Toda la primera década del Siglo XXI fue mala para los trabajadores mexicanos, les llovió feo y por todos lados. No solo tuvieron los trabajadores que enfrentar la constante amenaza del desempleo, consecuencia de una economía anémica; sino que la mayoría de los nuevos entrantes al mercado laboral tuvieron que aceptar quedar excluidos de la protección social.
Tan importantes que habían sido los avances históricos logrados con los institutos de seguridad social, para que la ausencia de políticas públicas del Gobierno Federal --congruente con su nueva visión de la economía-- erosionara ahora las conquistas sociales.
Operaron los seguros médicos y de seguridad social de los dos grandes institutos a nivel nacional: el IMSS, para los trabajadores de las empresas del sector privado y sus familias y el ISSSTE para los burócratas federales y sus familias. Adicionalmente, se condujeron los institutos respectivos de cada Estado, que le cumplieron a las burocracias locales; y también actuaron los seguros médicos y de jubilación de las grandes entidades públicas, como PEMEX y otras.
Pero por la falta de aplicación de políticas públicas, particularmente anti-cíclicas en materia económica, las cosas se empezaron a deteriorar en ese mercado tan importante para las familias mexicanas.
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), de cada 100 mexicanos que se sumaban anualmente a la población en edad de trabajar, sólo 26 encontraron empleo formal que cumplía con las normas laborales en cuanto a salario mínimo, protección para la salud, y regímenes sociales de jubilación y desempleo.
Así, de 2001 a 2010, se incorporaron a la población económica activa (PEA) 950,000 habitantes al año, mientras que los trabajadores que se registraban en el Instituto Mexicano del Seguro Social no pasaban de 220,000 al año como promedio.
Esas cifras desvelan dos cosas muy serias. La primera es que la economía no ha estado generando el millón de empleos anuales que durante las épocas del crecimiento económico de tasas del 6% y 7% habían logrado atender alrededor del 92% del incremento anual de la población económicamente activa. En toda la primera década del siglo, se crearon solamente un poco más de 2 millones 200 mil empleos, o sea un déficit de alrededor de casi 7 millones 300, atribuible a una economía débil y a un gobierno sin la convicción de estimular la economía para mejorar los resultados.
El segundo aspecto que desvelan esas cifras es que el mercado formal, que es el que provee seguridad social y demás beneficios a sus trabajadores, va perdiendo penetración entre los nuevos entrantes de la clase trabajadora; propiciando que una parte preponderante de los entrantes al mercado laboral se integren al mercado informal, que ofrece menores ingresos y sin protección social.
Por otra parte, el género femenino fue el más afectado, proporcionalmente, en esa década. De manera que el desempleo afectó a 5.2% de la PEA femenina durante ese período, mientras que el desempleo masculino fue de 5.04%.
Luego, se proyecta que en el segundo semestre de 2011, la economía mexicana estará perdiendo dinamismo. Para el mercado laboral se estima la generación de entre 500 a 600 mil empleos formales en el año; menos que los 800 mil proyectados por la Secretaría del Trabajo para este año.
Además, en fechas muy recientes se percibió un giro hacia abajo en la economía; abril fue el mes determinante. De manera que si bien merece un seguimiento muy atento y cuidadoso por lo que le pueda suceder en la economía y en el empleo, esperemos que no se haya decantado una nueva tendencia recesiva, sino que haya sido un resultado atribuible a un solo mes.
Jesús Alberto Cano Vélez (*)
(*) Presidente de El Colegio Nacional de Economistas
martes, 28 de junio de 2011
Mexico en la frontera... del caos
La violencia desmedida que vivimos en México desde hace más de 4 años, compromete la viabilidad de la nación como estado donde se puede aspirar a vivir bajo las garantías que establecen las leyes cuyas características son la generalidad, lo abstracto, lo impersonal y la obligatoriedad.
En nuestros días, la ley ha pasado a ser un arma que se ejecuta en contra del débil y que solo protege al poderoso, arropa al delincuente y desnuda a la víctima.
Obviamente no me refiero a las leyes cuyas características señale anteriormente, sino, a la ley que compran los billetes de alta denominación, o mejor, a la que viene en divisas extranjeras del vecino país del norte, o peor aún, la ley que se ejerce empuñando un fusil de asalto de esos denominados cuernos de chivo.
Esta “ley” que es la del fuerte sobre el débil y que es ejercida cobardemente en la mayoría de los casos desde el anonimato a través de la extorsión ó el derecho de piso, el secuestro; compromete enormemente el desarrollo de un vapuleado país como en el que vivimos.
El empresario que genera desarrollo a través de su actividad, dedica más tiempo a su preocupación de no ser víctima de secuestro o extorsión que a la proyección de nuevos nichos de oportunidad en donde hacer crecer su actividad empresarial y generar más empleos, y en el peor de los escenarios, cierra sus actividades y emigra a otro país para poner a salvo su integridad física, su vida familiar y su patrimonio.
El trabajador vive con la preocupación de ver como al salir de su modesta vivienda, la deja a merced de vándalos que aprovechan la situación y le roban los pocos enseres con que cuenta en la casa. En su trayecto el trabajador no sabe si el camión en el que viaja va a ser rafagueado o se va a encontrar con el fuego cruzado de los encarnizados combates que hay en las calles de nuestro país día con día, aun y con la presencia de miles de militares y policías federales en estas. No sabe si su trabajo tiene futuro o si va a ser víctima de cierre, porque en las cadenas productivas, cuando una pieza falla, hace que las demás comiencen a fallar.
Los tribunales del fuero común en materia penal o laboral (por mencionar algunos), hacen un trabajo deplorable, sus resoluciones no son ni justas ni comprometidas, mucho menos apegadas a derecho, pues la mayoría son resueltas con la finalidad de que sea la instancia federal en los juicios de amparo quien determine a quien le asiste la razón, y aquí la pregunta, ¿para qué pagar a servidores públicos que en lugar de resolver el fondo, solo se lavan las manos y se dedican a agotar la instancia y trasladar la responsabilidad a un tribunal superior?
Los tribunales federales, ni que decir, de estos necesitaríamos un análisis especial, porque ahí la justicia generalmente es más cara.
En México, vivimos lamentablemente la decadencia de todas las estructuras; la política, la social, la institucional, la familiar; eso producto de una clase política que vive en una burbuja digna de cuento de hadas de Walt Disney, y, a un pueblo indolente y apático de todo lo que sucede, familias que no ponen límites a sus hijos y ciudadanos desorganizados.
Un estudio realizado por la revista norteamericana Foreing Policy, revela que nuestro país avanza año con año al precipicio de los Estados Fallidos. De acuerdo con el ranking, en 2011 México se encuentra en el lugar 94 con una calificación de 75.1, mientras que en 2010 estaba en la posición 96 con una calificación de 76.1.
Un Estado Fallido es denominado de la siguiente manera:
Estado soberano que se considera, ha fallado en la garantía de servicios y garantías básicos.
Como:
Pérdida de control físico del territorio, o del monopolio en el uso legítimo de la fuerza.
Erosión de la autoridad legítima en la toma de decisiones.
Incapacidad para suministrar servicios básicos.
Incapacidad para interactuar con otros Estados, como miembro pleno de la comunidad internacional.
¿Te ha tocado ver gente armada en la calle que no sean elementos plenamente acreditados como fuerzas de seguridad?
¿En dónde vives, las autoridades verdaderamente protegen, tu patrimonio, tu integridad física y hacen valer la ley?
¿Si has tenido un problema de justicia, la autoridad ha hecho valer las leyes que te asisten como ciudadano?
¿Qué diferencia hay en términos de violencia y violación a derechos humanos entre tu país, y países del África Central, o del Medio Oriente?
¿Te sientes protegido por el Estado Mexicano?
¿Crees que vives en un Estado Fallido?
Lic. Edgar Chávez Tarrío.
En nuestros días, la ley ha pasado a ser un arma que se ejecuta en contra del débil y que solo protege al poderoso, arropa al delincuente y desnuda a la víctima.
Obviamente no me refiero a las leyes cuyas características señale anteriormente, sino, a la ley que compran los billetes de alta denominación, o mejor, a la que viene en divisas extranjeras del vecino país del norte, o peor aún, la ley que se ejerce empuñando un fusil de asalto de esos denominados cuernos de chivo.
Esta “ley” que es la del fuerte sobre el débil y que es ejercida cobardemente en la mayoría de los casos desde el anonimato a través de la extorsión ó el derecho de piso, el secuestro; compromete enormemente el desarrollo de un vapuleado país como en el que vivimos.
El empresario que genera desarrollo a través de su actividad, dedica más tiempo a su preocupación de no ser víctima de secuestro o extorsión que a la proyección de nuevos nichos de oportunidad en donde hacer crecer su actividad empresarial y generar más empleos, y en el peor de los escenarios, cierra sus actividades y emigra a otro país para poner a salvo su integridad física, su vida familiar y su patrimonio.
El trabajador vive con la preocupación de ver como al salir de su modesta vivienda, la deja a merced de vándalos que aprovechan la situación y le roban los pocos enseres con que cuenta en la casa. En su trayecto el trabajador no sabe si el camión en el que viaja va a ser rafagueado o se va a encontrar con el fuego cruzado de los encarnizados combates que hay en las calles de nuestro país día con día, aun y con la presencia de miles de militares y policías federales en estas. No sabe si su trabajo tiene futuro o si va a ser víctima de cierre, porque en las cadenas productivas, cuando una pieza falla, hace que las demás comiencen a fallar.
Los tribunales del fuero común en materia penal o laboral (por mencionar algunos), hacen un trabajo deplorable, sus resoluciones no son ni justas ni comprometidas, mucho menos apegadas a derecho, pues la mayoría son resueltas con la finalidad de que sea la instancia federal en los juicios de amparo quien determine a quien le asiste la razón, y aquí la pregunta, ¿para qué pagar a servidores públicos que en lugar de resolver el fondo, solo se lavan las manos y se dedican a agotar la instancia y trasladar la responsabilidad a un tribunal superior?
Los tribunales federales, ni que decir, de estos necesitaríamos un análisis especial, porque ahí la justicia generalmente es más cara.
En México, vivimos lamentablemente la decadencia de todas las estructuras; la política, la social, la institucional, la familiar; eso producto de una clase política que vive en una burbuja digna de cuento de hadas de Walt Disney, y, a un pueblo indolente y apático de todo lo que sucede, familias que no ponen límites a sus hijos y ciudadanos desorganizados.
Un estudio realizado por la revista norteamericana Foreing Policy, revela que nuestro país avanza año con año al precipicio de los Estados Fallidos. De acuerdo con el ranking, en 2011 México se encuentra en el lugar 94 con una calificación de 75.1, mientras que en 2010 estaba en la posición 96 con una calificación de 76.1.
Un Estado Fallido es denominado de la siguiente manera:
Estado soberano que se considera, ha fallado en la garantía de servicios y garantías básicos.
Como:
Pérdida de control físico del territorio, o del monopolio en el uso legítimo de la fuerza.
Erosión de la autoridad legítima en la toma de decisiones.
Incapacidad para suministrar servicios básicos.
Incapacidad para interactuar con otros Estados, como miembro pleno de la comunidad internacional.
¿Te ha tocado ver gente armada en la calle que no sean elementos plenamente acreditados como fuerzas de seguridad?
¿En dónde vives, las autoridades verdaderamente protegen, tu patrimonio, tu integridad física y hacen valer la ley?
¿Si has tenido un problema de justicia, la autoridad ha hecho valer las leyes que te asisten como ciudadano?
¿Qué diferencia hay en términos de violencia y violación a derechos humanos entre tu país, y países del África Central, o del Medio Oriente?
¿Te sientes protegido por el Estado Mexicano?
¿Crees que vives en un Estado Fallido?
Lic. Edgar Chávez Tarrío.
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