miércoles, 29 de febrero de 2012

Mexicanos huérfanos.




La sociedad mexicana es una sociedad increíblemente dominada y apática de las causas que nos afectan a todos los mexicanos, todo esta por encima de todo, antes que el bien común. 

Los mexicanos somos una especie de niños huérfanos y pobres de los que nadie quiere hacerse cargo, y como somos una sociedad con identidad infantil, somos incapaces de definir que es lo mejor para nosotros y como debemos comportarnos, por eso siempre estamos a la espera de que un político se convierta en nuestro “salvador” y llegue a solucionar por arte de magia lo que como sociedad no hemos aprendido a exigir y ganar. 

Los Congresos locales o el federal, están orientados a mantener los cotos de poder de la clase política privilegiada que ocupa de manera distinguida esas posiciones, las políticas que plantean los miembros de los congresos se dan de dos maneras: 

La primera es cuando el congreso cuenta con una mayoría favorable al gobernante, de esta manera todas las votaciones se dan de manera tal que los asuntos y los presupuestos van orientados a lo que el gobernante en turno desee, y de manera indiscriminada se autoriza la contratación de deuda para apoyar los delirantes deseos del gobernante por aplicarla en obras que muchas veces terminan siendo solo edificaciones que en nada integran comunidades ni brindan respaldo social. 

La segunda sucede con los congresos de oposición, esa oposición en edad de pubertad que no da rumbo ni certeza a los ciudadanos y que se dedica solamente a decir que no, para ver como fracasa un gobierno y con él, un pueblo se condena por seis largos años a vivir en estancamiento, más atraso, más hambre y más miseria. 

Por otra parte los gobernantes incapaces de conectarse con las necesidades de los gobernados, pierden piso y dejan de ver que como mandatarios, son los primeros mandaderos de la sociedad para la que trabajan, y todos en conjunto nos convertimos en espectadores de como se enseñorean de nuestros recursos y nuestros destinos. 

Los mexicanos somos esos huérfanos pobres usados por sus parientes mayores (el gobierno) para vivir de la lastima que provocamos, nos dan a cambio de cuidar de nosotros como caridad, una pésima educación, una inexistente seguridad publica, un deficiente servicio de salud, una endeble alimentación, un futuro incierto y por si fuera poco, como el apego a la legalidad es mínima en México, vivimos mas como niños recogidos de la calle, que como adoptados bajo el debido proceso. 


Edgar CHAVEZ TARRIO

martes, 28 de febrero de 2012

EUROPA EN CRISIS Y MÉXICO Y EUA EN LENTO CRECIMIENTO

Las noticias económicas de la semana pasada se enfocaron en lo que está previsto que ocurra en 2012: una Europa en muy lento crecimiento, con algunos de sus países en plena recesión; mientras que en nuestro Continente, EUA nos impulsará lentamente --como el año pasado, dice el gobierno-- pero pensamos nosotros que será más lento aún que ese 3.9% alcanzado.

Ambas evoluciones se veían venir, y no obstante ello seguimos con nuestra inamovilidad, para esperar pasivamente a que se haga la voluntad de dios en nuestra vida económica, por falta de asumir nuestra responsabilidad y aplicar políticas económicas propias, aplicables al momento que vivirá México en este año.

Evidentemente es una lucha ideológica entre los neoliberales, que presionan por reformas estructurales para que el mercado pueda actuar más a sus anchas, con todo y los monopolios que lo han tipificado todos estos años.

El esquema europeo lo quiso fijar Alemania, con su compañero de visión, Francia; pero se dio una revuelta contra la hegemonía Franco-Alemana en la que participaron el Reino Unido, España e Italia, al insistir en el límite al déficit admisible.

Berlín, Paris y Bruselas creen que una buena cura de austeridad acabará trayendo confianza a la zona Euro, con lo que se solucionará la crisis fiscal y reactivará la economía de sus países. Pero los EE.UU., el Reino Unido y el FMI y varios centenares de analistas llevan meses diciendo que en lugar de eso, la sobredosis de recortes generalizados puede llevar a Europa a un largo y profundo estancamiento económico.

Por ello, a finales de la semana pasada, la Comisión Europea cedió y abrió oficialmente la puerta a una pequeña revisión de las metas de déficit fiscal para varios países, en respuesta a comunicaciones recibidas de los primeros ministros del Reino Unido, Italia, España y Polonia, que representan el 50% de la economía europea.

Esa confrontación ideológica se está dando en los países de occidente entre los conservadores, que sostienen las tesis neoliberales, y los pensadores que cuestionan la necesidad de arriesgar la recesión y el desempleo en aras de lo que consideran purismos ideológicos.

Las expectativas económicas en Europa para el 2012 son de: -0.1% para Bélgica y Eslovenia, --0.5% para Chipre, -0.9% para Holanda, -1.0% para España, -1.3% Italia, -3.3% Portugal, y -4.4% para Grecia; mientras que por el lado de crecimiento figurarán en 2012: Francia con 0.4%, Irlanda, 0.5%, Alemania, 0.6%, Austria y Luxemburgo con 0.7%, Finlandia 0.8%, y Estonia y Eslovaquia 1.2%, para un Promedio para la Unión Europea de 0.4%.

Y regresando al tema de México, es de preocupar la insistencia de los fieles al ?Consenso de Washington? en nuestro país, que lo sigan tan al pie de la letra, cuando los mismos Estados Unidos ya lo abandonaron, al verse obligados a retornar su economía al sendero de crecimiento, con el objeto de luchar contra el desempleo.

El gobierno federal, lamentablemente, no siente tanta presión para luchar contra la creciente pobreza y desempleo, pero. . . Al tiempo.

Jesús Alberto Cano Vélez
Presidente de El Colegio Nacional de Economistas

Contra política y balas, flautas de cristal



Me sorprendió gratamente la convocatoria de Fernando Rivero Castañeda. Malograda su corta y fructífera vida en la masacre del Far West, congregó a través de sus colegas músicos a cientos de chihuahuenses que lo aplaudieron el pasado 17 de febrero en el Teatro de los Héroes que rebosaba completo. No cabe duda que la profunda convocatoria de la cultura contrasta y se impone de cara a la política que la gente común no atiende porque le significa muy poco, cuando no desprecio. Si al excelente clarinetista le hubieran realizado un homenaje oficial, seguramente las salas del teatro habrían lucido igual en número pero no en calidad. El evento que reseño fue espontáneo, fue una entrega de los músicos de valía que tenemos, mostró sentimientos muy profundos contra la violencia que se enseñorea en el país y en el estado y vi rostros gozosos por la música que se ejecutó, la del gran Mozart, pero también caras expresando un coraje hasta ahora silencioso y contenido pero que sin duda revela la inconformidad con las formas que ha cobrado la barbarie en medio de una guerra sin destino.

Se palpaba que el dilema que tan fuerte jugó después de la Segunda Guerra Mundial entre civilización o barbarie, entre cultura que eleva las bases espirituales de reconstrucción de la humanidad y la autodestrucción, está presente entre nosotros. Es un motivo de alegría que le inyecta ánimo al músculo cívico que, ausente, prácticamente está abatido en el conformismo y la indolencia. El evento fue de autogestión: el director de la Orquesta Filarmónica del Estado, maestro Armando Pesqueira y sus integrantes, las voces del coro del Conservatorio de Música de Chihuahua, la Camerata Novohispana, el coro Canticum Novum, los músicos de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Chihuahua, con sus respectivos directores, el tenor Gustavo Flores, la soprano Pamela Martínez, el barítono Luis Fernando Galindo y la mezzosoprano Diana Valencia, todos ellos vibraron armoniosamente para hacer el homenaje del clarinetista caído contra toda razón y que indignó a la sociedad silenciosa.

Hubo el impulso institucional, bajo las litúrgicas frases de: “el gobierno del estado”, “a través de”, “por conducto del”..., demostrando que, empeñados en repartirse competencias y méritos, olvidan una sobriedad que en sí misma respaldaría mejor los sentimientos de una colectividad harta de la violencia demencial. Por eso reivindico que todos los músicos vibraron con el corazón entre sus manos, poniendo sus virtudes como el mejor argumento de que los hombres y mujeres de bien son más que los que han ofendido a la sociedad, a su cultura, a sus sentimientos de humanidad y a la grandeza que quisiéramos ver instalada en todas partes pero que no llega. El auditorio, compuesto por hombres y mujeres, familiares, amigos, niños que permanecieron atentos y en silencio, complementaron la profesional –y si cabe la palabra honrada– ejecución del Réquiem de Mozart, el genial músico que vivió las postrimerías del absolutismo y el surgimiento del mundo moderno con la Revolución Francesa. Su música es música de la alegría y la esperanza en la redención de la humanidad, cantos verdaderamente fundacionales. Entre notas hay que recordar que Mozart le dio protagonismo dentro de la orquesta al clarinete y quizá escoger su Réquiem fue, además, una distinción adicional en honor al músico.

El maestro Fernando Rivero fue oriundo del Estado de México y adoptado por Chihuahua. Su talento musical se reveló desde su temprana edad y en el seno familiar inició sus estudios. Hizo de la música su proyecto de vida y a ella se entregó como el oficio cotidiano, sin el cual el talento no se fortalece. Varias instituciones de formación musical y maestros de excelencia, mexicanos y de otras partes del mundo, contribuyeron a su consolidación como maestro en el arte de la música, clásica esencialmente y diversificada hacia expresiones como el jazz, lo que habla de su contemporaneidad, y otras propias del grupo popular agredido en el funesto ataque. En el programa de mano el maestro Armando Pesqueira hizo breve semblanza de Rivero Castañeda, reseñó su llegada a la filarmónica hace nueve años y cómo mostró de inmediato ser un músico de primer nivel, maestro comprometido y siempre amigo leal. Su paso por la orquesta dejó huella entrañable de cariño, afecto y admiración y subrayó cómo todos los músicos y artistas, de manera generosa y gentil, brindaron el póstumo homenaje a través del concierto mozartiano y dijo algo inolvidable sobre Fernando: “Mientras tengamos música, él siempre vivirá entre nosotros”. Fernando Rivero destinó miles de horas para convertirse en un clarinetista completo y era, al momento del ataque, una promesa palpitante, que vivía para alzarse a cimas muy altas.

El Réquiem de Mozart se escuchó luego de un estrujante minuto de silencio desde el Introitus hasta la Communio; no hubo aplausos del auditorio al terminar la ejecución de la obra. De nuevo se hizo el silencio y un público de pie ovacionó conmovido, recordando en cada palmada al artista muerto y a la magistral interpretación de la postrimera obra creada por el músico austriaco, que en su época fue terminada por Süssmayer. A saber, el Réquiem tiene la estructura de una misa, prácticamente con todas sus partes, y expresa la larga tradición que tiene en el tema de la solidaridad ante el problema de la muerte la visión dos veces milenaria del cristianismo. Seguramente no para la mayoría pero para mí fue la expresión de una misa laica en la que en el momento de la consagración aparece el pan de vida y se produce el fenómeno de la transustanciación como la recepción de un alimento con el que el pueblo reclama una nueva convención, fincada en la necesaria comunión que une propósitos para llegar a la justicia y a la paz.

El director de la orquesta explicó que la obra de Mozart abría con el sentido deseo de que Fernando Rivero alcanzara la paz en la que se había fortalecido como maestro de la música. Verlo dirigir, percibir su enorme capacidad artística y musical, en momentos empuñando la batuta y a ratos sustituirla por sus vibrantes manos, me hizo pensar en que un desempeño como el suyo, que une talento, profunda formación, generosidad y gran voluntad, expresa las características indispensables en los líderes que este país requiere para salir de la encrucijada en la que se encuentra. En este marco, recordar a Fernando Rivero es rememorar, por sólo poner ejemplos, el crimen del feminicidio, Creel, Salvárcar, Casino Royale, Far West y muchos otros sitios con los que podríamos emborronar cuartillas y cuartillas. El homenaje es un momento señero en la vida de Chihuahua. Los que asistieron representan a la sociedad completa, cargados de admiración por el homenajeado y de indignación por saber de una vida truncada por la que no hay explicación que valga ni posible.

Un virtuoso como Fernando Rivero Castañeda amaba la vida y su diversidad cultural en el arte que cultivó asiduo. Es muy difícil imaginar la muerte de los otros y aún la propia. Pero recordando una vez más a Rainer Maria Rilke, seguramente él pudo haber dicho a sus agresores, si no hubieran tenido la cobardía de actuar como verdaderos dementes: “No; déjame morir de mi propia muerte”. No cabe duda del abismo que hay entre ser un virtuoso de la música y accionar, con brutal ferocidad, un AK-47.

Me quedo con una lección, que duele pero también alienta. En el evento las primeras dos filas del teatro permanecieron vacías, estuvieron reservadas para las autoridades que jamás llegaron. La política ya no convoca, la cultura sí; sus raíces profundas son la malla y el cemento que nos aglutina aunque no nos percatemos del todo. Es hora de agarrarnos de ahí para empezar a desmantelar las causas del profundo desasosiego en que vivimos y en el que no alcanzamos a ver que sí hay fuerzas capaces de lograr un cambio real. La vieja frase del fundador del conservadurismo es cierta: lo único que los malos necesitan para imponerse es que los buenos no hagan nada. Falta la decisión de hacerlo.

Al salir el tumulto del teatro, con caras endurecidas, con personas con lágrimas en los ojos, escuché una pregunta: ¿Dónde estará Fernando? Y recordé estos versos:


“¿Oís en lo más profundo del valle,
Ese murmullo que serpentea?
¿Es una flauta de cristal?
No, es la voz del agua que está cantando”.


Le canta a Fernando Rivero. Adiós, maestro.
Jaime GARCÍA CHÁVEZ


martes, 21 de febrero de 2012

Gracias Señor Presidente


El sexenio Calderonista es el más claro reflejo de lo que no se debe hacer cuando no sabes para que te fueron dados, poder, dinero y mando. Felipe vive una realidad muy distinta a la que muestra cuando esta frente a las cámaras en eventos públicos, su embriaguez de poder, claro esta, y su entreguismo a las políticas extraterritoriales de otros países, lo ha llevado a destrozar nuestra nación. 

Esta forma pusilánime de ser, gobernando México queriendo quedar bien con aquellos países que le reconocieron la legitimidad que no pudo acreditar en la elección por la que hoy es lamentablemente nuestro presidente, nos tiene sumidos en un país al borde del hambre, un país paralizado por la metralla en las calles, en los restaurantes, afuera de las escuelas, en los centros de espectáculos, y hasta en casa de particulares que nada tienen que ver con esta “guerra”. 

Felipe de manera cínica, ríe en sus discursos cuando habla de los desastrosos resultados de su infructuoso combate al crimen, pregunta a su auditorio en tono irónico, ¿Qué querían, que no combatiera al crimen? Nadie le ha dicho que no se combata a los criminales, de hecho es una de las funciones del estado, sin embargo hay maneras de hacerlo y como el lo ha planteado en su mal lograda estrategia, esta por demás visto que no es la forma. 

En este tono me atrevo a decirle a nuestro Señor Presidente. 

Gracias Señor Presidente por sus más de 50 mil muertos en 5 años. 

Gracias Señor Presidente por sus más de 15 mil desaparecidos en el mismo tiempo. 

Gracias Señor Presidente por sus más de 65 mil desplazados y exiliados nomas de Ciudad Juárez. 

Gracias Señor Presidente por haber acabado con Ciudad Juárez y su boyante economía, así como con el resto del país. 

Gracias Señor Presidente por hacer de México y muchas de sus Ciudades, lo lugares mas violentos para vivir.

Gracias Señor Presidente por no haber podido generar los empleos a los que se comprometió como candidato, usted que era el presidente del empleo y con ello condenó a millones de mexicanos a la pobreza. 

GRACIAS SEÑOR PRESIDENTE, PORQUE EN POCO TIEMPO YA SE VA!!! 

Edgar CHÁVEZ TARRíO.

miércoles, 15 de febrero de 2012

NO TODO ESTÁ BIEN CON NUESTRA ECONOMÍA


La economía es una ciencia social que estudia la manera en que una sociedad decide lo que quiere producir; cómo llevar al cabo dicha actividad, y distribuir los beneficios que se generan en esos procesos productivos. 

Y para los que creen que “El Mercado” define todo ello, en el mejor de los casos, es una tremenda simplificación o una cruel falsedad.

Por ejemplo, la semana pasada las noticias --en su versión oficial-- relataron que México estaba cada día mejor en materia económica y que además el país estaba blindado contra los peligros de las crisis económicas que no cejan de amenazarnos desde el exterior.

¿Que Seguimos blindados, quimo sabe? Y ¿Que estamos mejor cada día? Veamos. . .

La CONEVAL anunció el viernes pasado que el número de pobres había seguido creciendo en México y que sumaban ya unos 55 millones de pobres; o sea, que casi la mitad de la población de mexicanos vive en la pobreza.

También nos revelaron las noticias, esta vez el INEGI, que el “empleo informal” impuso un récord el año pasado, porque a ese sector laboral se le sumaron un millón 650 mil trabajadores, llegando así a 14 millones de trabajadores en ese segmento laboral informal.

Quiere decir que las noticias oficiales son incompletas o esconden verdades incómodas, porque también anunciaron que el mercado formal de trabajo recibió unos 600 mil trabajadores. ¿Qué nos dicen esas cifras de los dos mercados de trabajo? La consideración más importante, al respecto, es que en el mercado informal los sueldos son más bajos que en el formal; y que esos trabajadores informales no están inscritos en ningún sistema de seguridad social ni de salud o de futura jubilación. Es decir, no están protegidos.

Lamentablemente esas cifras tienen sentido porque son congruentes con las estadísticas que desvelan la creciente pobreza en México, de su clase trabajadora.

De manera que, siguiendo los análisis de los tres primeros párrafos de esta columna, la desigualdad y la pobreza crecientes en México son consecuentes con la ausencia de políticas económicas apropiadas, que generen mayor equidad, empleo y crecimiento económico.

De ahí la necesidad de un Cambio en el Modelo Económico de México. Por eso, El Colegio Nacional de Economistas convocó a los economistas del país a analizar todo el año pasado, en reuniones regionales, la necesidad y conveniencia de que México goce de un Nuevo Proyecto Nacional de Desarrollo, después de más de 30 años de relativo estancamiento económico, período en el cual hemos retrocedido de una manera muy significativa y lamentable.

La diferencia de lo que podía haber sido para México, fue el avance importante de nuestros vecinos de América de Sur, que registraron crecimientos económicos elevados con gran generación de empleos, mientras que nosotros languidecíamos, estancados en el neoliberalismo.

A principios de Marzo presentaremos nuestras conclusiones en una Asamblea General de nuestro gremio nacional de economistas.

Jesús Alberto Cano Vélez
 Presidente de El Colegio Nacional de Economistas

martes, 14 de febrero de 2012

México y sus ciclos de pobreza.


Vivir en un país como el nuestro es sinónimo de pobreza de rezago y de desigualdad social, los números y las estadísticas nos hablan en el mejor de los casos de un estancamiento económico y en el peor de los escenarios de una creciente de pobreza producto de la pérdida del poder adquisitivo por ese estancamiento

Pero este estancamiento, ¿Se ha dado por falta de ideas para potenciar el desarrollo? O ¿Es producto del desinterés de los sectores productivos?, ¿Son estrictamente necesarios los cambios estructurales al marco jurídico que nos rigen? 

Un diagnostico a priori deja ver que el grave problema de nuestro país son la falta de ideas practicas que permitan generar cadenas productivas y con ello el desarrollo de la industria de transformación y el comercio de manera regional, potenciando la generación de empleos y elevando la condición de vida de las familias. 

Cuando la clase política habla de reformas estructurales, toca temas como la apertura de la inversión privada a PEMEX, y la reforma laboral, pero nunca se habla de establecer un tope a la Banca usurera que tenemos en México donde los rendimientos que te dan por ahorrar tu dinero alcanzan si mucho el 6 por ciento anual, y por el contrario pedir un préstamo significa tener que pagar por los mas económicos el 16 por ciento, y si hablamos de tarjetas de crédito, es pagar hasta un 48 o 120 por ciento dependiendo de la tarjeta. 

En México el peor enemigo del emprendedor o del empresario, es el crédito, la herramienta principal para hacer crecer una economía y para financiar el desarrollo productivo de un país. 

Los jóvenes universitarios mas allá de voltear a la ventana de oportunidad de generar su propio negocio y ser emprendedor al terminar sus carreras, piensan más en como conseguir un empleo y un sueldo que al final del día no resuelve sus aspiraciones profesionales, pero tampoco se puede pensar en un crédito que no permite desarrollar un negocio por los altos costos que estos tienen. 

La ultima evaluación del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, nos comparte resultados preocupantes, en tan solo 2 años pasamos de 48.8 millones de pobres a 52 millones, y el panorama mundial hace ver que en los próximos años la pobreza arrastrara a más persona y familias a sus garras. 

En México hay hambre, no solo en la Sierra Tarahumara, el hambre existe en todo el país, hay sed de justicia social, un ministro de la corte gana 150 veces más que un mexicano promedio y eso debería preocuparnos. En México hay desconcierto, la inseguridad al extremo en la que nos ha metido Felipe Calderon, no nos deja ver un futuro cierto. 

Los constantes movimientos sociales organizados ahora si por ciudadanos que antes no se hubieran atrevido a dejar sus actividades por andar en manifestaciones, el desencanto de los ciudadanos por un proceso político que no logra motivar a nadie y los índices de pobreza creciendo a pasos acelerados, son la tercera llamada para la clase gobernante de este país, o cambiamos el guion de la próxima puesta en escena, o el final de esta obra además de trágico, será costoso para todos.

 
Edgar CHÁVEZ TARRÍO.

lunes, 13 de febrero de 2012

Problemas nacionales: quién los resuelve o resolverlos



Para la izquierda partidaria, el encuentro entre Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador es fundamental; ojalá y su aliento trascienda al desenlace electoral en cualquiera de las vertientes por la que se deslice. No pienso esto de cara a los desencuentros inocultables del pasado, lo percibo hacia el futuro porque tengo claro que si no se alcanzara el triunfo presidencial, una visión renovada de la izquierda se impondría más que nunca; en igual proporción entiendo que un éxito tendría que ir acompañado de esa misma izquierda con mayores responsabilidades, pero independiente, autónoma, porque su proyecto no se agota en un esquema democrático en el elemental hospedaje en el poder. En otras palabras, la perspectiva es para el evento de “porque no” y para el evento de “porque sí”. Aquí habrá quien me reprenda por esta escéptica actitud, aduciendo que son los tiempos de la campaña y emparentando esto con un obligado silencio. Acepto más la verdad.

En el encuentro de los líderes, la nota esencial la dio el discurso del ingeniero Cárdenas. Más allá de lo valioso que es el mensaje unitario, es importante el recuerdo que se hace de los orígenes del proyecto democrático, del 6 de julio y del 21 de octubre de 1988. La primera fecha porque simboliza la insurgencia ciudadana contra el autoritarismo, la segunda porque contiene el acta de nacimiento del PRD, una institución que se ha ido desbaratando entre las manos de muchos ambiciosos líderes que no ven más allá de sus narices. Recordar puntualmente el proyecto de reconstrucción de las instituciones y de la herencia de la revolución, más allá de las discrepancias que esto concita, es esencial porque está enmarcado en el reconocimiento explícito de que nuestro país está en proceso de destrucción, de ensamblaje a la globalidad imperial y del abandono de una renovada visión de la soberanía que debe imponerse a partir de la voluntad de los ciudadanos libres.

Cárdenas está ausente en su discurso de un nacionalismo chato y peregrino, se hace cargo de los complejos procesos mundiales, de nuestra dificultosa relación con los Estados Unidos, y de cómo, frente a una oligarquía, se impone la reconstrucción del proyecto nacional con los ideales históricos que dan cuerpo a la izquierda en los nombres de Hidalgo, Morelos, Juárez, Madero, Lázaro Cárdenas y las diversas expresiones de una izquierda socialista que a lo largo de los años ha dado muestras de voluntad política para resistir, pero que no ha alcanzado su consolidación. En este marco, el ingeniero Cárdenas juega un excelente rol: el de líder que acumuló experiencias y autoridad para hablar con una voz que ya no puede ser tildada de ambiciones personalistas. Ciertamente son más confiables los líderes que dicen lo que quieren frente a aquellos que dicen no querer nada, pero en este caso la valía de estar por encima de las pretensiones que se cifran en la personalidad, tiene un estupendo valor. Tengo para mí que Cárdenas ha cuidado y emplea bien su liderazgo, sin que esto signifique estar de acuerdo en todo con él y mucho menos de manera incondicional.

Recordar algo que ya no forma parte del discurso perredista, como los 600 compañeros que perdieron su vida desde 1988 a nuestros días, obliga a la autenticidad, no porque sea un imperativo categórico, un deber, sino el reconocimiento más puntual de que nuestra resistencia está sellada también con sangre, como ninguna otra en el largo proceso transicional y malograda consolidación democráticas. Al menos para mí no se puede hacer carrera oportunista sobre los cadáveres de los luchadores democráticos, desde Francisco Javier Ovando y Román Gil hasta el último que haya caído. De alguna manera ya basta que sean muy pocos los que se acuerdan de esto y muchos los que se desgreñan hasta por una regiduría de un pequeño pueblo en perdida montaña.

Sin duda dos proyectos están en disputa: el impulsado con coincidencias medulares por el PRI y el PAN, que buscan la subordinación de los mexicanos a los intereses de unos cuantos que ha encarnado la desigualdad y la exclusión social como nunca, y otro proyecto que le hace frente, que reivindica la independencia del país, abrir las compuertas a la igualdad y al progreso y quiere, como andamiaje para las grandes decisiones, obtener un mandato democrático. Esto que parece ser coincidencia de todos los actores políticos de esta izquierda, no se percibe igual a la hora de su procesamiento social. En esto el ingeniero Cárdenas fue puntual: nos habla de que ha llegado el momento para los demócratas avanzados, de dar prioridad a la presentación y discusión entre los ciudadanos a la propuesta que se encierra en cuatro palabras: un México para todos. Es la piedra de toque que distingue al líder democrático del providencialista, al líder que ve el cambio de México como una gran empresa colectiva y aquellos que la sustentan en la visión de un caudillo. Es la conclusión consecuente con la adhesión a la ideología democrática, igualitaria, libertaria, republicana, participativa y que Cárdenas subraya como una práctica con apego a una línea revolucionaria nunca divorciada de la ética y la solidaridad. Y no se trata sólo de propalar este mensaje, se trata del compromiso de promoverlo y sobre todo observarlo ya, aquí y ahora. 


Esto significa que si queremos cambiar a México por este rumbo, lo primero que tenemos que hacer es transformarnos los agentes de este cambio.

Cárdenas reseñó –no lo menciono todo– la necesidad del reconocimiento y el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés, la impostergabilidad de una reforma fiscal integral que garantice el crecimiento y la justicia social, la reorientación de la banca, impulsando la de segundo piso y la comercial; las políticas públicas redistributivas, el respeto al Estado laico, la no discriminación, sobre todo en materia sexual y reproductiva; obligar la constitucionalidad en el despliegue de las fuerzas armadas y la responsabilidad de las policías en el ámbito que les corresponde. Los mexicanos en el extranjero tienen un real lugar en su discurso, al igual que la lucha a fondo contra la corrupción, la reestructuración de Petróleos Mexicanos, el campo, la educación, la ciencia, la tecnología y la innovación.

En este marco el ingeniero Cárdenas se opone al Destino Manifiesto del imperio norteamericano que hace de la sumisión de México la base de su desaparición en territorio, riqueza, cultura e idioma; pero no busca la autarquía, pretende la reforma migratoria de fondo, a la vez que la celebración de un tratado continental de desarrollo en un momento en el que vemos los claroscuros de la Unión Europea, pero no podemos olvidar sus ventajas a la hora de su importante reconstrucción, que sobre otras bases hay que dar en México.

Un acento –y se convertirá en clave para el futuro de la izquierda– es la propuesta para dejar atrás el obsoleto sistema presidencial, para matizarlo o para tornarlo parlamentario o de gabinete, punto en el que el candidato de las izquierdas no ha sido ni claro ni mucho menos explícito.

Lejos está el ingeniero Cárdenas de caer en un realismo político hecho de bagatelas. Consciente y claro de nuestro aciago momento, precisa que estas ideas y estos propósitos están más allá de cuestiones partidarias y propone la búsqueda de acuerdos con otras fuerzas políticas y sociales. Y más aún: en la visión de Cárdenas, que busca el triunfo de López Obrador, no está fuera algo que a México le falta, y mucho, él lo dijo: “Precisando los objetivos comunes, desde el lado progresista debe mostrarse que más importante que quien resuelve los problemas, es resolverlos, y mostrar también que habiendo objetivos comunes y caminando de consuno, desde este lado se respetan la pluralidad y las diferencias”. Está claro: el cambio de México está muy por encima de las discordias inútiles y hacer política, como dijo José Emilio Pacheco hace seis años, es “civilizar la discordia”.

Jaime GARCÍA CHÁVEZ

viernes, 10 de febrero de 2012

La generación Duarte de filósofos: el hambre es la medida de todas las cosas.


Es la Navidad de 2075. El abuelo Arturo conversa con su nieto Federico de sus años mozos de estudiante en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Como al joven se le había convertido en motivo de atención este centro de estudios, por estar él en otro de mejor reputación académica, quería tener argumentos comparativos para disipar sus dudas. El viejo, cansado y renuente, no gustaba de la plática y deseaba acomodarse plácidamente a la fiesta del nacimiento del niño Jesús. No se lo permitió.

––¿Egresaste en 2012? –preguntó Federico.
––Así es, y con honores –contestó Arturo–. Además, por eso te llamas Federico, en recuerdo de un gran maestro italiano que dictó su cátedra, lamentablemente no me tocó escucharlo, pero era proverbial su sabiduría.
––¿Recuerdas los nombres de algunos de tus maestros?
––No, ni me interesa. Muchos han muerto –dijo, cortando la plática.
––¿Quién era el rector?
––No sé, pero lloraba mucho.
––¿Qué, había una gran crisis?
––No, no. Lo que pasó es que jamás pensó que lo nombraran rector y cuando le dieron el título se le aflojaron los lagrimales. Después manejó mejor los protocolos, más cuando visitaba el gobernador la universidad para recibir algún reconocimiento a sus méritos.
––¿Acaso un hombre de méritos en ciencias o letras?
––¿A dónde quieres llegar con esta conversación?
––Como entenderás, abuelo, me encontré entre tus viejos papeles que tu generación se llamó “César y Horacio”, y por los nombres quiero pensar que se refieren a algún clásico latino, quizá el poeta, quizás el célebre autor de la Guerra de las Galias.
––¡No quiero contestar! –dijo disgustado, a la vez que pedía un ponche.
––Pues de aquí no te mueves hasta en tanto me aclares de qué se trató.
––Como todo esto me parece una impertinencia, y más a esta hora, no es ni político ni escritor latino. En aquel 2012 se trató del gobernador César Horacio Duarte Jáquez, y de él tomamos el nombre de nuestra generación. Punto. ¡Y ya párale!
––Oye abuelo, ¿no hubo ningún estudiante que pensara en Tales de Mileto, Heráclito, Parménides, Platón o Aristóteles para bautizar tu generación?
––Sí lo hubo pero nadie lo propuso.
––¿También los alumnos católicos, que supongo hubo, tú entre ellos, se olvidaron de San Agustín y Santo Tomás de Aquino, el famoso doctor angélico?
––No pocos, pero nadie los propuso.
––¿Y también ignoraron a Descartes, Kant y Hegel?
––Claro, aquí la razón es que nunca los estudiamos.
––Pero, ya más cercano a tus tiempos el simpatizante del nazismo, Martin Heideger, tenía gran renombre, o Bertrand Russell; vamos, hasta Wittgenstein hubiera sido propicio, así fuera para apantallar.
––Ya déjate de pamplinas.
––¿Y por qué no pensaron en José Vasconcelos, Leopoldo Zea, José Medina Echeverría, Adolfo Sánchez Vázquez? O te la pongo más fácil: en mi tocayo Federico Ferro Gay, maestro emérito, cuyo ejemplo tomaste para bautizarme.
––Acabemos de una vez, porque a este paso me vas a echar a perder la nochebuena.
––Acepto. Dame una sola razón, o una explicación.
––Bien. Tomamos el nombre de César Horacio Duarte Jáquez, por las más pedestres razones que escuchamos en las clases de pragmatismo decantado en las palomas de Skinner: era el gobernador, necesitaba darse un baño de universitario en tiempos electorales, lo que importó poco. La votación unánime la decidió el ofrecimiento de un buen banquete y todas las chelas que nos pudiéramos tomar. ¿Te queda claro?

En ese momento subió el volumen de la música, ensordeciéndolo todo. Reinaba en el ambiente la inconfundible tonadilla de Noche de paz. Federico, más perplejo que de costumbre y que Maimónedis, que se dedicó a esto, se fue a su habitación triste e insatisfecho. Recordó a su maestro de Filología que le explicó un día que al sofista Protágoras lo habían traducido mal. A él equivocadamente se le atribuía la autoría de la frase “El hombre es la medida de todas las cosas”. Era cierto: el hambre es la medida de todas las cosas, como ya antes lo había propalado en las calles de Chihuahua el filósofo y exrector José Fuentes Mares, también olvidado a la hora del bautizo generacional.

¿A quién creerle? (o a ninguno)

Si un psicoanalista se apoyara en Woody Allen diría que el diputado Alejandro Domínguez tiene “la estabilidad emocional de Calígula”. No es broma, para él la matanza en el Far West “no significa que la violencia está en su apogeo o que esté descontrolada”. Si esta afirmación se convirtiera en el primer mandamiento sobre seguridad en Chihuahua, habría que decir que podemos transitar plácidamente y a cualquier hora en el más santo de los lugares o en el más pútrido antro, claro que siempre y cuando se goce del sosiego que caracterizó al emperador que hizo de su caballo el jefe de un imperio. Pero, afortunadamente, lo rebate su correligionario Marco Adán Quezada, quien sostiene que “efectivamente se tiene un incremento en los niveles delictivos (...) pero lo que tiene una tendencia a la alza brutal, bestial y sin sentido es la lucha que tiene el crimen organizado entre distintos bandos”. Le faltó decir que la Quinta Banda, su agente policiaco en día franco y los parroquianos muertos en el Far West están en medio y sin protección que les brinde seguridad. Dos visiones y dos talantes. La del que todo lo ve con calma desde su curul, y la de quien está obligado a garantizar la seguridad en la calle, en el centro de esparcimiento, en el parque y atalaya más. Sólo que ambos pertenecen al mismo partido y desde luego pueden discrepar, pero sin tanto muerto de por medio. ¿A quién creerle? O de plano, ¿no podemos creerle a ninguno de los dos?

El PRI distribuye en familia las diputaciones. Y Abraham Montes quiere fuero

En Chihuahua se construyen más familias dinásticas. El batallón de San Patricio ya tiene nuevos blasones y mientras la casa real Baeza descansa se están edificando la de Duarte y la de Murguía. Nacho Duarte –el primo sexenal– está enfilado rumbo a San Lázaro, al igual que Luis Murguía Lardizabal, hermano del alcalde de Juárez. Cosas del nepotismo, falta de imaginación y manejo de la política como expresión de la soberanía sobre el cortijo chihuahuense. Las rebanadas del pastel priísta ya alcanzan para muy pocos fuera de las familias consanguíneas y no se diga de las políticas. Es un afán concentrador del poder que si lo dejamos crecer más nos va a llevar a la escandalosa situación que hoy vive Coahuila, donde Humberto Moreira le heredó el cargo a su hermanito. Todos, los nueve precandidatos (un terminajo de payaso, pues en realidad se les puede quitar el “pre”), hicieron profesión de fe duartista y ensalzaron al virrey. Alentarán el clientelismo del que vienen, pondrán en práctica la ausencia de rendición de cuentas –recuerden a Minerva Castillo– y, hasta el “rebelde” con permiso hizo gala de ramplona retórica que empezó con la frase “necesito el fuero para” luchar por los campesinos, los indígenas, bla, bla, bla... ¿Creerá el candidato Abraham Montes, de la familia cenecista, que alguien lo quiere encarcelar en el futuro por sus luchas libertarias? Terminado el registro, y para la mayor sensibilidad de la campaña, algunos de los ungidos degustaron buenos vinos, cortes , platillos de gourmet, coñacs y whiskies en la mansión del porfirista Luis Terrazas, asiento de el popof restaurante La Casona.

Y se “reveló”

Qué bien que la amiga Lilia Aguilar “revele” sus sueños hardvarianos.

Reencarnación local de Coco Chanel: una carta a César Fernando Ramírez Franco, director del Registro Civil del estado de Chihuahua

Con lágrimas en los ojos no puedo menos que felicitarlo por la dignificación que ha emprendido de la institución del matrimonio en el estado de Chihuahua. Bien se ve que usted estudió en alguna academia de alto nivel lo que significan los valores de las buenas familias y las buenas conciencias. Su exposición de vestidos de novia es soberbia, compite con la presentación de las reliquias del santo local y las del papa polaco que recientemente visitaron la ciudad. Ver el vestuario, los encajes, el tul, las sedas, los razos y el satín nos hacen suspirar al grado de cobrar certidumbre por el renacimiento de un romanticismo que creíamos desbancado por la incuria de los malos gobiernos. A falta del santo grial, ver los vestidos de las novias chihuahuenses de gran linaje nos prepara para desafiar el futuro. Y de regocijo nos llena que en la colección casi centenaria esté presente el de doña Berthita Gómez de Duarte. Ahora sí ya sabemos que tradición y sangre hacen patria. Permítame sin embargo una sugerencia que le daría redondez esférica al acierto de la exposición que también cuenta con objetos, adornos y flores propios de la ceremonia nupcial que, en las rancias costumbres, precede al abrazo de los cuerpos. Es sencilla y es esta: sin retirar la fotografía del gobernador, adosar un maniquí encargado a la mejor factura de cera, museográficamente exhiba también el elegante frac del gentleman don César Duarte Jáquez. Le aseguro que su éxito será rotundo y a no dudar su carrera burocrática. Además su idea podría comprársela, a usted o al estado, alguna de las empresas de la haute couture francesa o neoyorkina, como Yves Saint Laurent o Chanel. Así, esta industria competiría con la aeronáutica y dejaría dividendos para combatir la hambruna. Por lo pronto, ponga a la venta fotografías en blanco y negro –prêt-à-porter– ya que entre la élite se añora el pasado y los modelos seleccionados son verdaderamente encantadores. Alfredo Palacios es nada frente a usted, que de paso contribuyó a liquidar la vieja leyenda de Pascualita, la casa de vestidos de novia de Aldama y Ocampo.

La prole.

Jaime GARCÍA CHAVEZ

miércoles, 8 de febrero de 2012

Como le quitamos el lodo a Josefina




Con la definición de la candidata Josefina Vazquez Mota como abanderada del Partido Acción Nacional, tenemos prácticamente resuelto el rumbo de las elecciones presidenciales en México para el próximo primero de julio del presente año. 

La innecesaria exposición y el desgaste sufrido por los precandidatos del partido accion nacional mas allá de hacerlo parecer un instituto político democratico, dejó un antecedente de descalificaciones y de “lodo” sobre la abanderada blanqui azul y su cuestionado trabajo en el servicio publico, dicho por uno de sus correligionarios y que le toco convivir con Vazquez Mota en el servicio publico, dejando en entre dicho el compromiso que la candidata panista tiene para con el país y las instituciones. 

Josefina, dicho por Cordero, ha sido una de las peores coordinadoras de bancada que el PAN ha tenido en la Cámara de Diputados, fue una diputada fantasma que registro el mas alto ausentismo de todos los diputados de su legislatura, fue una diputada medioccre pues su participación en tribuna fue prácticamente nula y durante su encargo como funcionaria del gobierno federal al frente de la Secretaria de Desarrollo Social, la pobreza en México creció desmedidamente. 

Así era vista Josefina por uno de sus compañeros de partido, lo mas delicado de ventilar estos detalles de la señora Vazquez Mota es que se le permitiera al delfin del Calderonismo, verter toda esa suciedad sobre la candidata que enarbolara la bandera blanquiazul de frente a los comicios electorales del primero de julio del presente año. 

Lo que sigue ahora es ver como se comportan las campañas políticas y en que momento saldrán a relucir toda esta informacion negativa de la candidata, mas la que se acumule en esta semana y a lo largo de la contienda. 

Veamos que tan preparados estamos los electores para recibir una candidatura femenina que dividirá desde ya, la voluntad y la desicion de grupos feministas por un lado para apoyar el hecho de que una mujer llegue a la silla presidencial y por la otra, dar la espalada a esa mujer que representa al régimen y al partido que ha sumido a México en una de las mas graves crisis de seguridad y que mantiene a los mexicanos sumidos en una ola de violencia y de inseguridad que parece no tener fin en el futuro inmediato, y que, seguramente costara al próximo Gobierno no menos de 4 años aplicar una estrategia que logre contener a la delincuencia y que regrese la paz a nuestro país, al precio que sea necesario, ya sea combatiendo de manera inteligente a este fenómeno o “administrando” el problema. 

El calderonismo no solo se ha convertido en la peor amenaza de la estabilidad social y el desarrollo del país, sino también en el peor panista, pues en su estrategia equivoca y en su hambriento apetito de mantener un poder que no sabe para que se usa ni para que sirve, ha llevado a ese partido al repudio social y ha demostrado que al menos el y su gente, son un peligro para México.


Edgar CHAVEZ TARRIO.

martes, 7 de febrero de 2012

LA UNIFICACIÓN EUROPEA Y SU CRISIS ECONÓMICA DEL SIGLO XXI



El proceso de unificación de los países europeos se inició en 1952, a iniciativa de Francia y Alemania, con la firma del Tratado de París que integró a Francia, Alemania, Italia y los tres Benelux (Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo), para crear la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), que desde su inicio establece libre tránsito de comercio entre ?Los Seis?.

Ese ambicioso plan, promovido por Charles de Gaulle, de Francia, y Konrad Adenauer, de Alemania, previó desde entonces la implantación de un Consejo Europeo, un Parlamento Europeo, un Consejo de Ministros, un Tribunal de Justicia y un Comité Económico y Social.

Con ello buscaban el fin de las guerras entre ellos y su unificación política y económica para enfrentar el futuro que se les presentaba ante el fin del ?dominio europeo? y el surgimiento del poderío global de la Unión Soviética y de Estados Unidos. Por la vía de diversos tratados fue creciendo la integración en profundidad y en su cobertura de países.

La Integran la Comunidad Europea del Carbón, la del Acero (CECA) y el EUROATOM, en 1952; para 1967, la Comisión Económica Europea (CEE), y en 1971 adoptan el Plan Werner para coordinar mejor sus políticas económicas ?las presupuestales y las fluctuaciones de sus monedas? y ya para 1992 firman el Tratado de Maastricht, que crea la Unión Europea (UE), con mayores implicaciones.

En sus instituciones económicas el proceso también fue gradual: de su Banco Europeo de Inversiones en 1959 pasan a su Banco Central Europeo (BCE) en 1998; y en 1999 implantan como moneda oficial el Euro, que fue adoptado por 11 países como moneda oficial, que entra en circulación en 2002.

De entonces a ahora ?61 años? crearon todo un andamiaje institucional y funcional que se inclinaba a asemejarse a un país, con todas sus implicaciones.

De los seis países iniciales, llegaron a incluir a 27 para 2007, con varios otros países en proceso de integrarse.

Mientras tanto, todo iba evolucionando y las economías integradas crecían con el impulso de su nueva estructura. Francia y Alemania lideraban. Si bien cada vez más el poder de Alemania se hacía sentir, especialmente desde que decidió, a finales del Siglo XX, integrar la parte oriental, lo que había sido la Alemania comunista. Fue un proceso de aprendizaje e integración que les rindió extraordinarios beneficios y que les dio el poder político y económico de hoy.

* * *

Y ahora se enfrentan a una seria disyuntiva.

Por un lado, la posición alemana que insiste en una rigurosa disciplina presupuestal, y en la necesidad de modificar los tratados respectivos de los países miembros, relacionados con el euro, para prohibir desequilibrios presupuestales mayores de 0.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), sin excepción o flexibilidad alguna.

Tanto el Reino Unido ?que si bien forma parte de la CE, y no entró al euro? como otros países que sí forman parte de él perderían la capacidad de aplicar políticas de déficit presupuestales para promover crecimiento, de estar en situaciones recesivas con desempleo y superávit presupuestales, de estar en momentos de presiones inflacionarias.

En el primer caso, la creación de demanda agregada, en contextos de desempleo, generarían mayor producción y PIB, y en el segundo de los casos, la reducción de demanda agregada eliminaría presiones inflacionarias. Esos esquemas hacen obligatorio regresar al equilibrio, una vez lograda la meta económica de equilibrio.

De aprobarse el plan alemán, el mundo recibirá del bloque euro una tendencia hacia el lento crecimiento y bajo empleo; una situación neoliberal muy lamentable, como las más de tres décadas que nos tocó vivir, entre 1982 y 2011, con crecimientos que no superaron tres por ciento del PIB, en promedio, con horrorosos niveles de desempleo y una pobreza creciente.

Qué diferencia a los cerca de 50 años entre 1932 y 1982 en que México pudo crecer sostenidamente alrededor de seis por ciento anual y lograr un cambio de fondo en la economía y sociedad mexicana.


Jesús Alberto Cano Vélez
Presidente de el Colegio Nacional de Economistas