En El Colegio Nacional de Economistas, celebramos el último Foro Regional -el octavo- en la ciudad de Veracruz, a finales de la semana pasada; y como en los siete foros anteriores, los participantes de la región Este, Tabasco y Veracruz, aportaron ideas para Un Nuevo Proyecto Nacional de Desarrollo, como parte de la consulta abierta y plural que venimos haciendo desde finales del año pasado.
Las participaciones se centraron en la “Reforma de la Política Social para la Equidad”, la “Reconstrucción de las “Haciendas Públicas”, la “Reforma Monetaria y Financiera”, y en el “Desarrollo Regional y Competitividad”.
Particularmente significativos fueron los planteamientos en torno a la relación fiscal entre la Federación y los Estados, en materia del ejercicio de la potestad tributaria. En ese tema hablaron de sus experiencias y percepciones, el Secretario de Finanzas y Planeación del Estado de Veracruz, Mtro. Tomás José Ruiz González, y la C. P. Lilia Eugenia Sevilla Suárez, Subsecretaria de Ingresos de la Secretaría de Administración y Finanzas del Estado de Tabasco.
Cada uno expresó su sentir en torno a los problemas que se han gestado, a lo largo del tiempo, entre la Secretaría de Hacienda y las Secretarías de Finanzas de los Estados, al momento de ejercer sobre la base de los Convenios Fiscales entre la Federación y los Estados.
La Subsecretaria de Ingresos de Tabasco, se refirió a las complejas adecuaciones que tienen que hacerse en los Estados para adecuar el egreso correspondiente a los ingresos recaudados, que no siempre cuadran.
El Secretario Tomás José Ruíz González, sostuvo que en México la potestad tributaria corresponde, por igual, a los Estados y a la Federación, y que el Convenio se ha hecho necesario para poner orden en esa actividad tan importante y evitar confusiones por los ajustes que se han hecho necesarios en la práctica, al momento de ejercer dicha potestad.
Por mi parte, yo relaté mis experiencias como Secretario de la Comisión de Presupuesto en la Cámara de Diputados, y los efectos de las modificaciones que se dan al momento de ejercer dicha potestad para asegurar cumplimiento con lo autorizado por la Cámara.
En materia de la Reconstrucción de las Haciendas Públicas, la intervención del Lic. Jorge Tamayo López Portillo, Coordinador Ejecutivo del Consejo Asesor Consultivo de Expresidentes de El Colegio Nacional de Economistas, subrayó la importancia de la madre de todas las reformas -la hacendaria- que para que las demás puedan surtir sus efectos redistributivos, es fundamental para generar los recursos que se puedan orientar a proyectos que disminuyan la pobreza.
Posteriormente, la política financiera, a través de una real banca de desarrollo, podrá jugar un papel complementario crucial, al canalizar recursos de crédito a segmentos pobres de la población, que permitirán generar los ingresos de los proyectos productivos que reciban financiamientos.
A partir de los Foros Regionales, que ya concluyeron, seguirán dos Foros Temáticos, con la participación de los más conocedores de los diversos temas, que integrarán el sentir expresado en los Foros Regionales. El primero sesionará en Toluca, Estado de México, y el segundo en la Ciudad de México.
Jesús Alberto Cano Vélez (*)
(*) Presidente de El Colegio Nacional de Economistas
martes, 12 de julio de 2011
lunes, 11 de julio de 2011
México lindo y jo… querido!!!
Qué país el nuestro!!!, que a pesar de la clase política y de la sociedad que carga a cuestas no deja de ser un lugar mágico y lleno de experiencias que valen la pena ser vividas, lugares paradisiacos y costumbres ancestrales reflejo de la policulturalidad de nuestra tierra.
Pasado los procesos electorales del domingo 3 de julio, tenemos frente a nosotros la recta final para renovar la presidencia de la república, la cámara de diputados y el senado, así como de algunas otras entidades federativas y ayuntamientos.
Veamos el panorama de frente, que opción tenemos los ciudadanos hasta ahorita para elegir al hombre (pues seguramente será del sexo masculino quien nos gobierne, no porque lo diga yo, sino porque en el horizonte no se ve que en los partidos hegemónicos surja una figura femenina que se haga de la candidatura), que habrá de guiar los destinos de este país los próximos 6 años y cuáles son los retos que el gobierno del cambio le dejará, porque después de los resultados electorales por todo el país de los últimos 2 años, es un hecho que el PAN, prepara su salida y por la puerta chica, de la presidencia de la república.
Por la flamante izquierda, tenemos a Andrés Manuel López Obrador, puedo asegurar que será él el candidato de las izquierdas, un tipo que se dice ser el salvador de los males sociales que aquejan a este país, un sujeto que no trabaja y mantiene un estilo de vida digno de un mandatario (legitimo claro), se la vive de giras por el país, perdón, pero un sueldito modesto como decía el que tenía como Jefe del Gobierno del D.F., no alcanza para vivir 6 años sin trabajar y aparte pasearte por todo el país y el extranjero, hipnotizando y manipulando a un pueblo hambriento, de alimento y de justicia social.
Un tipo que protege a uno de los sinvergüenzas más famosos de la televisión en México, René Bejarano mejor conocido como “El Señor de las Ligas”, todos lo vimos embalsándose dinero a cambio de favorecer a un constructor que “apoyo” la campaña de su jefe A.M.L.O., eso es delito de los que tanto denuncia Andrés Manuel, y acusa lo mismo a Panistas y a Priistas de corruptos y de favorecedores de amigos.
Andrés Manuel, es un sínico que critica mucho lo que sus “adverjaaariojs” hacen pero que en la practica los imita de igual manera y en ocasiones hasta los supera, en el Gobierno del D.F. con la construcción del segundo piso del periférico, ordeno se reservara la información del costo de la obra y los datos de quien la había ejecutado, incurriendo en prácticas anti transparencia, de esas que a él tanto le duelen porque perjudican “al pueblo”.
El PAN y los 6 caballos del apocalipsis azteca o mejor dicho, sus aspirantes, no ven la luz del día desde el 2006, recordemos que desde el 2009 perdieron el control de la Cámara de Diputados en una derrota dolorosa para ellos, seguida de una campaña brabucona y donde la lengua le gano a Felipe Calderón defendiendo su guerra sin estrategia y sin inteligencia, que a la postre ha dejado más de 40 mil hogares enlutados y más de 15 mil personas desaparecidas, a un país convulsionado por la violencia y un sector económico endeble y azotado ya sea por gripes porcinas o por las cuotas de extorsión o secuestros.
Arrastran en menos de 12 años, con la indolente actuación de Vicente Fox, quien vivía aletargado y manipulado por su esposa “Martitha” quien es acusada de encubrir y permitir que sus hijos los hermanos Bribiescas se enriquecieran estúpidamente gracias al tráfico de influencias que operaba desde los pinos, Felipe Calderón acusado públicamente de ser dipsómano (dícese de aquel que tiene problemas con su forma de beber), con esta fama pública y con estos aspectos que han sido los más relevantes de 12 años de ejercicio del poder por parte del PAN tendrán que lidiar los aspirantes, además de su poca experiencia o malos resultados al frente de las dependencias que han dirigido.
El PRI a quien los analistas políticos, nacionales e internacionales sitúan como el partido que habrá de gobernar a México los próximos 6 años a partir del 2012, tiene el gran reto de demostrar que aprendió la lección, que los excesos y las prácticas corruptas, no es lo que los mexicanos queremos.
Su principal aspirante Enrique Peña Nieto a quien las encuestas sitúan como el rival a vencer, más allá de su pertenencia a un grupo político altamente influyente, tiene su talón de Aquiles atorado entre el colchón y la piecera de la cama de Paulet y la incrédula actuación ministerial de la procuraduría del Estado de México, un caso sumamente lamentable indignante socialmente, más, que políticamente desastroso, claro está…
Así las cosas, lo único que nos resta como ciudadanos es tener una responsabilidad participativa y ser nosotros los factores de cambio en este país, más que dejar en 3 letras de las siglas de un partido nuestro futuro o endosar las culpas de los descalabros al nacido en Macuzpana Tabasco, a los caballos flacos del PAN, o al hijo prodigo de Atlacomulco.
Sumarnos a los partidos políticos y ser voces que cimbren los comités municipales estatales y las sedes nacionales con propuestas ciudadanas con rumbo definido y con estrategias para alcanzarlo es el mejor método, yo siempre he sostenido que debemos atender lo urgente, sin descuidar lo importante, lo urgente en este momento es detener la guerra en las calles para resolver lo importante que es, el combate a la desigualdad social en este país.
Edgar Chávez Tarrío.
Colofón.- Felicidades a los chavos de la Selección Sub 17 de fut bol, demostraron sobre todo en la última semana, que el esfuerzo en conjunto tiene como finalidad el éxito colectivo…
Pasado los procesos electorales del domingo 3 de julio, tenemos frente a nosotros la recta final para renovar la presidencia de la república, la cámara de diputados y el senado, así como de algunas otras entidades federativas y ayuntamientos.
Veamos el panorama de frente, que opción tenemos los ciudadanos hasta ahorita para elegir al hombre (pues seguramente será del sexo masculino quien nos gobierne, no porque lo diga yo, sino porque en el horizonte no se ve que en los partidos hegemónicos surja una figura femenina que se haga de la candidatura), que habrá de guiar los destinos de este país los próximos 6 años y cuáles son los retos que el gobierno del cambio le dejará, porque después de los resultados electorales por todo el país de los últimos 2 años, es un hecho que el PAN, prepara su salida y por la puerta chica, de la presidencia de la república.
Por la flamante izquierda, tenemos a Andrés Manuel López Obrador, puedo asegurar que será él el candidato de las izquierdas, un tipo que se dice ser el salvador de los males sociales que aquejan a este país, un sujeto que no trabaja y mantiene un estilo de vida digno de un mandatario (legitimo claro), se la vive de giras por el país, perdón, pero un sueldito modesto como decía el que tenía como Jefe del Gobierno del D.F., no alcanza para vivir 6 años sin trabajar y aparte pasearte por todo el país y el extranjero, hipnotizando y manipulando a un pueblo hambriento, de alimento y de justicia social.
Un tipo que protege a uno de los sinvergüenzas más famosos de la televisión en México, René Bejarano mejor conocido como “El Señor de las Ligas”, todos lo vimos embalsándose dinero a cambio de favorecer a un constructor que “apoyo” la campaña de su jefe A.M.L.O., eso es delito de los que tanto denuncia Andrés Manuel, y acusa lo mismo a Panistas y a Priistas de corruptos y de favorecedores de amigos.
Andrés Manuel, es un sínico que critica mucho lo que sus “adverjaaariojs” hacen pero que en la practica los imita de igual manera y en ocasiones hasta los supera, en el Gobierno del D.F. con la construcción del segundo piso del periférico, ordeno se reservara la información del costo de la obra y los datos de quien la había ejecutado, incurriendo en prácticas anti transparencia, de esas que a él tanto le duelen porque perjudican “al pueblo”.
El PAN y los 6 caballos del apocalipsis azteca o mejor dicho, sus aspirantes, no ven la luz del día desde el 2006, recordemos que desde el 2009 perdieron el control de la Cámara de Diputados en una derrota dolorosa para ellos, seguida de una campaña brabucona y donde la lengua le gano a Felipe Calderón defendiendo su guerra sin estrategia y sin inteligencia, que a la postre ha dejado más de 40 mil hogares enlutados y más de 15 mil personas desaparecidas, a un país convulsionado por la violencia y un sector económico endeble y azotado ya sea por gripes porcinas o por las cuotas de extorsión o secuestros.
Arrastran en menos de 12 años, con la indolente actuación de Vicente Fox, quien vivía aletargado y manipulado por su esposa “Martitha” quien es acusada de encubrir y permitir que sus hijos los hermanos Bribiescas se enriquecieran estúpidamente gracias al tráfico de influencias que operaba desde los pinos, Felipe Calderón acusado públicamente de ser dipsómano (dícese de aquel que tiene problemas con su forma de beber), con esta fama pública y con estos aspectos que han sido los más relevantes de 12 años de ejercicio del poder por parte del PAN tendrán que lidiar los aspirantes, además de su poca experiencia o malos resultados al frente de las dependencias que han dirigido.
El PRI a quien los analistas políticos, nacionales e internacionales sitúan como el partido que habrá de gobernar a México los próximos 6 años a partir del 2012, tiene el gran reto de demostrar que aprendió la lección, que los excesos y las prácticas corruptas, no es lo que los mexicanos queremos.
Su principal aspirante Enrique Peña Nieto a quien las encuestas sitúan como el rival a vencer, más allá de su pertenencia a un grupo político altamente influyente, tiene su talón de Aquiles atorado entre el colchón y la piecera de la cama de Paulet y la incrédula actuación ministerial de la procuraduría del Estado de México, un caso sumamente lamentable indignante socialmente, más, que políticamente desastroso, claro está…
Así las cosas, lo único que nos resta como ciudadanos es tener una responsabilidad participativa y ser nosotros los factores de cambio en este país, más que dejar en 3 letras de las siglas de un partido nuestro futuro o endosar las culpas de los descalabros al nacido en Macuzpana Tabasco, a los caballos flacos del PAN, o al hijo prodigo de Atlacomulco.
Sumarnos a los partidos políticos y ser voces que cimbren los comités municipales estatales y las sedes nacionales con propuestas ciudadanas con rumbo definido y con estrategias para alcanzarlo es el mejor método, yo siempre he sostenido que debemos atender lo urgente, sin descuidar lo importante, lo urgente en este momento es detener la guerra en las calles para resolver lo importante que es, el combate a la desigualdad social en este país.
Edgar Chávez Tarrío.
Colofón.- Felicidades a los chavos de la Selección Sub 17 de fut bol, demostraron sobre todo en la última semana, que el esfuerzo en conjunto tiene como finalidad el éxito colectivo…
martes, 5 de julio de 2011
Democracia blanda o democracia fuerte
Jaime GARCÍA CHÁVEZ
Ese es el dilema que México no ha resuelto. Ha estado en circunstancias históricas excepcionales y se han malogrado, dos de ellas merecen recuperarse: la restauración de la República con Juárez y el arribo de Madero a la hora del derrumbe de la dictadura porfirista. La búsqueda del ideal democrático para nosotros ha sido un largo peregrinar sin destino y los últimos años hemos sido testigos de que los grandes avances naufragan en la perversión y en el desvío de las responsabilidades públicas más altas. La elección del 2006 y el deterioro del IFE dan cuenta sobrada de mi afirmación. Las recientes revelaciones de Elba Esther Gordillo y su incidencia oportunista en grandes decisiones nacionales nos llevan a pensar en la necesidad, para los ciudadanos mexicanos, de emprender la construcción de una democracia fuerte, que a decir de Benjamín Barber, se define como un modelo participativo de la política donde los conflictos se resuelven a través de un proceso de autogobierno que busca la creación de una comunidad política que convierte a los individuos privados y dependientes en ciudadanos libres, siempre buscando los bienes públicos por encima de los intereses privados.
En esta democracia no hay un “presupuesto independiente” que determine todo el quehacer de la política, entendido por éste, y a manera de ejemplo, la primacía de una raza, caudillo providencial, religión, clase, partido, revolución y una burocracia política como fin en sí misma que no puede sustituirse y cualquier factor que obliga a encorsetar la voluntad ciudadana en una premisa que se da como indiscutible. Cuando se dan elecciones con ese aliento ya se sabe que no hay disputa real, que casi todo está decidido incluyendo el resultado final. Como en los tiempos del invencible PRI. Lo contrario de todo esto es la democracia blanda, que es más una fachada, una simulación y que ciertamente puede no ser tiránica, sin dejar de ser una caricatura que va deteriorando progresivamente a la sociedad.
Si el dilema es válido -y desde luego reconozco su carácter polémico-, en México hemos tenido una democracia blanda en un aspecto sobre el cual quiero poner el acento ahora, por ser ese “presupuesto independiente” y tiene que ver con el papel distorsionador que juegan las administraciones públicas (federal, estatal y municipal) como apéndices de los partidos políticos que a su vez están jefaturados y sin autonomía, por los titulares de los poderes ejecutivos. El estudio de la administración pública no tiene muchos años. Arranca tanto su existencia moderna como la reflexión acerca de la misma luego de la extinción del absolutismo, que sobrevino al triunfo de la Revolución Francesa en 1789. En el antiguo régimen, a los delegados del poder del monarca, constituyentes de la administración del Estado, se les agrupaba bajo el rubro de policía. Se empezó a abrir paso la idea de que la política concernía al Estado y la administración a su despliegue organizativo. De origen siempre se asignó a la administración atender al interés del orden social, de tal manera que los administradores ejecutaban mas no tenían la facultad de ordenar y así su obligación y función primordial se eslabonó a la atención de lo público, de lo colectivo, lo comunitario y nunca atento a las parcialidades.
El tema no quedó ahí. Hubo un impresionante desarrollo teórico que examinó la administración en rubros que ahora nos son familiares: dirección, gestión, gerencia, implementación y todo lo que tiene que ver con los estudios del management: desde su ancestral concepción como doma de caballos hasta la conducción de una gran corporación global, que superan en poder a muchos Estados.
Hago este recorrido, aparentemente tortuoso, para soportar una crítica a la partidocracia actual dominante en México. En nuestro país estamos muy lejos de tener un sistema de partidos autónomos, competitivos, sustentadores de perspectivas históricas claras presentadas al cuerpo electoral y que devengan su fuerza del apoyo social. El remedo actual se origina en que, de una manera u otra, todos los partidos a final de cuentas han terminado por implantarse tomando como modelo al viejo partido de Estado creado por Plutarco Elías Calles en 1929, el PRI. Ninguno ha vertebrado sólidamente una autonomía con relación al poder: tan pronto alcanzan o conservan una posición de gobierno, de poder, forman tras él a la columna de los administradores que quedan en calidad de siervos de los nuevos amos. Sus programas son documentos intrascendentes y en ocasiones elevan al caudillo a la calidad de cerebro y voz reinante. Viven más del presupuesto y las llamadas prerrogativas que de un sólido sustento ciudadano. Ciertamente puede haber corrientes electorales, pero si no hay el lubricante del dinero y la obligación que se impone a los funcionarios de todo rango, las cosas no funcionan y el corporativismo continúa como un pesado lastre, como se puede ver en la recurrente acción de la inefable Gordillo a través de los últimos 25 años.
Ella, quien ha sido retribuida por ayudar a mantener ese estado de cosas, volvió a dibujarse de cuerpo entero en uno de sus acostumbrados disparates verbales al declarar recientemente que ninguno de los aspirantes a la Presidencia de la República reúne las características de candidato ideal porque “no tienen propuesta sino sólo descalificaciones mutuas”. La parte reveladora de su obsesión por el caudillaje que tanto le conviene está entre las palabras en las que afirma que ante esa austeridad de personalidades, para obtener al candidato idóneo para 2012 “habría que meterlos a todos en una licuadora y sacar de cada uno su mejor cualidad”, y por supuesto dentro de los límites estrechos de los administradores de alto nivel.
Programas, alternativas, vertebración social son sustituidas por las administraciones públicas obligadas a formarse como columnas detrás de los mariscales que ejercen el poder. Precisamente a esto me quiero referir. El PAN en la escala federal y el PRI en la local no son partidos auténticos, son dependencias del presidente y los poderosos que lo rodean o del gobernador y sólo marginalmente instituciones de militancia voluntaria. Sus posibilidades electorales se fincan en buena parte sobre el ejército de burócratas que atrincheran a sus espaldas. No desconozco que hay otros factores —el muy importante de las oligarquías y el de los medios—, pero sin estos ejércitos poco podrían hacer las direcciones partidarias para realizar sus campañas en tierra, cubrir el pesado aparato de representación ante los organismos electorales y sobre todo sería nula la simulación de las campañas.
El PAN, que hoy hace lo mismo, mucho tiempo reclamó más sociedad y menos Estado en este punto, pero terminó invirtiendo la fórmula e incorporándose al probado método de las elecciones de Estado convirtiendo a sus burócratas de la nómina estatal en sus principales agentes electorales. Si me piden un ejemplo casi gráfico lo pondría así: un sábado de cruceros, en tiempos de campaña, se encuentra en equis esquina a toda la burocracia de una dependencia federal y en otra a zeta burocracia de otra dependencia pero ahora estatal. Los militantes son muy pocos y en ocasiones los cercanos al candidato que los mueve el interés de arribar a un cargo. El PRD donde gobierna hace lo mismo.
Y aquí es donde pongo el acento en torno a un ideal de la democracia. Los gobernantes en países como el nuestro deben reconocer la dignidad de los empleados públicos, dejar de nombrar padrinos entre los altos funcionarios para encargarlos de tareas específicas que obligan a los subordinados a actuar incluso en contra de su voluntad. El ideal es que las administraciones públicas sean neutrales frente a los procesos electorales de recambio de los gobernantes. Sé que el establecimiento del servicio civil de carrera puede contribuir a lograr esta meta, pero no la alcanzaremos si no hay un cambio en la cultura política del poder, como la que existe en otras partes, en las que ciertamente hay claroscuros. Obama, por ejemplo, busca su reelección, tiene un poder enorme, pero no tendrá el despropósito de lograrla cimentándose en las personas de su administración. Puede perder porque su gobierno careció de las posibilidades o la voluntad de satisfacer las expectativas que abrió. En otras palabras y ya hablando de México, arribaremos a una meta superior de democracia fuerte cuando los partidos refrenden sus adhesiones ciudadanas por la calidad de los gobiernos que encabezan y no por sustituir a los partidos con los ejércitos de sus burocracias.
La principal virtud de una democracia fuerte, según Barber, es darle verdadera autonomía a la política. Porque cuando la política se haga bajo la premisa de preservar en el poder a quienes ya lo tienen y atrincherados desde la administración pública, la democracia será blanda, será una mascarada.
Por eso no está de más recordar que los estudios recientes de la administración pública dan impulso a los temas cívicos, los derechos humanos, y sobre todo a la participación ciudadana. Léalo bien: la participación ciudadana.
Ese es el dilema que México no ha resuelto. Ha estado en circunstancias históricas excepcionales y se han malogrado, dos de ellas merecen recuperarse: la restauración de la República con Juárez y el arribo de Madero a la hora del derrumbe de la dictadura porfirista. La búsqueda del ideal democrático para nosotros ha sido un largo peregrinar sin destino y los últimos años hemos sido testigos de que los grandes avances naufragan en la perversión y en el desvío de las responsabilidades públicas más altas. La elección del 2006 y el deterioro del IFE dan cuenta sobrada de mi afirmación. Las recientes revelaciones de Elba Esther Gordillo y su incidencia oportunista en grandes decisiones nacionales nos llevan a pensar en la necesidad, para los ciudadanos mexicanos, de emprender la construcción de una democracia fuerte, que a decir de Benjamín Barber, se define como un modelo participativo de la política donde los conflictos se resuelven a través de un proceso de autogobierno que busca la creación de una comunidad política que convierte a los individuos privados y dependientes en ciudadanos libres, siempre buscando los bienes públicos por encima de los intereses privados.
En esta democracia no hay un “presupuesto independiente” que determine todo el quehacer de la política, entendido por éste, y a manera de ejemplo, la primacía de una raza, caudillo providencial, religión, clase, partido, revolución y una burocracia política como fin en sí misma que no puede sustituirse y cualquier factor que obliga a encorsetar la voluntad ciudadana en una premisa que se da como indiscutible. Cuando se dan elecciones con ese aliento ya se sabe que no hay disputa real, que casi todo está decidido incluyendo el resultado final. Como en los tiempos del invencible PRI. Lo contrario de todo esto es la democracia blanda, que es más una fachada, una simulación y que ciertamente puede no ser tiránica, sin dejar de ser una caricatura que va deteriorando progresivamente a la sociedad.
Si el dilema es válido -y desde luego reconozco su carácter polémico-, en México hemos tenido una democracia blanda en un aspecto sobre el cual quiero poner el acento ahora, por ser ese “presupuesto independiente” y tiene que ver con el papel distorsionador que juegan las administraciones públicas (federal, estatal y municipal) como apéndices de los partidos políticos que a su vez están jefaturados y sin autonomía, por los titulares de los poderes ejecutivos. El estudio de la administración pública no tiene muchos años. Arranca tanto su existencia moderna como la reflexión acerca de la misma luego de la extinción del absolutismo, que sobrevino al triunfo de la Revolución Francesa en 1789. En el antiguo régimen, a los delegados del poder del monarca, constituyentes de la administración del Estado, se les agrupaba bajo el rubro de policía. Se empezó a abrir paso la idea de que la política concernía al Estado y la administración a su despliegue organizativo. De origen siempre se asignó a la administración atender al interés del orden social, de tal manera que los administradores ejecutaban mas no tenían la facultad de ordenar y así su obligación y función primordial se eslabonó a la atención de lo público, de lo colectivo, lo comunitario y nunca atento a las parcialidades.
El tema no quedó ahí. Hubo un impresionante desarrollo teórico que examinó la administración en rubros que ahora nos son familiares: dirección, gestión, gerencia, implementación y todo lo que tiene que ver con los estudios del management: desde su ancestral concepción como doma de caballos hasta la conducción de una gran corporación global, que superan en poder a muchos Estados.
Hago este recorrido, aparentemente tortuoso, para soportar una crítica a la partidocracia actual dominante en México. En nuestro país estamos muy lejos de tener un sistema de partidos autónomos, competitivos, sustentadores de perspectivas históricas claras presentadas al cuerpo electoral y que devengan su fuerza del apoyo social. El remedo actual se origina en que, de una manera u otra, todos los partidos a final de cuentas han terminado por implantarse tomando como modelo al viejo partido de Estado creado por Plutarco Elías Calles en 1929, el PRI. Ninguno ha vertebrado sólidamente una autonomía con relación al poder: tan pronto alcanzan o conservan una posición de gobierno, de poder, forman tras él a la columna de los administradores que quedan en calidad de siervos de los nuevos amos. Sus programas son documentos intrascendentes y en ocasiones elevan al caudillo a la calidad de cerebro y voz reinante. Viven más del presupuesto y las llamadas prerrogativas que de un sólido sustento ciudadano. Ciertamente puede haber corrientes electorales, pero si no hay el lubricante del dinero y la obligación que se impone a los funcionarios de todo rango, las cosas no funcionan y el corporativismo continúa como un pesado lastre, como se puede ver en la recurrente acción de la inefable Gordillo a través de los últimos 25 años.
Ella, quien ha sido retribuida por ayudar a mantener ese estado de cosas, volvió a dibujarse de cuerpo entero en uno de sus acostumbrados disparates verbales al declarar recientemente que ninguno de los aspirantes a la Presidencia de la República reúne las características de candidato ideal porque “no tienen propuesta sino sólo descalificaciones mutuas”. La parte reveladora de su obsesión por el caudillaje que tanto le conviene está entre las palabras en las que afirma que ante esa austeridad de personalidades, para obtener al candidato idóneo para 2012 “habría que meterlos a todos en una licuadora y sacar de cada uno su mejor cualidad”, y por supuesto dentro de los límites estrechos de los administradores de alto nivel.
Programas, alternativas, vertebración social son sustituidas por las administraciones públicas obligadas a formarse como columnas detrás de los mariscales que ejercen el poder. Precisamente a esto me quiero referir. El PAN en la escala federal y el PRI en la local no son partidos auténticos, son dependencias del presidente y los poderosos que lo rodean o del gobernador y sólo marginalmente instituciones de militancia voluntaria. Sus posibilidades electorales se fincan en buena parte sobre el ejército de burócratas que atrincheran a sus espaldas. No desconozco que hay otros factores —el muy importante de las oligarquías y el de los medios—, pero sin estos ejércitos poco podrían hacer las direcciones partidarias para realizar sus campañas en tierra, cubrir el pesado aparato de representación ante los organismos electorales y sobre todo sería nula la simulación de las campañas.
El PAN, que hoy hace lo mismo, mucho tiempo reclamó más sociedad y menos Estado en este punto, pero terminó invirtiendo la fórmula e incorporándose al probado método de las elecciones de Estado convirtiendo a sus burócratas de la nómina estatal en sus principales agentes electorales. Si me piden un ejemplo casi gráfico lo pondría así: un sábado de cruceros, en tiempos de campaña, se encuentra en equis esquina a toda la burocracia de una dependencia federal y en otra a zeta burocracia de otra dependencia pero ahora estatal. Los militantes son muy pocos y en ocasiones los cercanos al candidato que los mueve el interés de arribar a un cargo. El PRD donde gobierna hace lo mismo.
Y aquí es donde pongo el acento en torno a un ideal de la democracia. Los gobernantes en países como el nuestro deben reconocer la dignidad de los empleados públicos, dejar de nombrar padrinos entre los altos funcionarios para encargarlos de tareas específicas que obligan a los subordinados a actuar incluso en contra de su voluntad. El ideal es que las administraciones públicas sean neutrales frente a los procesos electorales de recambio de los gobernantes. Sé que el establecimiento del servicio civil de carrera puede contribuir a lograr esta meta, pero no la alcanzaremos si no hay un cambio en la cultura política del poder, como la que existe en otras partes, en las que ciertamente hay claroscuros. Obama, por ejemplo, busca su reelección, tiene un poder enorme, pero no tendrá el despropósito de lograrla cimentándose en las personas de su administración. Puede perder porque su gobierno careció de las posibilidades o la voluntad de satisfacer las expectativas que abrió. En otras palabras y ya hablando de México, arribaremos a una meta superior de democracia fuerte cuando los partidos refrenden sus adhesiones ciudadanas por la calidad de los gobiernos que encabezan y no por sustituir a los partidos con los ejércitos de sus burocracias.
La principal virtud de una democracia fuerte, según Barber, es darle verdadera autonomía a la política. Porque cuando la política se haga bajo la premisa de preservar en el poder a quienes ya lo tienen y atrincherados desde la administración pública, la democracia será blanda, será una mascarada.
Por eso no está de más recordar que los estudios recientes de la administración pública dan impulso a los temas cívicos, los derechos humanos, y sobre todo a la participación ciudadana. Léalo bien: la participación ciudadana.
HACE FALTA UNA BANCA DE DESARROLLO EN MÉXICO
Con cada día que pasa, se hace más evidente la falta que le hace a México contar con una banca de desarrollo; semejante a la que opera hoy en Brasil y en otras naciones exitosas; como cuando años atrás constituía pieza clave del gran desarrollo mexicano.
Hace aproximadamente 25 años que las autoridades económicas del país, inspiradas en la ideología que imprimió a México el Consenso de Washington, empezaron a desmantelar esos importantes instrumentos de desarrollo, porque “ya no había lugar” para que el Estado mexicano interviniera en la economía.
Que recurran a la banca privada, debieron haber pensado.
Y esa evolución ha afectado a varios de los más importantes sectores de la actividad económica del país, con miras a promover la producción interna; pero la falta de financiamiento y de promoción ha sido un serio obstáculo.
Esta misma semana los mexicanos constatamos los lamentos de una figura importante que hablaba de la pérdida de la fuerza industrial de México.
Nos encontramos --dijo-- en el paradigma de las economías emergentes, que padecen de una pérdida en su músculo industrial, porque han dejado de ser productoras para convertirse en importadoras y ensambladoras.
Así abundó Salomón Presburger, presidente de la Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN): “Entre 2000 y 2010, el producto interno de las actividades manufactureras redujo su participación en el PIB total al pasar de 19.1 por ciento a 17.4 del total, no obstante que las exportaciones de manufacturas crecieron en 70%. Ocurrió particularmente por el dinamismo del subsector ensamblador e importador.”
Pero aún así, la industria de la transformación perdió 670,836 empleos en la década, al pasar de 4.4 millones de trabajadores a 3.7 millones, según la Secretaría del Trabajo.
También citamos el indicador del número de patrones manufactureros registrados en el IMSS, que acusó una pérdida de 15,312 empresas. Y según Julio Millán, de la firma Consultores Internacionales, S.C., el resultado es consecuencia de la falta de una política industrial y del desmantelamiento de los instrumentos de antaño que fortalecían el sector.
Una de las explicaciones de dicha evolución es el incremento de las importaciones de bienes de consumo, que en la década que concluyó crecieron 95%, desplazando a productos nacionales, por resultar más barato importar con un dólar barato que comprar en México. De hecho, nuestros análisis concluyen que con nuestro “peso fuerte” estamos generando empleos en el exterior, en mayor medida que en nuestro mercado interno.
Y lo anterior ocurre también en otros sectores, en donde faltan financiamientos, especialmente de bancos de desarrollo.
De hecho, también nos hemos convertido en muy importantes importadores de alimentos, precisamente cuando los precios de dichos productos se han disparado en los mercados y en momentos en que tenemos altos niveles de desempleo en el campo mexicano y tierras agrícolas ociosas o subutilizadas.
Pero ya no hay un Banco Nacional de Crédito Rural. Dejó de existir hace poco más de una década. “Ni modo,” nos dicen, porque la banca comercial casi no le ha querido entrar a esa actividad productiva. “Es demasiado riesgosa” dirán.
Y mientras nos lamentamos, recordamos cuantos años han pasado desde que Antonio Ortiz Mena, ex secretario de hacienda, ex presidente del Banco Interamericano de Desarrollo y ex director general de BANAMEX, financió la producción de maíz en los principales graneros del centro del país, con extraordinarios resultados en productividad y en rendimiento económico para los campesinos.
Y regresando a Salomón Presburger, presidente de la CONCAMIN, ni modo de recomendarle recurrir a Nacional Financiera, otrora banco de desarrollo para proyectos industriales grandes. Tenemos en México a muchos huérfanos, que no tienen fácil acceso a la banca comercial que opera en México; y esos huérfanos operan en casi todos los sectores productivos del país y andan en búsqueda de apoyos de la banca de desarrollo que, en México, ya no es más.
JESÚS ALBERTO CANO VÉLEZ (*)
(*) Presidente Nacional de El Colegio Nacional de Economistas
Hace aproximadamente 25 años que las autoridades económicas del país, inspiradas en la ideología que imprimió a México el Consenso de Washington, empezaron a desmantelar esos importantes instrumentos de desarrollo, porque “ya no había lugar” para que el Estado mexicano interviniera en la economía.
Que recurran a la banca privada, debieron haber pensado.
Y esa evolución ha afectado a varios de los más importantes sectores de la actividad económica del país, con miras a promover la producción interna; pero la falta de financiamiento y de promoción ha sido un serio obstáculo.
Esta misma semana los mexicanos constatamos los lamentos de una figura importante que hablaba de la pérdida de la fuerza industrial de México.
Nos encontramos --dijo-- en el paradigma de las economías emergentes, que padecen de una pérdida en su músculo industrial, porque han dejado de ser productoras para convertirse en importadoras y ensambladoras.
Así abundó Salomón Presburger, presidente de la Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN): “Entre 2000 y 2010, el producto interno de las actividades manufactureras redujo su participación en el PIB total al pasar de 19.1 por ciento a 17.4 del total, no obstante que las exportaciones de manufacturas crecieron en 70%. Ocurrió particularmente por el dinamismo del subsector ensamblador e importador.”
Pero aún así, la industria de la transformación perdió 670,836 empleos en la década, al pasar de 4.4 millones de trabajadores a 3.7 millones, según la Secretaría del Trabajo.
También citamos el indicador del número de patrones manufactureros registrados en el IMSS, que acusó una pérdida de 15,312 empresas. Y según Julio Millán, de la firma Consultores Internacionales, S.C., el resultado es consecuencia de la falta de una política industrial y del desmantelamiento de los instrumentos de antaño que fortalecían el sector.
Una de las explicaciones de dicha evolución es el incremento de las importaciones de bienes de consumo, que en la década que concluyó crecieron 95%, desplazando a productos nacionales, por resultar más barato importar con un dólar barato que comprar en México. De hecho, nuestros análisis concluyen que con nuestro “peso fuerte” estamos generando empleos en el exterior, en mayor medida que en nuestro mercado interno.
Y lo anterior ocurre también en otros sectores, en donde faltan financiamientos, especialmente de bancos de desarrollo.
De hecho, también nos hemos convertido en muy importantes importadores de alimentos, precisamente cuando los precios de dichos productos se han disparado en los mercados y en momentos en que tenemos altos niveles de desempleo en el campo mexicano y tierras agrícolas ociosas o subutilizadas.
Pero ya no hay un Banco Nacional de Crédito Rural. Dejó de existir hace poco más de una década. “Ni modo,” nos dicen, porque la banca comercial casi no le ha querido entrar a esa actividad productiva. “Es demasiado riesgosa” dirán.
Y mientras nos lamentamos, recordamos cuantos años han pasado desde que Antonio Ortiz Mena, ex secretario de hacienda, ex presidente del Banco Interamericano de Desarrollo y ex director general de BANAMEX, financió la producción de maíz en los principales graneros del centro del país, con extraordinarios resultados en productividad y en rendimiento económico para los campesinos.
Y regresando a Salomón Presburger, presidente de la CONCAMIN, ni modo de recomendarle recurrir a Nacional Financiera, otrora banco de desarrollo para proyectos industriales grandes. Tenemos en México a muchos huérfanos, que no tienen fácil acceso a la banca comercial que opera en México; y esos huérfanos operan en casi todos los sectores productivos del país y andan en búsqueda de apoyos de la banca de desarrollo que, en México, ya no es más.
JESÚS ALBERTO CANO VÉLEZ (*)
(*) Presidente Nacional de El Colegio Nacional de Economistas
lunes, 4 de julio de 2011
Elecciones 2011, extrema unción al PAN...
Hace once años, el primer lunes del mes de julio del año 2000, todos los mexicanos comenzábamos la semana con la novedosa circunstancia de que el PRI había perdido la presidencia de la república y con este hecho, hería de muerte a un instituto político que había nacido en el poder y había permanecido en él a lo largo de 70 años.
El PAN en ese entonces se erigía majestuoso y se potenciaba como ellos mismos se autodenominaban, “El Cambio”. Con la llegada al poder de este instituto político, se renovaban las esperanzas de millones de mexicanos, a quienes les habían hecho creer que el país no funcionaba solo porque era gobernado por el PRI.
Después de estos once años de ejercer el poder, los panistas han dejado ir el momento histórico de haber podido cambiar radicalmente para bien, las formas de hacer gobierno en este país, darle rumbo a México, algo de lo que este país adolece terriblemente, es que nadie sabe con exactitud a donde vamos como país y que vocación tenemos.
Vicente Fox tuvo de su lado, todo lo necesario para haber tomado el timón y apuntar a México en la ruta correcta para ser el gigante de Latinoamérica, en su gobierno, había remesas, ingresos extraordinarios por ventas de petróleo, tenía el apoyo de la mayoría de los mexicanos, y el cargo termino quedándole grande, nunca paso de ser el candidato de oposición a ser el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, su gobierno si tuviéramos que nombrarlo seria “El Periodo de los Lamentos”, paso seis años culpando al PRI, en lugar a afrontar lo que tenía en las manos y ocuparse de ello (no estaba preparado para ser presidente).
De Felipe Calderón a quienes los propios panistas llaman desde hace 3 años solamente Lipe (porque ya le perdieron desde entonces la Fe) ni que hablar… él será juzgado no solo por sus acciones de gobierno que nadie entiende, sino también porque con esas acciones se ha convertido en el mejor promotor para que el PRI no solo recupere la presidencia de la república, sino se fortalezca cada día más en todo el territorio nacional.
Muestra de lo que les digo, es los comicios electorales del pasado domingo 3 de julio, el PRI gana 3 de los 3 estados que disputaban el puesto de gobernador, pero gana también el territorio más densamente poblado en este país como lo es el Estado de México, y con ello el territorio con el mayor número de votos de cara a las elecciones federales del próximo año.
La amplia y cómoda mayoría con la que ganan los candidatos del PRI en los comicios que vienen sucediendo desde el 2009 a la fecha, nos habla del alto grado de reprobación que los ciudadanos sentimos por la forma de gobernar del PAN, digo lo anterior sin el ánimo de ofender el orgullo de ningún panista, ni mucho menos constituyéndome en el nuevo filosofo del articulismo, es un hecho real, visible, y más tangible que cualquier objeto.
A los mexicanos nos urge recuperar el país que teníamos por lo menos hace 10 años, cuando podías disfrutar de viajar por tu país, cuando podías salir los fines de semana al bar, a un restaurante, al parque, sin el peligro de ser víctima de un atentado o de un ajuste de cuentas y que te tocara estar en medio, cuando podías invertir tu mucho o poco dinero en un negocio y no estabas atemorizado de que te fueran a extorsionar, a secuestrar, a ir a matarte o quemarte tu negocio porque no pagabas cuota, etc…
Nos urge recuperar nuestras propias vidas, nuestras ciudades, nuestro país, es lamentable ver como Ciudad Juárez, ha pasado en 4 años de ser una ciudad ejemplo de de progreso, a ser casi un pueblo fantasma, es una ciudad de exiliados, abandonada, con futuro incierto y donde sus habitantes han perdido la esperanza y la credibilidad en toda autoridad…
Chihuahua este fin de semana vivió un cierre masivo de lotes de autos, las actividades comerciales se ven disminuidas día con día por las extorciones de que son víctimas los dueños de establecimientos, el temor de salir a la calle y no saber si hoy “te toca a ti” estar en el lugar equivocado en el momento preciso.
Esta radiografía que tenemos actualmente de país nos exige como ciudadanos ser más participativos, los partidos políticos necesitan de nosotros, como nosotros de ellos, debemos inyectar sangre nueva e ideas frescas, la política como las peceras, necesitan oxigenizarse para que lo que este dentro pueda tener vida.
Lo que menos debemos hacer los ciudadanos es bajar los brazos en este momento y resignarnos a dejar en manos de terceros nuestros destinos y de poner nuestras vidas en el camino del hartazgo, los ciudadanos debemos ser esa sangre renovadora en los partidos políticos que nos regresen la confianza y la certeza de que en ellos existe gente honorable y con capacidad para poder administrar a nuestras instituciones, estamos a un año exactamente de renovar el Gobierno Federal, de darle un vuelco a nuestras vidas y recuperar la tranquilidad, mientras México sostiene una guerra contra el narcotráfico, Estados Unidos “administra” el problema en su territorio, o díganme Ustedes, cuando han escuchado en noticias que la D.E.A. detuvo al gran capo de Las Vegas, el de California, al de Chicago, o al de Nueva York, no se ustedes, yo nunca !!
Lic. Edgar Chávez Tarrío.
El PAN en ese entonces se erigía majestuoso y se potenciaba como ellos mismos se autodenominaban, “El Cambio”. Con la llegada al poder de este instituto político, se renovaban las esperanzas de millones de mexicanos, a quienes les habían hecho creer que el país no funcionaba solo porque era gobernado por el PRI.
Después de estos once años de ejercer el poder, los panistas han dejado ir el momento histórico de haber podido cambiar radicalmente para bien, las formas de hacer gobierno en este país, darle rumbo a México, algo de lo que este país adolece terriblemente, es que nadie sabe con exactitud a donde vamos como país y que vocación tenemos.
Vicente Fox tuvo de su lado, todo lo necesario para haber tomado el timón y apuntar a México en la ruta correcta para ser el gigante de Latinoamérica, en su gobierno, había remesas, ingresos extraordinarios por ventas de petróleo, tenía el apoyo de la mayoría de los mexicanos, y el cargo termino quedándole grande, nunca paso de ser el candidato de oposición a ser el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, su gobierno si tuviéramos que nombrarlo seria “El Periodo de los Lamentos”, paso seis años culpando al PRI, en lugar a afrontar lo que tenía en las manos y ocuparse de ello (no estaba preparado para ser presidente).
De Felipe Calderón a quienes los propios panistas llaman desde hace 3 años solamente Lipe (porque ya le perdieron desde entonces la Fe) ni que hablar… él será juzgado no solo por sus acciones de gobierno que nadie entiende, sino también porque con esas acciones se ha convertido en el mejor promotor para que el PRI no solo recupere la presidencia de la república, sino se fortalezca cada día más en todo el territorio nacional.
Muestra de lo que les digo, es los comicios electorales del pasado domingo 3 de julio, el PRI gana 3 de los 3 estados que disputaban el puesto de gobernador, pero gana también el territorio más densamente poblado en este país como lo es el Estado de México, y con ello el territorio con el mayor número de votos de cara a las elecciones federales del próximo año.
La amplia y cómoda mayoría con la que ganan los candidatos del PRI en los comicios que vienen sucediendo desde el 2009 a la fecha, nos habla del alto grado de reprobación que los ciudadanos sentimos por la forma de gobernar del PAN, digo lo anterior sin el ánimo de ofender el orgullo de ningún panista, ni mucho menos constituyéndome en el nuevo filosofo del articulismo, es un hecho real, visible, y más tangible que cualquier objeto.
A los mexicanos nos urge recuperar el país que teníamos por lo menos hace 10 años, cuando podías disfrutar de viajar por tu país, cuando podías salir los fines de semana al bar, a un restaurante, al parque, sin el peligro de ser víctima de un atentado o de un ajuste de cuentas y que te tocara estar en medio, cuando podías invertir tu mucho o poco dinero en un negocio y no estabas atemorizado de que te fueran a extorsionar, a secuestrar, a ir a matarte o quemarte tu negocio porque no pagabas cuota, etc…
Nos urge recuperar nuestras propias vidas, nuestras ciudades, nuestro país, es lamentable ver como Ciudad Juárez, ha pasado en 4 años de ser una ciudad ejemplo de de progreso, a ser casi un pueblo fantasma, es una ciudad de exiliados, abandonada, con futuro incierto y donde sus habitantes han perdido la esperanza y la credibilidad en toda autoridad…
Chihuahua este fin de semana vivió un cierre masivo de lotes de autos, las actividades comerciales se ven disminuidas día con día por las extorciones de que son víctimas los dueños de establecimientos, el temor de salir a la calle y no saber si hoy “te toca a ti” estar en el lugar equivocado en el momento preciso.
Esta radiografía que tenemos actualmente de país nos exige como ciudadanos ser más participativos, los partidos políticos necesitan de nosotros, como nosotros de ellos, debemos inyectar sangre nueva e ideas frescas, la política como las peceras, necesitan oxigenizarse para que lo que este dentro pueda tener vida.
Lo que menos debemos hacer los ciudadanos es bajar los brazos en este momento y resignarnos a dejar en manos de terceros nuestros destinos y de poner nuestras vidas en el camino del hartazgo, los ciudadanos debemos ser esa sangre renovadora en los partidos políticos que nos regresen la confianza y la certeza de que en ellos existe gente honorable y con capacidad para poder administrar a nuestras instituciones, estamos a un año exactamente de renovar el Gobierno Federal, de darle un vuelco a nuestras vidas y recuperar la tranquilidad, mientras México sostiene una guerra contra el narcotráfico, Estados Unidos “administra” el problema en su territorio, o díganme Ustedes, cuando han escuchado en noticias que la D.E.A. detuvo al gran capo de Las Vegas, el de California, al de Chicago, o al de Nueva York, no se ustedes, yo nunca !!
Lic. Edgar Chávez Tarrío.
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