El
movimiento juvenil denominado yo soy #132 surge a raíz de una expresión de
repudio de 131 jóvenes en la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México,
hacia el candidato Enrique Peña Nieto, pero, ¿este movimiento es legitimo, o
solo encontró tierra fértil para los intereses de alguien, en los bríos de la
juventud?
Sin
lugar a dudas, todo movimiento puede ser legítimo, sin embargo este en
particular pareciera no encontrar sus bases entre un grupo de 131 jóvenes de
una universidad de estudiantes de clase alta y con un universo de población estudiantil
de 5 mil estudiantes.
No
se puede hablar de un movimiento libre y con causa, cuando entre ellos mismos
no encuentran un objetivo común, porque hay quienes están en contra de Peña
Nieto en particular, pero hay quienes también están en contra de todos los
candidatos, hasta ahorita el único punto de encuentro entre todos es la llamada
“democratización de los medios”, lo que expresado de mejor manera debería de
ser la objetivización de los medios, que la información se dé, de la fuente al
receptor, quitando de en medio la interpretación editorial del comunicador - ¿será
esto posible?.
Datos
evidentes nos deben llevar a pensar que detrás de una muy buena intensión de
los jóvenes están los negros intereses
de grupos de izquierda, así lo refleja la participación del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), a quienes se
les abrió espacio y se les otorgo el uso de la palabra en la pasada asamblea
del movimiento 132 en Ciudad Universitaria, lo cual comienza a contaminar este
movimiento, ensuciándolo al inmiscuir vividores y ladrones a un movimiento que
se supone desea un cambio efectivo para México y los mexicanos.
El
uso de las imágenes de los jóvenes en protesta en contra de un candidato y
posterior aprobación a otro, es un tema que quizás estos jóvenes no alcanzan a ver,
pero de que los están usando, los están usando mediáticamente.
México
necesita liderazgos, causas y movimientos similares a este, mucho he escrito
sobre ese tema y la participación ciudadana en la construcción del país que
anhelamos, pero, ¿ese país que deseamos, está en manos de López Obrador?
Para
mí no, categóricamente no; no puedo confiar en un tipo que reserva cuentas públicas,
que vimos como violentaba las decisiones de la Suprema Corte, que su principal
operador político, René Bejarano se llenaba las bolsas de dinero y ligas de un
patrocinador del gobierno de la esperanza, a cambio de beneficios para él, claro,
y ahora que se presenta como un candidato diferente a los demás y que ha pedido
que -no lo metan al mismo costal- parece
que no aprendió la lección de aquel “ligas - gate” y ahora nuevamente fuimos
testigos de cómo sus operadores reúnen a empresarios y les piden 6 millones de dólares
“para ganar la presidencia”, que poco valemos como ciudadanos, ¿no?
Por
este tipo de situaciones y ante la contaminación del Movimiento con la participación
de los negros intereses de un partido político, YO NO SOY # 132, soy mexicano, amo a mi país y lo quiero ver libre
de movimientos disfrazados y de políticos corruptos, ¿es posible?, claro!!!.
Edgar Chávez Tarrío.

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