo bueno, hacer que el candidato ganador cumpla lo prometido y sentar las bases como sociedad del país que queremos y luchar por lograr lo que sentimos que merecemos.

EDGAR Chávez Tarrío.

martes, 26 de junio de 2012

#Yo no soy hijo del Chapo




Un nuevo fenómeno en las redes sociales se comenzó a difundir el pasado fin de semana, cuando jóvenes en plan de broma y haciendo mofa de la nueva metida de pata del órgano procurador de justicia del gobierno Calderonista, en torno a la detención del supuesto hijo de Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”, en Guadalajara.

El deslinde de los jóvenes se da en medio de las campañas presidenciales, donde todos los candidatos han tenido que hacer participes sus “deslindes” de determinados personajes que han dejado en entre dicho su buen nombre al ser ligados a bandas delincuenciales.

Aunque este episodio pareciera cómico, la verdad encierra una grave situación que revela la poca seriedad de los procesos en los órganos de inteligencia del estado y vulnera la tranquilidad social de los mexicanos que estamos expuestos a que un día nos encuentren parecido con algún personaje de los denominados “enemigos públicos” y sin más se nos detenga y exhiba ante la opinión pública como alguien que no somos.

La consigna gubernamental seguramente era, encontrar un “pez gordo” y mejor si éste estaba ligado al capo protegido por el sexenio panista para hacer que la prensa internacional y sobre todo el electorado en México se convenciera de lo que no se puede convencer ya, que ésta infructuosa e innecesaria guerra, es una decisión valiente que tomó el tipo que hoy nos gobierna.

Tan innecesaria como incalculados los daños colaterales que la mala estrategia de combate del gobierno de Calderón ha dejado, pues solo como marco de referencia, cuando gobernaba el PRI, se detuvo al mismo Joaquín Guzmán Loera, sin la necesidad de matar a 60 mil mexicanos. En un enfrentamiento con la policía, muere el 15 de septiembre de 1978 Pedro Avilés, uno de los precursores del narcotráfico a gran escala en las zonas de Tijuana y Chihuahua, y no hubo necesidad de librar una guerra en las calles que ha dejaran a 15 mil desaparecidos, y más de medio millón de desplazados. Se detuvo a personajes como Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo “Don Neto”, (2 de los más grandes narcotraficantes de México en la década de los 80´s) y no tuvieron que morir 2 Secretarios de Gobernación en situaciones controversiales por supuestas fallas de sus aeronaves.

La verdad hay mucho en juego en los próximos comicios electorales y la disyuntiva se encuentra en continuar sin rumbo y con estrategias equivocas en todos los sentidos, programas contra la pobreza que han aumentado en  los últimos 2 sexenios, en 12 millones los pobres de este país, gobiernos populistas que representan el retroceso del país en función de conseguir colocarse en la preferencia del electorado nacional,  estrategias fallidas en seguridad pública que hoy en día los daños colaterales superan por mucho al problema del narcotráfico.

#Yo no soy hijo del Chapo, bien pudiera ser un llamado de atención  al gobierno Calderonista, un “YA BASTA” no queremos más “Michoacanazos”, no queremos otro “Hank Rohnaso”, estamos hartos del uso electorero de las instituciones y de su posterior exhibición internacional.

Yo por lo pronto me deslindo, #Yo no soy hijo del Chapo.

Edgar Chávez Tarrío.

martes, 19 de junio de 2012

El mundo voltea la espalda a las Izquierdas




En las últimas elecciones a nivel mundial se ha venido dando una tendencia de reconversión en aquellas naciones donde algún día los partidos de izquierda representaron la opción en la que los ciudadanos confiaban para salir adelante y ver cumplidos sus anhelos.

El irresponsable manejo de los presupuestos y los grandes subsidios manejados por estos gobiernos para crear clientelas políticas, han llevado a naciones como España y Argentina a sumirse en una de las más graves crisis que hoy en día amenazan a sus ciudadanos y en el futuro cercano están Venezuela y Bolivia.

El caso de la Argentina y sus subsidios en transporte, los apoyos alimentarios del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, han venido cobrando una factura muy elevada y aquello por lo que un día los argentinos eligieron a su actual presidenta, hoy los tiene al límite de la desesperación y pisando un terreno blando e incierto que se hunde junto con los insostenibles beneficios que recibían de este gobierno populista.

En el caso de España, los ibéricos decidieron poner fin a más de 30 años de gobiernos de centro izquierda eligiendo este año a un gobierno de derecha, ante la más increíble crisis económica de esta nación, desde su regreso a la democracia.

Grecia, la nación que tiene de cabeza a la economía mundial ante su crisis económica derivada de su enorme déficit fiscal, ha dicho que no, a un gobierno de izquierda en los pasados comicios electorales celebrados el domingo 17de junio, mientras que el mundo entero festejaba el día del padre, los helénicos le daban en su progenitora a Venizelos, el candidato de izquierda.

Grecia, un país donde casi el 28% de su población vive bajo el umbral de la pobreza ha rechazado las irresponsables ofertas de un populista candidato que lo único que le falto prometer, era repartir el presupuesto del gobierno entre sus ciudadanos, como aquí de manera irracional, lo ha hecho López Obrador.

En México, poco más del 50% de la población vive en los márgenes de la pobreza, los gobiernos neoliberales han sido incapaces de resolver estos problemas, pero las estadísticas son claras, si estos gobiernos no pudieron abatir las cifras, menos lo hizo el gobierno López Obradorista en el Distrito Federal, que durante sus 5 años de gobierno registro los más bajos niveles de empleabilidad en el país, el rezago de la pobreza en el D.F. cuando López fue jefe de gobierno, tiene las cifras más estancadas de lo que va del milenio y cuando Andrés Manuel habla de su buen papel en materia de seguridad pública durante su mandato en la capital del país, les recuerdo la marcha ciudadana más numerosa que se registre en la historia de este a la que acudieron más de un millón de personas vestidas de blanco reclamando seguridad y justicia en el 2004,  a la que el propio AMLO descalificó y quiso minimizar, llamándolos “…son puros pirrurris” (término despectivo que refiere a los hijos de ricos).

No hay nada en la vida de este agitador, tramposo, descalificador y hambriento del poder llamado Andrés Manuel,  que me haga ver que es la persona que sentará las bases para aspirar a un México mejor, el mundo entero nos grita hoy en día que los gobiernos que representan sujetos como AMLO están fracasando y han llevado a la pobreza a más personas.

Tenemos la oportunidad de aprender de las experiencias de otros países, pero ya lo menciona el sabio dicho mexicano, “nadie escarmienta en pellejo ajeno”.

Edgar Chávez Tarrío.

martes, 12 de junio de 2012

Peña Nieto: sé cumplir o el por qué César Duarte es el modelo



Se ha festinado que Peña Nieto elogió a César Duarte como prototipo del “nuevo PRI”; aquí cada vez más son los que lo huelen con sendos tufillos: uno de formol y el otro de cadaverina.

Pero de todas maneras alguna causa ha de haber para que Peña Nieto -candidato en caída y atrapado por la insurgencia juvenil antipriísta- se exprese así de su correligionario en Chihuahua. Sin querer queriendo, encontré la mejor respuesta en la columna del digital Entre líneas que tiene magníficos nexos en los mentideros del palacio de gobierno. Juzgue usted a partir de lo que ha publicado el día de hoy, cito:

“Quien no quiere ganar la elección es el gobernador del estado, César Duarte; lo que quiere realmente es arrasarla. Y es que resulta que el mandatario le puso cifra a los votos que espera de los distritos 06 y 08 y asciende a nada menos que 80 mil, aun y cuando en elecciones anteriores la cantidad de votos ha sido menor. Así que el góber Duarte les dijo a sus evaluados este fin de semana que él tiene que entregar buenas cuentas, sobre todo porque Chihuahua se posiciona como el segundo estado que mayor preferencia de voto tiene sobre Enrique Peña Nieto. Vaya, dicen que el ballezano hasta dijo en tono de broma que le encantaría ser el primero, pero que le falta población, y es que el primer lugar lo tiene el Estado de México. Hasta el mandatario se auto impone que al (futuro) jefe no se le rebasa ni en la carretera...”.

El elogio tiene una razón obvia: en Chihahua el PRI se llama gobierno del estado, alta, baja y mediana burocracia, Congreso del Estado, Poder Judicial, municipios y hasta órganos autónomos y, para aceitar bien la maquinaria, el presupuesto general de egresos de la propia entidad. El PRI no es un partido, es un aparato gubernamental que arrasa en toda elección en la que se interpone como un brazo del Estado. La promesa de arrasar en favor del PRI, concita por razones obvias el elogio de Peña Nieto y, si ese es su compromiso con el futuro de México, lo que nos espera es una variedad de totalitarismo de derecha, quizá no con la dureza del que hubo en la Alemania oriental, pero con similares controles. Es mi compromiso y tú sabes que voy a cumplirlo, diría el hombre del tupé.

Lo único que agregamos es una solicitud: quien encuentre a Leonel De la Rosa, por favor que lo regrese, la escenografía de palacio lo reclama.

Jaime GARCÍA CHÁVEZ.

lunes, 11 de junio de 2012

“Querido Andrés Manuel”




No existe ningún mexicano, medianamente sensato, que no esté de acuerdo con tu tesis consistente en que ”Primero los Pobres.“ ¡Claro que primero los pobres! ¿Quién puede oponerse a semejante propósito político y social? Quienes realmente queremos a este país deseamos elevar a la altura mínima exigida por la dignidad humana, a todos aquellos compatriotas que carecen de lo estrictamente indispensable. ¡Claro que queremos educación para todos! ¡Claro que queremos bienestar para toda la nación! ¡Claro que queremos un ingreso per-cápita de cuando menos 30,000 dólares al año para cada mexicano! ¡Claro que queremos apagar todas las mechas encendidas, que no hacen sino atentar en contra de la estabilidad y del desarrollo en general del país! ¡Claro que queremos aumentar el ingreso, pero a través de la productividad y no a través de decretos ya conocidos que disparan la inflación con todas sus consecuencias!

¿Quién no desea ayudar los indios de México? ¿Quién no desea alfabetizarlos? ¿Quién no desea contener la emigración de cientos de miles de mexicanos a los Estados Unidos? ¿Quién no quiere agua potable, televisión, estufas, piso de concreto y paredes de ladrillo en cada familia mexicana?

Querido Andrés: Todos coincidimos en la necesidad inaplazable de rescatar a los marginados, sólo que yo no coincido contigo en las estrategias que has planteado para rescatarlos de la miseria. Entiende que la única célula generadora de riqueza es la empresa y los empresarios, a los que tú llamas hambreadores del pueblo o parásitos sociales, son los agentes operadores del bienestar. La práctica lo ha demostrado. Mientes.

Todos coincidimos con el fin, pero la mayoría no está conforme con tu método. Se vio en las urnas. Ni partiendo el sueldo de los funcionarios públicos a la mitad ni evitando la corrupción que devora lo mejor de nuestro país, podremos generar la suficiente riqueza para crear los empleos que requiere México, la herramienta más eficaz para ayudar a los pobres que tanto nos preocuparan. Tu diagnóstico está equivocado. Un gobierno encabezado por ti jamás creará los empleos que requiere México ni extinguirá las mechas encendidas, ni impulsará la recaudación tributaria indispensable para que el gobierno aumente significativamente el gasto en Desarrollo Social. Nadie con dos dedos de frente podría aceptar que tus tesis económicas ayudarán a la capitalización de las empresas ni estimularán la investigación tecnológica, ni ampliarán los mercados, ni estimularán la competitividad en el comercio internacional, ni abaratarán costos de producción, ni propondrán alternativas inteligentes para modificar el TLC, dando los pasos adelante necesarios para acercarnos, poco a poco, al esquema de una Comunidad Económica de Norteamérica.

No tienes ningún derecho en detener a la inversión extranjera ni a la doméstica, que tanto necesitamos para prosperar. No tienes justificación para espantar a los capitales que vienen a ayudarnos a construir un México mejor. Careces de elementos, nunca los tendrás, para estimular el odio entre todos los mexicanos, ni para polarizar este país, ni para crear trincheras entre todos nosotros únicamente para dividirnos, la única condición en que los mexicanos hemos sido históricamente derrotados.

Tú no representantas a la izquierda, sino al más catastrófico populismo, del que yo no quiero jamás volver acordarme. Izquierda era la de Mitterand, la de Felipe González, es la de la Bachelet, a diferencia de la supuesta izquierda de Chávez o la de Castro, quien ha impuesto la felicidad con la fuerza de las bayonetas…

No, no Andrés, para ti es irrelevante el incendio de todo lo mío, la destrucción de todo lo que he construido en los últimos siete siglos. Es claro que no te importa que nos volvamos a incendiar como en 1810, en 1858 o en 1910, siempre y cuando tú puedas compensar los vacíos sicológicos que se remontan a tu infancia. No, Andrés, ese no es el camino. Si el padrón federal lo integran 72 millones de electores y de ellos sólo 14 votaron por ti, entonces 58 millones no te quieren en la presidencia, o sea más del 80% te rechaza como Jefe del Ejecutivo.

  • Antepones tu bienestar personal al mío. Deseas intimidar a las autoridades judiciales mediante la protesta callejera. No quiero un Mussolini mexicano que acepte la ley siempre y cuando le beneficie y que rechace a la Constitución por ser una herramienta a favor de la burguesía. La mayoría somos conscientes de nuestras debilidades económicas y sociales, solo que hemos decidido no convocarte a ti para resolver los difíciles problemas que nos aquejan.

Abandona el llamado a la violencia. Abstente de erigirte como interprete de la voluntad popular y resígnate a aceptar tu derrota. La mayoría de los mexicanos no te quiso en la Presidencia de la República, porque lejos de ayudar a los pobres los hundirás más en la desesperación hasta que volvamos a matarnos con las manos entre nosotros mismos.


Atentamente,

El Pueblo de México.


Francisco Martín Moreno
www.franciscomartinmoreno.com/blog/?p=964 

El segundo debate





El ejercicio democrático en México exige que los contendientes se reúnan y confronten sus ideas ante los espectadores y de esta manera podamos tomar los electores una determinación en favor de quien habrá de gobernarnos los próximos 6 años.

Sin embargo, los debates que se celebran en México son más bien monólogos entre los aspirantes que sirven para expresar sus buenos deseos y sus inmejorables intenciones de convencernos a los electores de que ellos representan la opción mas viable para gobernar, pero,  como se dice en nuestro país, “de lengua me como un plato” y solo queda en eso, en buenas intenciones y en mejores propósitos, sí, como esos que hacemos todos los seres humanos en año nuevo, y dicho sea de paso, estos debates sirven para exponer las más aberrantes situaciones personales o profesionales de los contrincantes.

Nada nuevo que observar, ni nada nuevo sobre que reflexionar, y que pudiera cambiar la intensión de voto de los ciudadanos, quienes actuamos más por hábitos que por conciencia.

Ninguno de los candidatos comenta de manera concreta, como harán para lograr que México sea ese “Disneylandia” en el que los mexicanos merecemos vivir, de donde saldrán los recursos para lograr abatir la pobreza, elevar la calidad de vida de los mexicanos, reivindicarse con los que viven en las zonas rurales o que se dedican al sector agropecuario, como conseguiremos crecer al ritmo del 7 % que desde hace 12 años, los candidatos decían que necesitábamos crecer para generar por lo menos el millón de  empleos anuales que demandamos los mexicanos, como se elevara el poder adquisitivo de las familias y no me queda duda de que recursos hay para poder hacer realidad muchos de estos buenos deseos, pero nos falta el ingrediente más importante, la honestidad.

Recordemos que estaremos eligiendo a un personaje, pero no se gobierna de manera unipersonal, sino, teniendo enfrente a la oposición, a los sindicatos, los sectores, con grupos enquistados hasta la medula de las instituciones de este país que en muchas ocasiones son ellos mismos los que frenan el progreso de éste, pues de no ser así, se compromete el poder que ellos ostentan, pero, ¿son estos grupos los que permitirán alcanzar los objetivos propuestos por los candidatos en este segundo debate? Creo que no.

Los candidatos hablan de abatir la corrupción que es uno de los grandes flagelos de nuestra nación, pero hasta ahorita, ninguno habla de eliminar la impunidad, por lo menos de combatirla, y ahí radica en gran medida el más grave problema de nuestro país, pues la justica en México no es igual para todos, la justicia en México sigue siendo un billete de lotería, no un acto jurídico que genere certeza.

Si en México nuestras autoridades se decidieran a proteger las leyes y por ende los derechos ciudadanos, alguno de los que hoy pretende gobernarnos, no podría haber estado frente a las cámaras ni estar gastando nuestros recursos  en su campaña, pues el haber violentado una ejecutoria de la Suprema Corte de la Nación, lo convierte en un transgresor de la ley y esos desacatos se pagan con cárcel o con la inhabilitación para ocupar cargos públicos, por injusta que pareciera esa decisión de la corte, era un derecho que le asistía a un particular y éste le fue violentado por una autoridad, ¿verdad Andrés Manuel?
  
Ya lo dijo Julián LeBaron activista del norte del país en su discurso pronunciado en la Cumbre Ciudadana, “...Elecciones y partidos son muy pequeños comparados con la grandeza majestuosa de nuestro México y de nuestro destino. La presidencia de la República es solamente el puesto que ocupa nuestro empleado”.

Este ejercicio democrático del debate en forma de monologo, tendrá que perfeccionarse hasta lograr que sea un ejercicio que nos permita a los ciudadanos conocer de manera real las ofertas de gobierno y sus líneas estratégicas para logarlo, la capacidad de los contendientes para rebatir ideas y defender sus propuestas, necesitamos conocer el cómo, no solo el qué, necesitamos gente con talento, con iniciativa, con imaginación y con habilidades para lograr implementar los cambios que nuestro país exige, y que los mexicanos merecemos.

Y a los partidos políticos, les urgen personajes honestos, limpios y con una trayectoria pública impecable, el segundo debate lo ganó la oferta que deslumbra, los buenos deseos que se anhelan, el lucro con la necesidad de más de 60 millones de pobres, el maquillaje de Josefina, el desesperante discurso pausado de Andrés Manuel, el impecable peinado y traje de Enrique y la osada oferta del que nada tiene que perder (ni que  ganar), Quadri.

Este debate lo perdió el elector que indeciso, buscaba que le dijeran cual es la ruta critica que hay que seguir para que  todos los jóvenes puedan estudiar, como lograremos que el salario recupere su poder adquisitivo, quien pondrá orden en este país, lo perdió el que deseoso de justicia, solo encuentra demagogia y palabras esquivas que resuelven todo políticamente, pero que no generan certeza jurídica ni estabilidad social.

Edgar Chávez Tarrío.

viernes, 8 de junio de 2012

Manuel Espino: el odio a la izquierda



[...] Con todo cinismo dice no haber traicionado a nadie y menos al PAN que lo despojó de sus hechos y, por ende, de sus obligaciones.

Nada extraña la lectura de sus imperativos categóricos cuya salida es marcharse al PRI, como antes lo hicieran en la izquierda René Arce y Rosario Robles [...]

Manuel de Jesús Espino Barrientos, exjefe nacional del PAN y uno de los hombres clave de Vicente Fox y Martha Sahagún, se pasó con todo y sus bártulos a las filas de Enrique Peña Nieto. No va solo, se dice acompañado de figuras del panismo y de un movimiento civil denominado “Volver a empezar” –ignoro su tamaño–, luego de sus desventuras con el calderonismo que lo bajó de la nube en que anduvo, por cierto no muy baja. Formó parte de la corte presidencial, del tándem para defenestrar a López Obrador en 2006 e indiscutible líder partidario que trascendió las fronteras cuando ocupó un cargo de alto nivel en la Internacional de partidos demócrata-cristianos. Al tomar en cuenta su red de relaciones con el poder no podemos menos que reconocerle un peso específico significativo; vamos, lo que quiero decir es que no es un don nadie que cruce el ruedo simplemente porque ya no le gustó el flanco que ocupaba.

De mucho tiempo acá me queda clara su militancia en la derecha extrema, esencialmente fascistoide. Él no es, no ha sido, un demócrata en la mejor tradición que se reinventa con el proyecto de Manuel Gómez Morin. Al militar en la derecha es, ni más ni menos que un cruzado, un rabioso adversario de todo lo que significa liberalismo, democracia, republicanismo, izquierda. Eso explica sobradamente el por qué de su cambio de piel, el por qué aparentemente destruye la esencia de su vida para echarla al cesto de la basura cuando se pasa a las filas del priísmo, enemigo ancestral del PAN, del que en los últimos lustros muy poco los separa de su visión de país, sobre todo en materia de economía y política social. Con todo cinismo dice no haber traicionado a nadie y menos al PAN que lo despojó de sus hechos y, por ende, de sus obligaciones. Nada extraña la lectura de sus imperativos categóricos cuya salida es marcharse al PRI, como antes lo hicieran en la izquierda René Arce y Rosario Robles.

En las democracias avanzadas –para nada pienso en mi país–, este tipo de mutaciones suelen verse con cierta benevolencia. Se dice que los hombres y las mujeres pueden cambiar de proyecto cuando, en su propio criterio, quedó agotado en el que hacían fila y hasta se ponen ejemplos de mutaciones proverbiales que no viene al caso reseñar. Así, tildarlos de traidores suena a rispidez, a lenguaje atroz, a visión unilateral, a violencia verbal. En la especie no es así. O si se quiere, así es, para mayor perjuicio de la poca respetabilidad que aún le queda al PAN en México. Si vemos la trayectoria de Manuel Espino, su adhesión al PAN, las batallas que dio, siempre dejando una estela de desasosiego, tendríamos que decir que es un traidor, pero no un traidor menor. Si nos atenemos a los círculos que Dante narró para el Infierno, él quedaría condenado a vivir en el noveno, en el candente anillo, por haber defraudado a su propio partido y por eso condenado a morir de hambre. Quizá para su consuelo, cuando llegue a dicho sitio, se encontrará con Fox y su señora esposa, no para mitigar sus sufrimientos, únicamente para no padecerlos en la soledad.

Me adelanto y reconozco dos cosas: que ni tengo porque sudar por esta traición –dónde está su moral, dónde sus valores– y menos que expresarme así sea propio del que practica la urbanidad democrática. Especialmente esto último es cierto. En otros confines sería tan ordinario el hecho que se diría que hubo un reacomodo de las élites del poder. Insisto, no creo que sea el caso; y si así fuera, la gravedad de lo que estamos viendo es mayor: no es que Espino se haya desplazado en las últimas 72 horas, su travesía ya tenía varios lustros y lo que ahora vemos es simplemente que ha salido de su clóset político. El Espino de ahora es el que fue y debe ser voz de alerta en torno al comportamiento de Peña Nieto, un hombre estructuralmente de derecha, que se rodea de traidores lanzando un más ominoso mensaje al futuro del país.

Esto me lleva a un par de reflexiones. La primera se la endilgo al panista promedio, católico y demócrata –mientras esto último le convenga– que se pregunta, quizá sin saberlo, con las mismas interrogantes de un poeta y dramaturgo del siglo XVII: ¿no existe para los manuel espinos alguna maldición especial, algún ignoto rayo en las mansiones celestes, algún rayo rojo de descomunal furor para abrazarlo por su empoderamiento que ha conducido a la ruina de la patria? No señor o señora panista, ese castigo no existe ni aquí ni en ninguna parte, y si los hace felices, piensen que pagará sus culpas en el juicio final, pero por lo pronto los beneficios que obtendrá Peña Nieto por su traición aquí se quedan, aquí ha causado el daño y por eso está condenado a llevar el consabido Sanbenito de Iscariote que tuvo la decencia de colgarse (perdón Thomas de Quincey).

Pero no hagamos metafísica. Veamos un par de hechos: su odio a la izquierda mostrado en su fanática militancia contra la opción que ha representado Andrés Manuel López Obrador los últimos quince años. Tan solo esto ya da los elementos de definición de Espino. Pero veámoslo en su empeño particular, en la batalla que emprendió contra Manlio Fabio Beltrones y al que le dedicó un libro que paseó por toda la república: Señal de Alerta. Advertencia de una regresión política (Editorial Planeta. México, 2008), en el que reseñó lo que significaba empoderar al sonorense con la candidatura presidencial que ahora ocupa Enrique Peña Nieto. Hasta por su vida temía por levantar la voz como lo hizo en este libro, que cualquiera podría estimar como la voz de un convencido adversario del PRI, quizá dispuesto a muchas rectificaciones pero nunca a sumarse factualmente a él, por más que la envoltura de las palabras pretenda ocultar el fondo de la traición.

El Partido Acción Nacional va en caída libre: su candidata presidencial, con un tercio sustancial de los votos, deambula por el país como un fantasma mortecino y a veces ridículo. No calienta ni a su círculo más cercano y la derrota se advierte en su impávido rostro. Pero esa no sólo es su cara, es el rostro del PAN mismo, del partido y gobierno que se carcomió en muy pocos años por el ejercicio del poder en el que menudeó la frivolidad y la política destructiva de fuerza que encabeza Calderón y su guerra inútil y sanguinaria y la presencia del mercado salvaje en la economía sin un Estado que entregó a México a la plutocracia internacional. El PAN vació al Estado de su propia constitucionalidad. Es la crisis de un PAN en el que la identidad se perdió y, Talmud gomezmorinista aparte, ya no se sabe razonablemente dónde terminan sus fronteras y dónde, en su propio seno, se inician las del PRI. Es un grave problema de cultura política. Así las cosas, para Espino irse a la campaña de Peña Nieto es como un simple reacomodo de las funciones que tienen las habitaciones en su casa: la cocina la cambia a la sala, la recámara al comedor sin que algo altere absolutamente nada. Si le resulta más cómoda la frase de cambiar de casa para quedar en la misma familia, admito la figura.

En esencia, se trata más que de la traición a un partido, de su congruencia al odio que siente por la izquierda, y en este caso por Andrés Manuel López Obrador y su proyecto electoral que hoy tiene un repunte inocultable que hace que los peñanietistas acepten a Espino que, tras bambalinas, es observado con perversa sonrisa dibujada en el rostro de Beltrones que obviamente tiene un corazón más chico que no le permite hospedar en sus afectos al expanista, este sí de corazón XXL, que ya se le olvidó que el delincuente exgobernador y peligroso político al que se dedicó a denostar, será el jefe de los poderosos priístas en la Cámara de Diputados del Congreso federal y que votarán por él, gane o pierda Peña Nieto. Quizá hasta Beltrones pueda decir en este momento: bienvenido, amigo, pero jamás olvides que para los traidores no existe la piedad.

En medio de este suceso, llega el viento fresco de una juventud rebelde que ciertamente sin partidarismos nítidamente demarcados, toma las calles, entre otras cosas porque, como dijo Javier Sicilia, ya están hasta la madre de ver estos espectáculos. Donde se escenifiquen, poco les importa.

Jaime GARCÍA CHÁVEZ.

miércoles, 6 de junio de 2012

LÓPEZ OBRADOR, LA INTOLERANCIA Y LA EXCLUSIÓN




Pensar de manera diversa y respetar esas expresiones, son los ingredientes indispensables para construir una sociedad moderna incluyente y democrática. Sin embargo, los actuales movimientos sociales como el # YO SOY 132, se ha convirtiendo en un movimiento destinado a morir sin conseguir gran cambio en la vida pública del país, pues la intolerancia y la imposición ideológica son tan tiránicas y tan absurdas como con lo que ellos dicen estar en contra.

No se puede construir un futuro promisorio de igualdad sobre la base de la excepción, y lo que olvidan estos jóvenes del #Yo Soy 132, es que, al segregar a otros jóvenes, como los que apoyan al candidato Enrique Peña Nieto, condenan a su movimiento a ser solo una fracción, parcial y excluyente.

No se puede construir una sociedad de vanguardia, teniendo como premisa la imposición de ideologías, de voluntades y actuar por berrinches, de ninguna manera se puede argumentar que “el fin justifica los medios”, eso es un pensamiento fascista, dictatorial, tan arcaico y lamentable como lo que según estos jóvenes denuncian del PRI.

El movimiento # 132 que nació en franco apoyo a la candidatura de Andrés Manuel López Obrador y que arrastro a un numeroso grupo de jóvenes que se los llevo la corriente y que fueron más el efecto de una ola mediática y de moda, que de una causa legítima, está llegando a su fin, pues carece de elemental congruencia, así lo muestra la última asamblea de sus “lideres” llevada a cabo a puerta cerrada, - violentando el principal postulado de este movimiento que era la publicidad de los actos- para definir los objetivos del mismo. ¿?

Ante esta situación y con el virtual desinfle del disfrazado movimiento estudiantil, López Obrador puede ir viendo perdidos los 3 puntos porcentuales que había ganado y que le ayudaron a rebasar en las encuestas a la abanderada o la abandonada del PAN, Josefina Vázquez Mota. 

El nuevo discurso López Obradorista, pone en riesgo el resultado de las elecciones, comienza a hacer un llamado a no confiar en el arbitro del proceso que es el IFE, un organismo que ha dejado de ser ciudadano, y eso se lo debemos también en cierto porcentaje a los representantes de los partidos que hoy postulan a Andrés Manuel. 

Andrés Manuel dice que con su gobierno va a haber bienestar, los precios de la canasta básica bajaran, que tendremos gasolinas baratas, un montón de promesas bonitas, “cute” dirían las niñas de la Ibero, pero no nos dice como, y ahí radica el secreto.

AMLO propone un proyecto de país como el que teníamos en la década de los 40´s con el PRI, un gobierno dedicado a formar clientelas políticas más que ciudadanía, así lo demostró en el D.F. donde ni la pobreza ni la desigualdad se erradicaron cuando fue Jefe de Gobierno, pues las dadivas y los programas asistenciales no son reflejo de mejores niveles de vida, sino de la incapacidad de un gobierno para crear programas autosustentables y políticas públicas que dignifiquen la vida de los ciudadanos a través de su trabajo, de sus esquemas de seguridad social y de sus planes de retiro.

El proyecto de la República Amorosa, no es más que una cortina de humo que cubre a la república tirana, excluyente, intolerante y retrograda en la que Andrés Manuel pretende gobernar. 

EDGAR Chávez Tarrío.

viernes, 1 de junio de 2012

# Yo soy 132 ¿libertad o manipuleo?




El movimiento juvenil denominado yo soy #132 surge a raíz de una expresión de repudio de 131 jóvenes en la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México, hacia el candidato Enrique Peña Nieto, pero, ¿este movimiento es legitimo, o solo encontró tierra fértil para los intereses de alguien, en los bríos de la juventud?

Sin lugar a dudas, todo movimiento puede ser legítimo, sin embargo este en particular pareciera no encontrar sus bases entre un grupo de 131 jóvenes de una universidad de estudiantes de clase alta y con un universo de población estudiantil de 5 mil estudiantes.

No se puede hablar de un movimiento libre y con causa, cuando entre ellos mismos no encuentran un objetivo común, porque hay quienes están en contra de Peña Nieto en particular, pero hay quienes también están en contra de todos los candidatos, hasta ahorita el único punto de encuentro entre todos es la llamada “democratización de los medios”, lo que expresado de mejor manera debería de ser la objetivización de los medios, que la información se dé, de la fuente al receptor, quitando de en medio la interpretación editorial del comunicador - ¿será esto posible?.

Datos evidentes nos deben llevar a pensar que detrás de una muy buena intensión de los jóvenes  están los negros intereses de grupos de izquierda, así lo refleja  la participación del Sindicato  Mexicano de Electricistas (SME), a quienes se les abrió espacio y se les otorgo el uso de la palabra en la pasada asamblea del movimiento 132 en Ciudad Universitaria, lo cual comienza a contaminar este movimiento, ensuciándolo al inmiscuir vividores y ladrones a un movimiento que se supone desea un cambio efectivo para México y los mexicanos.

El uso de las imágenes de los jóvenes en protesta en contra de un candidato y posterior aprobación a otro, es un tema que quizás estos jóvenes no alcanzan a ver, pero de que los están usando, los están usando mediáticamente.

México necesita liderazgos, causas y movimientos similares a este, mucho he escrito sobre ese tema y la participación ciudadana en la construcción del país que anhelamos, pero, ¿ese país que deseamos, está en manos de López Obrador?

Para mí no, categóricamente no; no puedo confiar en un tipo que reserva cuentas públicas, que vimos como violentaba las decisiones de la Suprema Corte, que su principal operador político, René Bejarano se llenaba las bolsas de dinero y ligas de un patrocinador del gobierno de la esperanza, a cambio de beneficios para él, claro, y ahora que se presenta como un candidato diferente a los demás y que ha pedido que  -no lo metan al mismo costal- parece que no aprendió la lección de aquel “ligas - gate” y ahora nuevamente fuimos testigos de cómo sus operadores reúnen a empresarios y les piden 6 millones de dólares “para ganar la presidencia”, que poco valemos como ciudadanos, ¿no?

Por este tipo de situaciones y ante la contaminación del Movimiento con la participación de los negros intereses de un partido político, YO NO SOY # 132, soy mexicano, amo a mi país y lo quiero ver libre de movimientos disfrazados y de políticos corruptos, ¿es posible?, claro!!!.

Edgar Chávez Tarrío.