lunes, 31 de octubre de 2011

HACIA UNA NUEVA ARQUITECTURA DEL ESTADO PARA EL DESARROLLO; RECOMENDACIÓN DE LA CUMBRE IBEROAMERICANA


El fin de semana pasado los países latinoamericanos concluyeron su reunión en Asunción Paraguay, convocados por la XXI Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado, para analizar la crisis económica que no deja de afectar al mundo; y proponer acciones para evitar contagios en el Continente, porque a pesar de las amenazas generalizadas de contracción económica en el mundo, las economías de nuestra región --como un todo-- crecerán 6% en promedio, en 2011.

Pero ese promedio regional incluye a los enfermos más importantes de las Américas, como México, con sus consistentemente bajos índices de crecimiento, y su desempleo y pobreza, crecientes, así como los Estados Unidos y Canadá, que siguieron con sus estrategias neoliberales, que interpretan indeseable la intervención gubernamental en la economía.

Los exitosos del Continente siguen siendo Brasil, Argentina, Perú, Bolivia Uruguay y Paraguay, entre los principales, con sus políticas promotoras de crecimiento, mientras que el Ejecutivo mexicano ratificó recientemente su fe en la capacidad del mercado –solito-- de llevar la economía a buen puerto, sin la participación del Estado en la economía.

La semana pasada la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados deliberó las metas presupuestales del Ejecutivo para el 2012, que proponía reducir el déficit fiscal de 0.5% del PIB en 2011, a 0.2% para el 2012, un monto insignificante, pero un mensaje que comunicaba su proyecto de estrategia de contracción que sin duda utilizará en sus otras decisiones económicas.

El debate fue intenso y no obstante los planteamientos de la oposición gubernamental, particularmente del PRI, de generar mayores recursos fiscales para apoyar a los gobiernos locales (estatales y municipales) y demás prioridades, se logró dejar el déficit en 0.4% del PIB, ligeramente inferior al esperado para este año.

Ese resultado es diametralmente opuesto a lo que están haciendo y pensando los países exitosos del Continente Sur, que han registrado buenos crecimientos todos estos años, mientras que nosotros hemos languidecido; y lo delicado es que esos mismos exitosos también esperan una desaceleración de sus economías del 6% de este año a 4.4% en 2012.

La Cumbre Iberoamericana recomendó pactos fiscales y sociales para los años venideros en los países de la región, porque están convencidos que la nueva arquitectura estatal sólo será posible con una nueva ecuación “Estado-Mercado-Sociedad”, que permita ampliar los recursos disponibles para alcanzar los objetivos económicos y sociales de desarrollo de sus economías.

La mayoría de los países en la Cumbre Iberoamericana acordaron “que el Estado sea más protagónico en el aseguramiento del bienestar general y en la conducción de las estrategias de desarrollo de nuestros países” y nosotros contraemos más.

La recomendación fue que la tarea del Estado es proveer bienes públicos con el gasto público; realizar ajustes en la distribución del ingreso, con la política tributaria y contribuir a la estabilización macroeconómica con una adecuada política monetaria y crediticia

.Insistieron mucho en la necesidad de estrategias de largo plazo con planificación económica; elaboración de presupuestos más transparentes; mediciones de resultados de la actividad gubernamental con indicadores económicos y sociales; y evaluaciones de la política y los programas públicos.

Jesús Alberto Cano Vélez .
Presidente de El Colegio Nacional de Economistas

Empobrecimiento inexplicable…



Existe en la legislación mexicana un delito que se denomina del  enriquecimiento ilícito, y  en lo particular para el Estado de Chihuahua, el código penal lo define de la siguiente manera:

Comete el delito de enriquecimiento ilícito el servidor público que, durante el desempeño de su cargo o en los dos años posteriores al término de dicho cargo  o de su dimisión, incremente injustificadamente su patrimonio, por sí o por interpósita persona, bienes que, en razón de su valor, sean notoriamente superiores a sus posibilidades económicas….

Y establece una pena de 3 a 15 años de prisión para quien lleve a cabo la conducta típica que describe el señalado tipo penal, además de establecer una sanción económica que va de los 100 a los 500 salarios mínimos vigentes, y en su caso la destitución de su cargo hasta por 8 años.

 Por otra parte la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, consagra en su artículo 5° el derecho al trabajo y en su párrafo segundo establece que;  -Nadie podrá ser obligado a prestar trabajos personales sin la justa retribución y sin su pleno consentimiento, salvo el trabajo impuesto como pena por la autoridad judicial, el cual se ajustará a lo dispuesto en las fracciones I y II del artículo 123-
.
Y luego el artículo 123 constitucional, establece los criterios que deben observarse en una relación obrero patronal.

Sin embargo cuando el legislador establece en el articulo 5° párrafo segundo el concepto de “justa retribución” esta definición resulta ambigua y creo que la mayoría de los asalariados en este país no encontramos el principio de justicia cuando la ley de salarios mínimos establece la tasa con la que se mide el esfuerzo empleado o la cantidad por la que el hombre arrenda su tiempo a cambio de un sueldo.

Me resulta ilógico pensar en porque una hamburguesa de una franquicia internacional como lo es McDonald´s por citar un ejemplo, que en EUA, cuesta 5 dólares americanos, y en México tiene un precio equivalente en pesos, como es que en EUA un parrillero gana 3 dólares la hora mientras que en México el parrillero de ese mismo producto gana el equivalente a 2 dólares al día, lo que me lleva a pensar que en México, el franquisitario obtiene un lucro desmedido por a venta de los mismos productos, al tiempo que implícitamente ejerce una práctica de explotación laboral, pues la franquicia está pensada para que con esos precios sea negocio en EUA, en México, Shanghái o la Patagonia (de ida y vuelta). Sin embargo el enriquecimiento ilícito solo está planteado como delito para los servidores públicos, por la naturaleza de su función, no así para los negocios particulares.

Como el caso anterior hay muchos de franquicias y de negocios en México, leí hace unos días lo que un amigo mío publicaba en su red social, una reflexión de Catón que decía: “solo existen 2 tipos de gobiernos en el mundo, los que hacen que los ricos sean cada día más ricos y los que trabajan para que los pobres, sean menos pobres cada día”, esta de mas decir cuál es el nuestro, no?

Si entendiéramos en los países en vías de desarrollo que el tratar de enriquecernos únicamente a costas de los demás no es la vía por la que se construye un país tranquilo y una sociedad organizada, comenzaríamos a ver, como los empresarios y sus negocios crecerían más. Pues al tener una sociedad con poder adquisitivo tendríamos que incrementar el número de establecimientos dedicados a vender servicios, bienes de consumo, en fin todos aquellos “commodities” que buscamos cuando hemos satisfecho nuestras necesidades primarias.

 

Pero cuando las políticas públicas son en el sentido de proteger a unas cuantas familias multimillonarias sometiendo al resto de la población y condenar a la pobreza a las mayorías, suceden situaciones como las que el mundo entero está viviendo actualmente, aun y los países del primer mundo atraviesan hoy en día por crisis de empleo o económicas graves.

 

Estimados lectores, cuánto tiempo más falta para ver en nuestro país,  o en Latinoamérica replicas de lo que hemos visto en medio oriente, de lo que vive Europa en Grecia, o situaciones como la de los “Inconformes” en Nueva York. El mundo tiene hambre y sed de justicia social, clama por oportunidades y si los grandes capitales no comienzan a generar condiciones para encontrar equidad y el equilibrio social, no va a haber mundo donde los multimillonarios puedan vivir tranquilos y disfrutar sus fortunas.

 

Yo comenzaría por reclamar al estado mexicano y a nuestros diputados, porque al código penal federal y de cada entidad  se le agregara un capítulo especial para que todos aquellos, quienes han trabajado arduamente toda su vida y no han logrado el bienestar, pudieran demandar  por la vía legal, “El empobrecimiento inexplicable”.

 

Edgar CHAVEZ TARRIO.

domingo, 30 de octubre de 2011

Elba Esther, la abeja reina del panal mexicano



Con amor te busqué un colmenar
te llevé de la mano
no dormí fabricando la miel
que te alimentara
con el polen mas fino del mundo
construí tu cama
trabajaba panal por panal
mientras descansabas

King Clave, cantado por el grupo Pesado, Desde la Cantina



No se pierdan el video sobre este artículo: 
Para los que tengan buen estómago se vale acompañarlo con unas palomitas y refresco. 
Para los que no, se advierte que pueden sufrir vértigo, por decir lo menos


Los primeros estudios que la ciencia política realizó sobre los partidos subrayaron altos grados de dificultad para penetrar a sus entrañas. Siempre había una barrera de misterios que velaba ya la elección de sus dirigentes, ya la elaboración de sus programas y, sobre todo, las reglas del poder interno y quiénes podían acceder a él. Se habló de la Ley de Bronce de las organizaciones. Si bien esto es del pasado, hay que decir que entre más atrasado sea el país dichos enfoques siguen siendo vigentes. El Partido Nueva Alianza –el famoso Panal– es un buen ejemplo y cuando uno lo aborda tiene obstáculos que nos explicaría muy bien el herramental teórico del politólogo Raymond Aron, pero sobre todo el grupo Pesado y la Arrolladora Banda Limón cuando cantan Abeja reina, del compositor argentino King Clave. En serio. 

Haré un viaje por nuestras disposiciones constitucionales que tocan los derechos de la ciudadanía y norman las pautas para constituir partidos políticos en México. Nuestro código básico concede la prerrogativa ciudadana para asociarse individual y libremente para tomar parte en los asuntos políticos del país. A su vez, dispone que sólo los ciudadanos podrán afiliarse libre e individualmente a los partidos políticos y detalla (artículo 41.I): “...por tanto, quedan prohibidas la intervención de organizaciones gremiales o con objeto social diferente en la creación de partidos y cualquier forma de afiliación corporativa”. Ambos preceptos, teórica y formalmente, son una valla infranqueable para el corporativismo distorsionador de la democracia política de raigambre liberal. Y entiéndase bien: no es que vaya en contra de la agrupación colectiva de obreros, campesinos y otros estratos de la sociedad, a los que también se les concede un estatus de prerrogativas para que cumplan sus fines. 

Si la anterior fuera la premisa mayor del Estado de Derecho en materia de partidos políticos, el Panal de Elba Esther Gordillo no existiría. En él se traslapan, simultáneamente, el poderoso sindicato magisterial de todos los sistemas educativos, el clientelismo más atroz, el inequívoco funcionamiento de una corporación fuertemente vinculada al Estado y las relaciones de autoritarismo verticalista más acendradas de que se tenga registro en la historia política nacional. Recientemente, y en referencia a esto último, se conoce la declaración de Elba Esther Gordillo que no deja duda alguna: “A mí me toca llevar las negociaciones de orden político, ¡y a nadie más!”. Pero las cosas no paran ahí. Hay algo todavía que le da gravedad al asunto: la corporación SNTE, presidida por la inefable maestra, depende presupuestalmente del Estado y vive al amparo de sus recursos, a través de mecanismos directos e indirectos, legales unos y corruptos los más. El Panal, más que un partido político, es un grupo de presión, un poder fáctico, perturbador en grado extremo del proceso mismo de consolidación democrática al que se le han puesto obstáculo tras obstáculo. Tanto es así que el lema de la discípula de Carlos Jongitud Barrios –el gángster que capitaneó Vanguardia Revolucionaria hasta que Salinas quiso y sustituyó por la chiapaneca– riñe con ventaja al lenguaje de los bandidos y capos. Ante la posibilidad de pactar con el PAN o con el PRI en el camino a la presidencia de la república, ha dicho: “Quien quiera con nosotros, tiene que garantizarnos, en el más puro pragmatismo... las posiciones políticas a las que aspiramos”. Lo dijo sin tapujos, sin rubor, porque para ella “poder es poder” y que de este país y de la educación pública se apiade el cielo, porque ya no hay Estado que los sostenga. 

No quiero pasar por alto que habiéndose formado el Panal luego de una escisión de Elba Esther con el PRI –su primera colmena–, ya pasó por varias elecciones que refrendarían el suficiente número de votos para garantizarle su discurso. ¡Cómo no, con semejante aparato! Puedo reconocer que ha validado su existencia, más nunca su legitimidad, su afincamiento en la Constitución. Una serie de preguntas disiparían la duda por la obvia respuesta si en alguien existiera cierto nivel de seriedad escéptica. ¿Existiría el Panal si la afiliación al mismo hubiese sido individual y libre? ¿Los que se afiliaron, siendo maestros, lo hicieron libre e individualmente? ¿No acaso hubo toda una compulsión en la que tanto a la casta de engreídos dirigentes, como al simple docente de escuela se les advirtió del peligro que corrían en un caso sus privilegios y en los otros sus más elementales derechos profesionales? ¿No acaso se consolidó la elección de Calderón, del PAN –su segunda colmena–, con el favor de la maestra y evidenció, como pocas veces en la historia, lo que es pastorear un rebaño férreamente corporativizado? ¿Existiría este partido sin la nómina de todo un ejército de comisionados y aviadores con cargo a los presupuestos de los estados y la federación? ¿Qué sería del Panal sin los altos y bajos cargos que disfruta? Tengo para mí que todo esto sería imposible. 

En esencia, al darle cabida al Panal como partido político, lo que se ha puesto de manifiesto es que la clase política gobernante no aplica la Constitución, y en particular no lo hace ni el Instituto Federal Electoral ni el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. En todas estas esferas se sabe que este corporativismo está proscrito por nuestras leyes básicas, pero atienden más al poder fáctico, a la componenda, a la alianza electorera que al proceso mismo, insisto, de consolidación del sistema democrático arreglado conforme a la Constitución. Ni siquiera es un partido que maneje coherentemente sus intereses porque presto lo vemos cerrando filas con el PAN, en franco desdén de la herencia intelectual de Gómez Morín, que apoyando cínicamente al PRI, su partido de origen donde aprendió el peso corporativo, el manejo clientelar y mantenerse al amparo del patrimonio público. 

Siempre será un problema la proscripción de un partido político en un Estado que se asuma democrático. Históricamente hay casos reveladores: a la hora de la fundación de la República Federal Alemana en 1949, el constituyente germano de ese país que en menos de medio siglo había pasado por dos guerras mundiales y las atrocidades del nazismo, no dudó en establecer la pérdida de derechos fundamentales en materia de libertad de expresión, prensa, enseñanza, a quienes combatieran el nuevo régimen de libertad y democracia. Igual se estableció la prohibición de las asociaciones empeñadas en romper el orden constitucional o que contravinieran la idea misma del entendimiento entre los pueblos. No dejando duda de que los nuevos partidos en la era de la desnazificación serían producto de la participación de la voluntad política del pueblo libre, siempre atendiendo a principios democráticos y con reglas de transparencia patrimonial inocultables. La constitución alemana dispuso la anticonstitucionalidad de los partidos cuando se propusieran menoscabar o eliminar el orden básico demoliberal que pusiera en peligro la existencia misma de la república. Claro está que estas normas se entienden al calor de la tragedia humana que acababa de concluir: no se quería un renacimiento del nazismo hitleriano, del racismo, de los campos de exterminio, de la guerra, de la dictadura. Por esta vía muy pronto se le cerró el paso al Partido Comunista, adversario cierto de la democracia, del parlamentarismo y del Estado de Derecho, y agente de un poder totalitario que sobrevivió hasta entrada la década de los noventa del siglo pasado y cuyo centro estaba en Moscú, en la URSS de espíritu stalinista. 

Sería un error pretender hacer un paralelismo con el Panal de Elba Esther. Pero de todas maneras no está de más decir que la fundación de un partido en México tiene que ser a partir de los ciudadanos, no de las corporaciones, y que además se rija por el interés público de mantener el orden constitucional para fortalecer el entendimiento entre los mexicanos. El corporativismo es el nutriente esencial que alimenta la antidemocracia. Decir Panal es decir corporación, y decir corporación es decir riña con la Constitución, ciudadanía y libertad. Decir Panal es decir clientelismo, y decir clientelismo es distorsionar la voluntad libre de los ciudadanos. Decir Panal es afirmar, devorar el patrimonio público de manera cínica y tolerada a ciencia y paciencia de prácticamente todos los gobiernos. 

Hoy la abeja reina del Panal coquetea con el PRI y con el PAN en un juego perverso de poder, en el que estar al mejor postor es lo esencial. Hay elementos suficientes que llevan a concluir que Elba Esther peinará el copete de Peña Nieto, que regresará a su vieja casa como ya lo hizo en el Chihuahua de Duarte. Hoy la abeja reina disfruta las mieles y el polen de aquellos que, solícitos y desmedidos, le han trabajado panal por panal. Este juego mantiene a México en el atraso y le ha causado un daño descomunal, golpeando severamente la educación que ha sufrido un retroceso del que tardaremos décadas en recuperar. Mantener el esquema de partidos con la intervención del poder fáctico del Panal es condenar a nuestro país al atraso, convertir la política en un ejercicio del más puro cinismo. 

No presagia nada bueno para la república que el escenario hacia el que avanzamos es aquel que nos describió el francés Aron de esta manera: “En política, muchas veces, no se trata de elegir entre el bien y el mal, sino entre lo preferible y lo detestable”. Para mí esto es fundamental, pero no pierdo de vista que nuestra deplorable realidad más la describe la Arrolladora Banda Limón o el grupo Pesado cuando nos cantan: “Me equivoqué, me equivocaba / mientras te amaba poquito a poco / me aniquilabas”. En serio. 


Por Jaime GARCÍA CHÁVEZ 


Cárdenas, el estadista




En su discurso de aceptación de la medalla “Belisario Domínguez”, que el Senado de la República le entregara este jueves 27 de octubre, Cuauhtémoc Cárdenas, con apenas 1 mil 725 palabras, le dio un repaso al Presidente Felipe Calderón, una lección de política, liderazgo y visión de Estado.

Podemos decir que es una de las voces del espíritu mexicano, ese que ha transitado desde la Independencia, la Reforma Juarista y la Revolución Mexicana, hasta el Partido Revolucionario Institucional, el de la democracia y la justicia social, que durante el siglo XX estableció las ideas, los valores, los ideales y las instituciones que son el Alma de México, vigentes para el actual siglo XXI.

Tras agradecer la nominación, Cárdenas dijo recibir la medalla, que es la más alta distinción que entrega el Senado de la República, “en nombre de todos aquéllos que en lo que tengo de vida han luchado y luchan en México por el rescate y pleno ejercicio de la soberanía nacional, por la igualdad, la democracia y la justicia...”Recibir la medalla de honor "Belisario Domínguez", dijo Cárdenas, “entraña aceptar el compromiso de tomar ejemplo de la digna conducta y la lucha valiente que libró el insigne legislador chiapaneco en favor de la vigencia plena del Estado de derecho, anteponiendo la fidelidad a los principios y el cumplimiento del deber a cualquiera otra consideración”.

Cárdenas agregó que en la transformación democrática de nuestro país ha sido uno más, en un esfuerzo colectivo que ha estado llevando a cabo la parte mayoritaria del pueblo mexicano, sobre la que recae todo mérito.

Dirigiéndose a los representantes de la plana mayor de la política nacional, donde destacó la presencia de un cabizbajo Presidente Calderón, el homenajeado se refirió a la historia reciente del país, al deterioro de las condiciones de vida, a la exclusión social, al desorden prolongado de la economía, a la conducción política entreguista, entre otros problemas.

Aquellos problemas “llevaron a diversos sectores de mexicanos a reclamar un cambio de rumbo para el país. Así se generó una vigorosa movilización popular, de gran amplitud política y social...

Enseguida reconoció la importancia de la autoridad electoral autónoma, que en 1997 los ciudadanos lograran finalmente imponer respeto a su voto, y así se abriera el paso para que se perdiera la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados... Igualmente se refirió a la apertura de los medios de información a la oposición política; la elección del jefe de Gobierno del Distrito Federal; y al año 2000, como el final del régimen de partido de Estado dominante, una realidad de vida democrática y la posibilidad de alternancia en el ejercicio del poder.

Luego cuestionó la democracia, que no consiste sólo en respetar el voto ciudadano y los resultados de las elecciones constitucionales, porque es de alcances mucho mayores y más amplios.

Enfatizó que sólo en la democracia, entendida en su sentido más amplio, puede tener lugar un crecimiento económico independiente y sostenido en el largo plazo, sustentable social y ambientalmente, y generarse al mismo tiempo un progresivo mejoramiento social, ya que sólo en la democracia pueden realmente compartirse con equidad los beneficios del progreso. Insistió que la democracia también es participación...

Es preciso reconocer, diagnosticó Cárdenas, que la sociedad mexicana es actualmente una de las más desiguales del mundo; que en los tiempos recientes la pobreza se ha incrementado desmedidamente; que el crecimiento económico es insuficiente, sectorial y regionalmente desequilibrado; que hoy se tiene el desempleo más elevado de los últimos años.

Dijo que a pesar de esfuerzos que merecen reconocimiento, la inseguridad aumenta, se registran en el último lustro más de 50 mil muertos en condiciones violentas y la delincuencia organizada ha establecido presencia en territorios cada vez más extensos, extorsionando a productores, poniendo en riesgo la actividad económica y alterando gravemente la convivencia social.

“Este no es el México que la mayoría de los mexicanos queremos y este no es ni puede ser el destino fatal de nuestra patria”, sentenció Cárdenas.

“México y los mexicanos, no sólo aspiramos, sino que considerando nuestras dimensiones territorial y demográfica, el potencial de nuestros recursos naturales y las estructuras productivas y de servicios existentes, estamos ciertos de poder tener otras condiciones de vida y otras perspectivas para el desarrollo. 

Pero para ello, es indispensable que desde el Estado se instrumenten políticas con el claro propósito de recuperar un desarrollo de amplias repercusiones sociales”, agregó.

Cárdenas insistió que la situación prevaleciente resulta insoportable e inadmisible, ya que genera tensiones y eleva los riesgos de mayor descomposición y atraso.

La economía mexicana puede crecer, dijo, a los ritmos necesarios para satisfacer las necesidades de la población de empleo, ingreso, alimentación, servicios públicos, etc., pero no crecerá si se continúa con la observancia rigurosa de los consensos de Washington. Arengó también que es posible dar el viraje hacia una nueva política de crecimiento, que empiece por sustentarse en una reforma fiscal integral, en este caso articuladora de otras reformas, como la laboral y la de la seguridad social.

Luego aseguró que las formas de combate a la delincuencia se han mostrado insuficientes. En varias partes de su discurso, planteó la visión de estadista, destacando, por ejemplo, que en la democracia, la seguridad y la justicia son asuntos de la autoridad civil.

De acuerdo con ello, recomendó que el combate contra la criminalidad organizada debe librarse por un cuerpo específicamente creado y preparado para ello, al que debiera evaluarse y supervisarse por medio de mecanismos externos de carácter civil.

Las Fuerzas Armadas, por lo tanto, no deben seguir expuestas a riesgos derivados de una función que no les corresponde, y fortalecerlas como el cuerpo que resguarda y garantiza la integridad de la nación.

Habló de las necesidades del combate eficaz contra la delincuencia, desde el Poder Judicial en su condición de ente autónomo mediante acciones concretas.

Pero especialmente se pronunció por las oportunidades de educación, empleo, acceso a la cultura y esparcimiento sano a la juventud, las políticas preventivas, y el seguimiento a las corrientes del dinero sucio, entre otras medidas.

Se refirió luego a los tiempos y las plataformas electorales, así como a los procesos para la selección de los candidatos que habrán de contender en la próxima elección presidencial. Pidió que “...con la franqueza que debe haber en la vida democrática, nos digan, si alguien así lo pensara, que es destino ineludible seguir en el tobogán por el que ha estado resbalando el país en los últimos tres decenios”. Así lo dijo poco antes de cerrar su disertación con un reconocimiento a la congruencia de Belisario Domínguez.

En fin, fue un discurso, de michoacano a michoacano. Del Hijo del General Lázaro Cárdenas, al hijo desobediente de Luis Calderón Vega...

Con ello, Cárdenas le ha dado una lección, un ejemplo, a Felipe Calderón, quien no sólo le ha partido el corazón a su padre, sino a los 50 mil muertos de su guerra pírrica, a más de un cuarto de millón de desplazados y más de 10 mil desaparecidos, a todas esas víctimas y sus familias y, en general, al pueblo mexicano.

En 19 minutos se escuchó una visión política, estadista, muy superior a la de quien hoy despacha en Los Pinos... ese lugar donde nació Cuauhtémoc Cárdenas.

El hijo de uno de los más queridos presidentes de México, el tres veces aspirante a la Presidencia de la República, y hoy medalla “Belisario Domínguez”, como uno de los personajes más importantes de la transición y la alternancia democráticas, le ha dado una cátedra de estadista al todavía presidente, desde la alta tribuna del Senado de la República.

Hemos escuchado el espíritu de la Revolución Mexicana, en voz del hijo de un fundador del Partido Nacional Revolucionario, el creador del Partido de la Revolución Mexicana y miembro del Partido Revolucionario Institucional, en la ruta de nuestra grandeza histórica. ¡Viva México! ¡Hasta siempre!

Por: Francisco Rodríguez Pérez

lunes, 24 de octubre de 2011

SEGUIMOS DANDO TUMBOS EN EL PROYECTO ECONÓMICO


Comentábamos la semana pasada que a consecuencia de la crisis económica mundial, iniciada a finales del 2007, se movilizó nuestro Colegio Nacional de Economistas, en coordinación con los colegios estatales, para promover cambios de fondo en la política económica implantada por la Administración Federal, ya que nuestro país estaba cayendo en creciente desempleo, más pobreza, y una economía anémica, que no daba mayores signos de crecimiento.

 Pero, lamentablemente, vemos que nuestras autoridades ejecutivas no se mueven para cambiar sus formas, mientras que el mundo que nos afecta, o puede afectar, entra cada día más a fondo en el hoyo de la crisis.

En Europa las cosas se ponen peores. La semana pasada hubo pasos adicionales para apoyar al enfermo principal de ese continente, Grecia, pero todos los analistas coinciden en que no es lo suficiente, además de que los propios griegos se pusieron en pie de guerra, en oposición a las condiciones establecidas para el rescate. Por lo tanto hay dudas de que políticamente puedan cumplir sus compromisos.

Luego también están los otros dos enfermos graves, España e Italia, de los que todavía tenemos que oír. España, por ejemplo, tiene un feroz nivel de desempleo, casi tres veces superior al nuestro. ¿Qué tanto tiempo podrá su gente aguantar la aplicación de la medicina tradicional, que es esencialmente una política terriblemente restrictiva de ingresos, mandatada por su afán de seguir bajo la moneda única --el Euro--?

Por su parte, Italia, con su “simpático” Jefe de Estado, parece no haber todavía dado el golpe a la seriedad de su situación económica, menos grave que la española y la griega; pero de todas maneras, delicada. Además puede hacer crisis en los equilibrios económicos europeos.

Luego, los Estados Unidos nuestro mercado preponderante y principal, con su crisis que sigue en camino de la desaceleración económica, por lo que está enfrentando una rebelión de su gente --el contagio del movimiento de los “inconformes”--.

Toda esta evolución mundial ya nos está impactando, y se manifestará en los efectos que pronto veremos reflejados en nuestras cifras: de un menor ritmo de crecimiento, más pobreza y mayor desempleo.

Y mientras tanto, el gobierno federal actúa autista: --“aquí no pasa nada”-- y con las elecciones federales del 2012 tan cerca, parece haber decidido agacharse, apretar la mandíbula y el cinturón y aguantar el temporal.Prueba de ello, fue su proyecto de finanzas públicas para el próximo año, presentado al Congreso de la Unión, en el que propuso eliminar totalmente el déficit, para pintar un cuadro “bonito” a su club de neoliberales.

Pero la verdad es que si alguna vez necesitábamos un mayor gasto público y un déficit fiscal moderado, como el de este año, era ahora. De ahí que todos los partidos políticos, entre ellos el PRI, el de la principal representación en la Cámara de Diputados, dimos la batalla en Comisiones para revertir ese planteamiento. 

Jesús Alberto Cano Vélez

Presidente de El Colegio Nacional de Economistas

Gobierno Rico, pueblo miserable…




Es indignante que en México sigan existiendo gobiernos ricos mientras que el pueblo padece las más terribles  condiciones de pobreza e incluso de miseria para más del 30 por ciento de la total de la población.
El país entero vive una crisis económica, de seguridad y hasta de valores, y los gobiernos siguen operando con los mismos funcionarios, la mayoría de ellos personajes  mediocres que no tienen el talento ni el interés por buscar alternativas de solución a lo que se vive – lo demuestran con el tiempo que tienen al frente de una oficina y los nulos resultados que muestran-.

Muchos de estos funcionarios están inmiscuidos en temas de corrupción, difícil de comprobar sí,  y lo más lamentable es que cuando existen los elementos probatorios necesarios para incriminarlos, inician  los acuerdos por debajo de la mesa  ahí en lo oscurito ese sitio donde la suciedad se puede ocultar con facilidad y el resultado es que todo queda en nada, y los únicos que perdemos somos los ciudadanos.

El problema al hablar de gobiernos ricos, no radica en los altos sueldos que tienen los funcionarios, sino en lo poco efectivos que son en el desempeño de sus funciones, la poca capacidad de innovación en políticas que se traduzcan en acciones que permitan un paso a la vez, ir caminando hacia a delante construyendo año con año el progreso de millones de familias mexicanas.

Se ha presentado la ley de ingresos para el ejercicio fiscal del año 2012, esta ley contempla como agravio para más de 50 millones de mexicanos el que la gasolina seguirá en aumento mes con mes, eso no es raro en nuestro país, lo raro es que siendo un país productor de petróleo, sigamos consumiendo gasolinas producidas en otro país y que lo peor, nos sigan queriendo vender la idea de que PEMEX, es una empresa de los mexicanos, como si eso nos trajera beneficios, al contrario, al subir los energéticos, se incrementa el precio de los fletes o el cobro por trasladar las mercancías, lo que se refleja finalmente en el precio del producto al consumidor .

Otro gravísimo agravio es la cantidad de recursos públicos que se destinará al I.F.E., con todo y su mutilación de consejeros, este instituto presento al congreso un presupuesto cercano a los 15 mil millones de pesos! ¡Tan solo las elecciones del 2012 se prevé que costaran 4 mil 900 millones de pesos! 

¿Cuántas escuelas se pueden remodelar o construir con esa cantidad?, ¿cuántos salarios se pueden mejorar? ¿Cuántas becas mas se pueden dar? Cuantos empleos se pueden generar invirtiendo ese dinero en algo que valga la pena?

Algo no está funcionando bien en este país desde su fundación,  y no es el PRI, no es el PRD, no es PAN, no es en sí, todo el sistema político el que ha fallado. México arrastra un grave problema de ignorancia y de una educación de baja calidad desde la época colonial, México es un país hundido en tradiciones, en supersteria, en fanatismo, en idolatría.

En México esperamos la llegada de un “mesías” que provenga de una cuna humilde, que nos entienda a la mayoría de los mexicanos, porque nos identificamos con ese tipo de estereotipos políticos y necesitamos tener ejemplos en casos de “éxito” entre la personas que nos rodean, sin ponernos a pensar que nosotros mismos muchas veces somos esos “casos de éxito”,  esperamos que un “súper político” rescate al país del desastroso  camino que llevamos y de los ciclos de violencia, pobreza y crisis que vivimos  repetidamente.

Cuánto tiempo más va a pasar para que entendamos que si no nos levantamos a luchar todos juntos por el país que queremos, seguiremos siendo los promotores de Pueblos Pobres, para Gobiernos Ricos.

Edgar CHAVEZ TARRIO.

viernes, 21 de octubre de 2011

Calderón ante el NYT: El peso bruto del narco



Desde que se inventaron los voceros la palabra de los políticos se tornó, a un mismo tiempo, más confusa y carente de responsabilidad. Cuando Porfirio Díaz rindió su históricaentrevista con el periodista Creelman, afortunadamente no le salió ningún intérprete, como sucedió ahora con la reciente del New York Times (NYT) a Felipe Calderón. En realidad no se necesita mucha inteligencia para entender las palabras, su sentido, su intención última, que en medio de muchos otros temas se refieren a un pasado que es el del PRI y el autoritarismo y cómo se encaró el problema del crimen organizado vinculado al tráfico de drogas; es decir, el viejo modus operandi del régimen priísta que podemos catalogar como un sistema de dejar hacer-dejar pasar, no sin antes erogar el estipendio negro a secretarios de estado, procuradores, gobernadores, jueces federales y toda la caterva de funcionarios menores que se beneficiaron del tráfico de enervantes. Esta es una historia ya documentada, de tal manera que Calderón no está diciendo nada nuevo.

Sin embargo los del PRI reaccionaron no nada más con el instinto propio del que se siente aludido, sino como la presa que entiende que las municiones de Calderón están cargadas de veneno letal. En primer lugar porque se anuncia el protagonismo electoral de la presidencia de la república –en franco desprecio de la retórica democrática del PAN– y, en segundo, pero no el último, porque el destinatario es Enrique Peña Nieto. Luego es válido entender el código electoral que orienta la entrevista, como explicable es la réplica y el desmentido de los funcionarios calderonianos que pretenden amortiguar la crítica con el claro entendido de que todo mundo pondrá el acento en las palabras del presidente panista y olvidará la exégesis de sus funcionarios. En esencia se trata de un uso y abuso de la comunicación. Los gobernantes actuales hablan para los medios y son éstos los que desperdigan entre la sociedad la información, la lanzan a los cuatro vientos y el beneficio o daño que causan es instantáneo; lo que viene después por regla general ya no cobra el mismo impacto. Esto lo saben los priístas.

La entrevista al NYT es amplia y sólo me ocuparé en la parte que aguijoneó a los priístas. Para Calderón no vale la pena, como interlocutor, Enrique Peña Nieto, que antes había criticado la eficacia en materia de seguridad, pero de todas maneras nos dice con todas sus letras que es el Estado de México el más atrasado en el control de confianza de sus agentes policiacos, que no cumplen con los controles de confianza y habla de un pasado de colusión de los gobiernos priístas con el crimen organizado y en particular con las bandas de narcotraficantes. En otras palabras, que menudearon los arreglos y los convenios, los jugosos negocios de un tráfico de drogas que básicamente se destinaba al paraíso de consumo de los Estados Unidos, sin afectar el potencial mercado interno. En realidad los priístas no tienen cara para replicar.

Vinieron tiempos nuevos y con ellos la necesidad de redefinir el peso de los problemas, baste decir que en términos económicos se calcula, según Calderón apoyándose en datos de la DEA, que el negocio de las drogas vale 100 mil millones de dólares, de los cuales una cuarta parte se queda en el país. Agregue a esto el tráfico de armas, la complicidad de los aparatos financieros para el lavado y la perversa geopolítica de Estados Unidos en materia bélica y ya tendrá ingredientes suficientes para entender el agigantamiento de los problemas, la dificultad de su comprensión y los retos que significa enfrentar el tráfico de las drogas en un mundo global, por eso Calderón recurre a la metáfora de la geometría analítica. Que esto empezó antes de Fox, no hay duda, como tampoco que hemos pasado los últimos diez años con medidas gubernamentales erráticas, crecimiento exponencial de la violencia por el uso inconstitucional de las fuerzas armadas y por una crisis institucional a la que no se le ve solución al corto plazo. Calderón, aparte de su ilegitimidad de origen, es una caricatura del presidencialismo decadente, del presidencialismo que no sabe cómo responder, cómo actuar, y le preocupa –y aquí está uno de los grandes problemas– que su partido pierda la elección presidencial como es pronosticable que suceda. Su apuesta es la impunidad que le pudiera prodigar Ernesto Cordero, un precandidato con el síndrome del que se cae a un pantano: entre más se mueve más se hunde. Calderón juega, entonces, a un futuro en el cual no tenga que responder por sus faltas, por el baño de sangre que golpea a la república. La sola idea de comparecer ante la Corte Penal Internacional le aterra y sabe que volteando al pasado, al presidencialismo priísta, puede obtener ventajas ya no como estadista, que no lo es, sino como jefe de facción del Partido Acción Nacional.

Calderón hace matices más que interesantes: cuando habla de la posibilidad de su reemplazo por un priísta, habla de un “depende quién” (en este caso Beltrones o Peña Nieto), aunque él no hace la disección así. Afirma que “en corto” mucha gente del PRI coincide con su política en materia de seguridad y obviamente en muchas cosas más. De paso llamo la atención sobre este desdoblamiento de personalidades, propio de los totalitarismos. En realidad lo que hace Calderón es poner en la agenda el tema de los arreglos o convenios que un futuro presidente habría de celebrar con los criminales, para descartarlos porque él es pertinaz en su visión de guerra que quiere ver prolongada para los próximos años sin importar quién lo suceda. Y si bien los del PRI se pusieron el saco porque contestaron como grupo, como un partido total, no nada más lo hicieron en un ejercicio de autodefensa sino porque quieren dejar bien claro que en este renglón seguramente Peña Nieto será el instrumento para un régimen bélico de mayor profundidad, híbrido, como dicen algunos, porque como ahora se mantendrá el estado de sitio en muchas regiones y, a la vez, el discurso del Estado de Derecho. 

En otras palabras, el PRI lo que quiere es un beneficio de inventario: deshacerse de la herencia del pasado, que no le favorece electoralmente, pero a la vez dejar abierto un rostro más endurecido de la violencial estatal para los próximos años.

En esta guerra se entrecruzan muchos problemas. Muchas visiones también, entre ellas las de Fox, Sicilia y Solalinde, que están por una especie de perdón y olvido, impensables por lo demás. Los intereses de un gran negocio que los Estados Unidos no van a dejar que se les vaya de las manos, incluido el propósito de mantener a México ocupado en una guerra sin fin que no le es propia. Ya se escucha, y fuerte, la voz del expansionismo de los precandidatos republicanos, y en especial la del texano Rick Perry. Tenemos además las pedestres mafias del crimen. 

Quiero decir que hay mafias y mafias. Me explico: cuando uno lee El Padrino de Mario Puzo puede percatarse que a Don Corleone le preocupaba lo que decían los periódicos y los políticos, subrayando que sus vendettas, riñas y demás, conducían a medidas gubernamentales más duras en su contra. Pero no solo. Don Corleone, cito libremente, incluso llegó a pensar que la indignación pública con la violencia del crimen podría conducir a la suspensión de los métodos democráticos de gobernar. Sin quitarse el sombrero, desde luego, se advierte cierta civilidad, y eso entre nosotros es impensable ahora; de una parte porque muchísimos paradigmas se han quebrantado, empezando por el del respeto a la vida humana que ya no vale nada. 

Las mafias mexicanas son primitivas, no han alcanzado el “refinamiento” de otras que bien se describen en la misma obra, cuando se afirma que “matar policías no es rentable”, lo que quiere decir que El Don habla de policías auténticos, no policías que son a la vez “policías” y delincuentes.

La visión de las élites del PRI y el PAN es la misma en cuanto al empleo de la violencia, y sostengo que la réplica furibunda de los priístas en torno a la entrevista del NYT es producto de que Peña Nieto, el candidato mejor posicionado en el PRI, es el prospecto de tirano armado al que ahora se le quiere dañar convocando los espectros de los arreglos acostumbrados durante la era del viejo partido de Estado.

Para mí la crítica a la entrevista calderoniana se sustenta en un punto. Él no se concibe como parte del problema, siéndolo y en alto grado. Si nos hubiera dicho –siguiendo un pensamiento despeinado de S. J. Lec– que el cálculo lo hizo en bruto, sus palabras tendrían algo de credibilidad; de hecho no inspiran confianza alguna. Y es que, según este autor, “el peso de un problema se calcula en bruto. Nosotros incluidos”. Esa es la cuestión.

Por Jaime GARCÍA CHÁVEZ


Leyes practicas, más que sensacionalistas…




El tan llevado y traído tema del cambio climático, al que un sector de los hombres de ciencia atribuyen al uso de combustibles fósiles y del abuso de estos en la industria, en los mecanismos que utilizamos para desplazarnos, en la generación de bienes satisfactores que demandamos como energía eléctrica para nuestros hogares, entre muchos otros; nos obligan a pensar que debemos evolucionar como sociedad y virar nuestras demandas a energías alternativas de bajo costo y de bajo impacto ambiental también. 


En un país como el nuestro con tantos pobres y con tantas riquezas naturales, deberíamos de estar generando energía eléctrica a partir de las grandes corrientes de los caudalosos ríos que atraviesan sobre todo el sureste del país, generadores movidos a base de la energía eólica en la parte central del territorio nacional y energía solar en el norte, donde nos sobra este recurso. Sin embargo esta energía que es un hecho que ya se produce y se distribuye a través de la C.F.E, sigue siendo igual de costosa que aquella que tenemos en muchos lugares producto de termoeléctricas instaladas hace años y que funcionan gracias a la quema de toneladas de hidrocarburos. 


Una alternativa para reducir el gasto familiar y aportar a la conservación del medio ambiente es instalar celdas solares en nuestras casas, actualmente hay equipos altamente eficientes y sobre todo que la C.F.E. ya ha aceptado que los usuarios con este tipo de sistemas, puedan conectarse a la red de la compañía eléctrica, lo cual te brinda altos beneficios, pues como usuario no es necesario contar con baterías para almacenar el excedente de la energía producida ya que esta es inyectada a la red y enviada a los centros de almacenaje de la C.F.E. y por la noche o cuando lo necesitas, extraes lo que tú mismo produjiste y solo pagas el excedente en caso de que tu demanda sea mayor. 

Los medidores están equipados para brindarte una lectura de cuanto produces tú con energía alternativa y cuanto es el excedente que deberás pagar a la compañía en caso de que tu demanda exceda lo producido. Hasta ahí todo va bien, el problema empieza cuando te enfrentas al costo del equipo necesario para abastecer tu hogar con energía solar, y es que en la actualidad, la inversión es en promedio entre los 70 y los 100 mil pesos para poder soportar el consumo de una casa de 3 recamaras, sala, comedor, cocina y estancia y la recuperación de lo invertido requiere de aproximadamente 3 años o más dependiendo el consumo.

En la 62 legislatura del Congreso de Chihuahua, Jorge Neaves Chacón entonces diputado, propuso la LEY PARA IMPULSAR EL USO DE ENERGÍAS ALTERNATIVAS PARA EL ESTADO DE CHIHUAHUA, es un tema pendiente en el H. Congreso del Estado, y esta ley contempla según palabras del propio ex Diputado, un fondo para que los ciudadanos accedamos a un crédito y de esta forma instalar este tipo de tecnologías en nuestros hogares, cito textualmente el comentario de Jorge Neaves:
El concepto de esa iniciativa, es crear un programa operativo anual, con cargo al presupuesto del estado, que determine una partida que servirá para financiar la compra de celdas solares y su instalación, mediante microempresas del ramo, que se encarguen de formar grupos de compra, para que la gente adquiera el producto en abonos, luego se recupera el dinero y se forman mas grupos de compra, se coloca el programa para aplicar en bono de carbono y usar ese dinero para más financiamiento, una vez creado el clúster e iniciado el mercado interno, solo se irá abaratando el producto.” 

Como lo ven es una excelente iniciativa, a demás que deberíamos comenzar a exigir a nuestros legisladores, que se legislara en la materia para que las nuevas construcciones cuenten con este tipo de tecnologías, el uso obligatorio de este tipo de tecnologías, (obviamente el Estado interviniendo para regular el costo de las mismas), porque en la actualidad quienes ofrecen estos servicios, hacen su “agosto” con la venta de estos productos. La energía solar es un medio que en nuestro Estado puede ser un gran aliado en el ahorro del gasto familiar, ya sea para la producción de energía eléctrica o bien para los calentadores de agua o calefacciones en invierno, estas alternativas deberíamos de utilizarlas ya. 


Esas ideas hacen a una sociedad de vanguardia, y políticas públicas de esa naturaleza hablan muy bien de gobernantes preocupados por elevar la calidad de vida de los ciudadanos para quienes trabajan, esperemos que nuestro Honorable Congreso, cuente con diputados de vanguardia…


Edgar Chávez Tarrío.

miércoles, 19 de octubre de 2011

¿Criminales de Guerra?





Al enterarse del inicio del procedimiento que lo llevaría, en su caso, a la silla de los acusados ante la Corte Penal Internacional (CPI), el todavía presidente de México y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, Felipe Caderón, continuó con sus mismas declaraciones de siempre a favor de su alienada y alienante “guerra” supuestamente contra el narcotráfico y el crimen organizado. 

Se habían tardado los acusadores, pero ya llegó la hora. Miles de “abajofirmantes” promoverán a Calderón y quienes resulten responsables, como criminales de guerra y por delitos de lesa humanidad. 

Con esa iniciativa, la CPI podría, en su caso, tardarse 5, 10 ó 20 años para emitir una sentencia, pero sea cual sea ésta, Calderón jamás podrá quitar la imagen de genocidio, exterminio, holocausto y crímenes de odio que imprimió con sello de sangre y muerte a su gobierno.
Quienes serán sometidos a juicio como responsables de la “guerra” mexicana, enfrentarán también el juicio de la historia, que puede ser tan terrible como los actos y omisiones: criminales entre criminales serán por los siglos de los siglos… 

El Presidente Calderón, en este lustro, no ha entendido o querido entender la filosofía política del dolor evitable, tan cara a su partido, y el humanismo político, que debiera ser su ideología; no ha querido entender las voces que se opusieron desde el principio a su “guerra” –aunque ahora intente en vano cambiarle de nombre– que ha resultado perversa y sin destino. 

El Presidente Calderón ahora tendrá que afrontar las consecuencias de sus actos y sus omisiones, ante la CPI. Sabrá, entonces, que en las repúblicas, en los regímenes federalistas, en las democracias son tan inaceptables como punibles las acciones de los nuevos atilas, calígulas, nerones o pirros... o quienes han sido denunciados ante la CPI por crímenes de guerra o de lesa humanidad durante los siglos XX y XXI.

Por eso es bienvenida la noticia de que diversos académicos, intelectuales, abogados, periodistas y defensores de derechos humanos interpondrán la denuncia ante la CPI de La Haya contra el Presidente Felipe Calderón, así como altos mandos militares y narcotraficantes por su presunta responsabilidad en la comisión de crímenes de guerra y de lesa humanidad. 

Entre los promotores de la denuncia figuran Epigmenio Ibarra (presidente de Argos Comunicación), John M. Ackerman, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, y Edgardo Buscaglia, abogado e investigador de la Organización de las Naciones Unidas. 

De acuerdo con los denunciantes “México vive un estado de emergencia y atraviesa por la crisis humanitaria más dramática de su historia reciente que ha dejado ya más de 50 mil muertos, 230 mil desplazados, 10 mil desaparecidos y mil 300 jóvenes y niños asesinados”. 

Existe también una constante violación a los derechos humanos de la población civil, en particular de los grupos más vulnerables como las mujeres y los migrantes quienes constantemente son victimizados por las autoridades y el crimen organizado. 

Frente a la imposibilidad de buscar justicia a nivel nacional, el juicio internacional de presentará al fiscal de la CPI, Luis Moreno Ocampo, iniciando con la solicitud formal para que se realice la investigación sobre la situación prevaleciente en México. 

El juicio penal internacional se enfila en contra de Felipe Calderón, Joaquín Guzmán Loera, Genaro García Luna, Guillermo Galván Galván, Francisco Sáynez Mendoza y demás autoridades, militares y presuntos narcotraficantes responsables de crímenes de guerra en México. 

La denuncia se refiere al inicio de la “guerra” contra el narcotráfico, declarada por Felipe Calderón desde el 11 de diciembre de 2006 “que ha resultado en la muerte de más de 40,000 seres humanos en los últimos 4 años”. 

Denuncia que para ello, la Presidencia de la República se ha valido de las fuerzas policiacas, el Ejército y Marina mexicanas, y de tácticas como las desapariciones forzadas o involuntarias, entre otras. 

Los acusadores señalan que “aún en las guerras existen límites y en ésta se han rebasado de forma catastrófica”, al referirse a los civiles, incluyendo niños, completamente ajenos al conflicto, asesinados o torturados impunemente por el Ejército o los sicarios. El conflicto se caracteriza por la rampante impunidad, pues no existe sanción para los soldados, sicarios o los superiores que ordenan estos crímenes y posteriormente encubren a los culpables. 

Apoyemos, pues, la denuncia penal internacional contra el Presidente y Comandante Calderón y sus cómplices del gobierno o el crimen... Para que la guerra no siga lastimando más a los mexicanos, a los chihuahuenses, a los juarenses. Recordemos la frase que acuñaron estos criminales y apliquémosla: para que la guerra no llegue a tus hijos... 

Reiteremos que las repúblicas, los regímenes federalistas, las democracias de nuestro tiempo no deberían soportar atilas, calígulas, nerones, pirros, hitleres o pinochetes ... ¡Hasta siempre!

Por: Francisco Rodríguez Pérez

martes, 18 de octubre de 2011

Gorbachov: las oportunidades de la historia




En la Historia, ¿llegó demasiado tarde? Sostengo que no. Lo vi vigoroso, con profunda cultura, con la experiencia de real hacedor de la Historia, coherente, apasionado, convencido de sus ideas y su obra y, lo más importante en un buen político, de buen humor. Hablo de Mijail Gorbachov, el último personaje en ocupar el poder que inauguró Lenin y continuaron Stalin, Jrushchov –de alguna manera su antecesor– y Breshnev. Al verlo hablar pensé que él pudo prolongar, a un altísimo costo humano, el largo invierno breshneviano con tan sólo montarse en el poder totalitario del Partido Comunista de la Unión Soviética y su poderío militar e inimaginablemente destructivo por la acumulación del arsenal nuclear. Prefirió otra senda, y en la antesala de asumir sus poderes casi absolutos no regateó consultar la posibilidad con su querida Raisa, que lejos de inducirlo al trono le formuló una pregunta impensable: ¿Te hace falta eso? Y la respuesta la encontró en su calidad de miembro más joven del politburó. Estaba decidido a poner en práctica sus sueños. Se trata de una de las historias más complejas del corto siglo XX que inició al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914 y terminó con la caída del muro de Berlín en 1989, justo cuando en todo el planeta se repensaba el mundo que surgió con la Revolución Francesa.

Gorbachov nació humilde en una familia campesina en 1931. Stalin ya era el hombre fuerte de la URSS y pasó por la dolorosa experiencia de la invasión de su país por la Alemania nazi. La experiencia de la guerra con todos sus horrores y los tonos patrióticos que asumió y que hicieron de la Unión Soviética un país vencedor no se borraron jamás. Mal había empezado la década de los 50, ingresa al único partido –que perderá a Stalin por su muerte–, y seguramente se estremece, aún joven, por el discurso del 25 de febrero de 1956 en el que Jrushchov rompe con el pasado, en el famoso XX Congreso que pone al descubierto el culto a la personalidad del dictador totalitario y los excesos de inhumanidad que trajo consigo. Probablemente de entonces data un sentimiento de fracaso, de que los intentos por cambiar desde adentro un régimen totalitario no tenían puerto seguro. Pero el optimismo no murió, se reposó, se comprendió y jamás se abandonó. Pasaron muchos años para que llegara el momento en que Gorbachov quedara en el centro de ese poder y desde ahí intentar transformarlo.

Cuando leemos obras de Historia, y quiero dejar claro que ni remotamente soy un experto en ella, siempre nos queda la duda de cómo se aborda. Hace unos cuantos días me encontré con un crítico de los historiadores que se erigen en jueces del pasado, de lo que debió haber sido y quién cometió la felonía de impedirlo. Recordándolo reclamamos tanto a los adversarios como a los partidarios de Gorbachov, y digo que lo importante es que esclarezcan quién fue, en su tiempo, en su especificidad. No que metan a los lectores en los vericuetos de su psicología y sus faltas, o de sus virtudes. Eso podemos hacerlo los que no cultivamos la disciplina. Curándome en salud puedo decir los muchos años de guerra que tuvo la primera patria del socialismo, de los millones de muertos con que labró su victoria en la Segunda Guerra Mundial y cómo repercutieron en el endurecimiento del régimen político fundado por los bolcheviques y particularmente por Lenin. Pero a la vez también afirmo que esos años dejan una lección que ha tenido un alto costo: la sordera de los grandes líderes eroga grandes costos para la humanidad, las naciones y los estados.

Los bolcheviques condenaron la democracia en favor de la dictadura. A la postre, la gran polémica la ganó el vilipendiado Karl Kautsky, contra el que se ensañaron los comunistas de todo el mundo. Aparentaron respetar la opinión de Rosa Luxemburgo porque fue asesinada prácticamente al mismo tiempo que se convertía en una puntillosa y erudita crítica de la Revolución Rusa y en particular del régimen soviético que se venía levantando: “Es cierto que toda institución democrática tiene sus límites y sus ausencias, hecho que la mancomuna a la totalidad de las instituciones humanas. Pero el remedio inventado por Trotski y Lenin, la supresión de la democracia en general, es aún peor que el mal que se quiere evitar: sofoca, en efecto, la fuente viva de la que únicamente pueden surgir las correcciones de las insuficiencias congénitas a las instituciones sociales, una vida política activa, libre y enérgica de las más amplias masas”. (La Revolución Rusa, editorial Controversia, Bogotá, Colombia, 1973, p. 54). Estas palabras datan justo del momento mismo en el que se proscribían los partidos, salvo el comunista, se instauraba la policía política, se asesinaba a los anarquistas, se inauguraba el terror y se cancelaban las posibilidades de una Rusia consejista y democrática.

Cuando la Perestroika llegó, el asunto tenía una más grande complejidad: toda la Unión estaba abocada a ganar la carrera armamentista, a consolidar el poderío nuclear, a preservar la Guerra Fría como una política de chantajes que mantuvo al mundo en la bipolaridad; la cultura se aletargó, la ciencia se retrajo, se había aplastado primero a Hungría y luego a la Checoslovaquia de la Primavera de Praga y de Dubcek. La guerra contra Afganistán fue lastimosa y el Gulag, los campos de concentración, se habían prolongado de la Alemania nazi a la Unión Soviética. La pobreza material era evidente en los hospitales. No desconozco que en esa misma patria, como dijo una gran poeta, se decía que lo más importante eran las personas, siempre las personas, pero las personas no estaban. Había contrastes: el Sputnik, Gagarín, Yevtushenko y Pasternak, Grossman, Sajarov y los disidentes y perseguidos políticos a los que Gorbachov liberó tan pronto pudo. Y de todas maneras el invierno había ocupado todo el espacio –la vida carecía de densidad espiritual– y el totalitarismo había dañado estructuralmente no tan sólo a un Estado multinacional asentado en 22 millones de kilómetros cuadrados. El daño se había extendido a la mal llamada República Democrática de Alemania, Polonia, Checoslovaquia, Bulgaria, Hungría, Rumania y otros países del Este. Por si fuera poco, Breshnev se eternizó en el poder y murió decrépito en él.

A esa Unión llegó Gorbachov como jefe del Partido y por ende del poderoso Estado. En su visita a Ciudad Juárez nos narró su viaje. Sintetizó en una hora lo que está contenido en libros y más libros propios y ajenos y que se resumen en dos palabras que cobraron notoriedad en los años 80 y de difícil traducción al castellano: Perestroika y glasnot. Entendiendo por la primera una reestructuración completa del sistema que ya no admitía cirugía menor. Gorbachov nos dijo en Juárez: “En un principio, tratamos de reparar el sistema antiguo, pero entendimos que lo mejor era reemplazarlo”. La segunda sintetizó el anhelo de ser libre: tener derechos políticos, reconocer la diversidad y la pluralidad, capacidad garantizada para expresar el pensamiento y crear en todos los órdenes de la vida espiritual, y algo verdaderamente explosivo en un estado multinacional: la libertad de los pueblos para autodeterminarse con entera soberanía. La Unión Soviética era un hervidero de naciones, algunas dominadas por los viejos zares, otras por los soviéticos después de la Segunda Guerra Mundial. A todas Gorbachov les dijo que habían llegado hacía mucho tiempo a la mayoría de edad, que decidieran por si mismas. Dinamita pura, dinamita que no tardó en explotar en toda la Europa del Este: ejecutando a los dictadores como Ceaucescu, pero demoliendo emblemáticamente y para siempre el muro de Berlín, que trajo la reunificación de Alemania, y el ocaso de corruptos y criminales dirigentes políticos.

Gorbachov alentó este proceso, y si bien hubiera querido cosechar alguno de sus logros, su carrera la truncó un golpe militar que en sí mismo demostró que el poderío totalitario era un gigante con pies de arcilla. Cuando el muro se derrumbó, se puso a prueba una visión que los llamados países occidentales vieron con escepticismo. El político ruso le dijo a François Miterrand en 1985: “La Unión Soviética necesita libertad e iniciativa, necesita democracia. Nada podremos hacer de otro modo. Hará falta tiempo. Necesito que usted me ayude”. Ante palabras tan claras, Miterrand se preguntó si era sincero o simplemente hábil. Imaginen ustedes qué pensarían conservadores de la talla de Reagan o Margaret Thatcher. Los hechos hablarían después y de manera muy clara, lo que obligó al mismo Miterrand a reconocer en el político ruso que “negoció la debilidad de su posición con una energía feroz y desplegó tesoros de flexibilidad para subrayar su firmeza”. Eso es un político completo. (François Miterrand, Memorias interrumpidas, editorial Andrés Bello, Barcelona, 1996, pp. 206, 259).

Debo confesar que ver a Gorbachov me causó una experiencia muy fuerte, más porque compartí asiento con Miguel Ángel Calderón y estuvimos recordando viejos tiempos y entrañables amigos, como Rolando Cordera, Arnaldo Córdova, Roberto Castañeda, al mismo ChemaCalderón. Quizá los años lo hagan a uno memorioso y muchas cosas se agolparon en mi cerebro: el temprano desencanto con un ideal, el recuerdo de que el comunista Antonio Becerra me regaló las obras de Lenin y que muchas las leí al calor del entusiasmo por transformar el mundo; recordar que él fue reconocido ciudadano distinguido de Leningrado, ciudad que ya no existe o existe bajo otro nombre; el no olvidar que hubo comunistas como Hernán Laborde y Valentín Campa, que se opusieron al artero crimen de León Trotski y rechazaron a los gángsters de Stalin que finalmente lo asesinaron. Recordé cómo Rubén Lau nos indujo a leer a los mencheviques Martov y Dan y además los publicó aquí hace muchos años. También evoqué la Sinfonía Leningrado de Sostakovich, que preserva su grandeza estética aunque se refiera a un sitio militar en una ciudad que desapareció del planeta, al cambiar de nombre.

En la circunstancia nacional, ver cómo nos arredra un simple debate por el cambio de régimen en México y la expresión de intolerancias que ya provoca, contrasta con la obra de un líder que pudo haber tenido en sus manos un gran poder planetario y apostó por la regeneración estructural de un sistema que anhelaba libertades y que él se las ofreció, tarea que rebasa con mucho los grandes problemas que tenemos los mexicanos hoy, sin dejar de reconocer que son nuestros problemas. No es nostalgia porque me duela un pasado en particular, menos porque involucra el execrable totalitarismo. Es el dolor que padece quien intenta aportar soluciones para las que no deja de percibirse sin los atributos suficientes para influir en decisiones básicas, pero que lo hace ejercitando a un tiempo el ideal democrático y el orgullo de asumirse ciudadano pleno de libertades.

Y como suele suceder: al gran mensaje de Gorbachov se adosaron la siesta de Héctor Murguía y el abandono del presidium de la joven que abrió la presentación del político ruso con un discurso “a nombre de todos los jóvenes de México”. Gorbachov escuchó con atención su mesnaje, y ella simplemente se retiró del lugar. Fue cuando el ex premier dijo que “la corrupción es un mal que persiste” y que “al igual que en Rusia, México enfrenta un problema muy grave y es necesario reemplazar a muchas personas”, para concluir que “todo depende del tipo de personas que elijamos, necesitamos reemplazar a mucha gente”. Por eso lo aplaudieron de pie.

Al salir del evento escuché en los corrillos que no se había abordado el problema de Juárez. Las apariencias engañan, hay que atisbar atrás de las palabras para encontrar el sentido de las que pronunció un hijo de humildes campesinos que en su niñez padeció los estragos de la Segunda Guerra Mundial, sufrió el desdoblamiento a que conduce el totalitarismo, esperó su hora y se levantó justo a tiempo.

Disiento en una cosa: una vez nuestro personaje dijo: “...quien llega demasiado tarde recibe el castigo de las fuerzas de la vida”. Quizás eso valga para explicar que en otro tiempo y en otra circunstancia él hubiera cubierto todo un ciclo en la Historia (ya dije que no me gusta la Historia como tribunal, como práctica de enjuiciamiento). Creo que a todos nos basta con que recorra el mundo y lleve la palabra que nos prodigó en una espléndida tarde otoñal en Ciudad Juárez. No llegó tarde a su cita. Ojalá esto lo comprenda nuestra clase política y reconozcan que el liderazgo tiene la responsabilidad del cambio, que el pánico no conduce a ninguna parte, y que al igual que en el pasado siglo, hoy padecemos la crisis de 2008 de una globalización imperial, implacable con los débiles. Con estas ideas concluyó Gorbachov. Lo refrendo ahora en presente: No llega tarde a su cita.

Por Jaime GARCÍA CHÁVEZ