martes, 26 de junio de 2012

#Yo no soy hijo del Chapo




Un nuevo fenómeno en las redes sociales se comenzó a difundir el pasado fin de semana, cuando jóvenes en plan de broma y haciendo mofa de la nueva metida de pata del órgano procurador de justicia del gobierno Calderonista, en torno a la detención del supuesto hijo de Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”, en Guadalajara.

El deslinde de los jóvenes se da en medio de las campañas presidenciales, donde todos los candidatos han tenido que hacer participes sus “deslindes” de determinados personajes que han dejado en entre dicho su buen nombre al ser ligados a bandas delincuenciales.

Aunque este episodio pareciera cómico, la verdad encierra una grave situación que revela la poca seriedad de los procesos en los órganos de inteligencia del estado y vulnera la tranquilidad social de los mexicanos que estamos expuestos a que un día nos encuentren parecido con algún personaje de los denominados “enemigos públicos” y sin más se nos detenga y exhiba ante la opinión pública como alguien que no somos.

La consigna gubernamental seguramente era, encontrar un “pez gordo” y mejor si éste estaba ligado al capo protegido por el sexenio panista para hacer que la prensa internacional y sobre todo el electorado en México se convenciera de lo que no se puede convencer ya, que ésta infructuosa e innecesaria guerra, es una decisión valiente que tomó el tipo que hoy nos gobierna.

Tan innecesaria como incalculados los daños colaterales que la mala estrategia de combate del gobierno de Calderón ha dejado, pues solo como marco de referencia, cuando gobernaba el PRI, se detuvo al mismo Joaquín Guzmán Loera, sin la necesidad de matar a 60 mil mexicanos. En un enfrentamiento con la policía, muere el 15 de septiembre de 1978 Pedro Avilés, uno de los precursores del narcotráfico a gran escala en las zonas de Tijuana y Chihuahua, y no hubo necesidad de librar una guerra en las calles que ha dejaran a 15 mil desaparecidos, y más de medio millón de desplazados. Se detuvo a personajes como Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo “Don Neto”, (2 de los más grandes narcotraficantes de México en la década de los 80´s) y no tuvieron que morir 2 Secretarios de Gobernación en situaciones controversiales por supuestas fallas de sus aeronaves.

La verdad hay mucho en juego en los próximos comicios electorales y la disyuntiva se encuentra en continuar sin rumbo y con estrategias equivocas en todos los sentidos, programas contra la pobreza que han aumentado en  los últimos 2 sexenios, en 12 millones los pobres de este país, gobiernos populistas que representan el retroceso del país en función de conseguir colocarse en la preferencia del electorado nacional,  estrategias fallidas en seguridad pública que hoy en día los daños colaterales superan por mucho al problema del narcotráfico.

#Yo no soy hijo del Chapo, bien pudiera ser un llamado de atención  al gobierno Calderonista, un “YA BASTA” no queremos más “Michoacanazos”, no queremos otro “Hank Rohnaso”, estamos hartos del uso electorero de las instituciones y de su posterior exhibición internacional.

Yo por lo pronto me deslindo, #Yo no soy hijo del Chapo.

Edgar Chávez Tarrío.

martes, 19 de junio de 2012

El mundo voltea la espalda a las Izquierdas




En las últimas elecciones a nivel mundial se ha venido dando una tendencia de reconversión en aquellas naciones donde algún día los partidos de izquierda representaron la opción en la que los ciudadanos confiaban para salir adelante y ver cumplidos sus anhelos.

El irresponsable manejo de los presupuestos y los grandes subsidios manejados por estos gobiernos para crear clientelas políticas, han llevado a naciones como España y Argentina a sumirse en una de las más graves crisis que hoy en día amenazan a sus ciudadanos y en el futuro cercano están Venezuela y Bolivia.

El caso de la Argentina y sus subsidios en transporte, los apoyos alimentarios del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, han venido cobrando una factura muy elevada y aquello por lo que un día los argentinos eligieron a su actual presidenta, hoy los tiene al límite de la desesperación y pisando un terreno blando e incierto que se hunde junto con los insostenibles beneficios que recibían de este gobierno populista.

En el caso de España, los ibéricos decidieron poner fin a más de 30 años de gobiernos de centro izquierda eligiendo este año a un gobierno de derecha, ante la más increíble crisis económica de esta nación, desde su regreso a la democracia.

Grecia, la nación que tiene de cabeza a la economía mundial ante su crisis económica derivada de su enorme déficit fiscal, ha dicho que no, a un gobierno de izquierda en los pasados comicios electorales celebrados el domingo 17de junio, mientras que el mundo entero festejaba el día del padre, los helénicos le daban en su progenitora a Venizelos, el candidato de izquierda.

Grecia, un país donde casi el 28% de su población vive bajo el umbral de la pobreza ha rechazado las irresponsables ofertas de un populista candidato que lo único que le falto prometer, era repartir el presupuesto del gobierno entre sus ciudadanos, como aquí de manera irracional, lo ha hecho López Obrador.

En México, poco más del 50% de la población vive en los márgenes de la pobreza, los gobiernos neoliberales han sido incapaces de resolver estos problemas, pero las estadísticas son claras, si estos gobiernos no pudieron abatir las cifras, menos lo hizo el gobierno López Obradorista en el Distrito Federal, que durante sus 5 años de gobierno registro los más bajos niveles de empleabilidad en el país, el rezago de la pobreza en el D.F. cuando López fue jefe de gobierno, tiene las cifras más estancadas de lo que va del milenio y cuando Andrés Manuel habla de su buen papel en materia de seguridad pública durante su mandato en la capital del país, les recuerdo la marcha ciudadana más numerosa que se registre en la historia de este a la que acudieron más de un millón de personas vestidas de blanco reclamando seguridad y justicia en el 2004,  a la que el propio AMLO descalificó y quiso minimizar, llamándolos “…son puros pirrurris” (término despectivo que refiere a los hijos de ricos).

No hay nada en la vida de este agitador, tramposo, descalificador y hambriento del poder llamado Andrés Manuel,  que me haga ver que es la persona que sentará las bases para aspirar a un México mejor, el mundo entero nos grita hoy en día que los gobiernos que representan sujetos como AMLO están fracasando y han llevado a la pobreza a más personas.

Tenemos la oportunidad de aprender de las experiencias de otros países, pero ya lo menciona el sabio dicho mexicano, “nadie escarmienta en pellejo ajeno”.

Edgar Chávez Tarrío.

martes, 12 de junio de 2012

Peña Nieto: sé cumplir o el por qué César Duarte es el modelo



Se ha festinado que Peña Nieto elogió a César Duarte como prototipo del “nuevo PRI”; aquí cada vez más son los que lo huelen con sendos tufillos: uno de formol y el otro de cadaverina.

Pero de todas maneras alguna causa ha de haber para que Peña Nieto -candidato en caída y atrapado por la insurgencia juvenil antipriísta- se exprese así de su correligionario en Chihuahua. Sin querer queriendo, encontré la mejor respuesta en la columna del digital Entre líneas que tiene magníficos nexos en los mentideros del palacio de gobierno. Juzgue usted a partir de lo que ha publicado el día de hoy, cito:

“Quien no quiere ganar la elección es el gobernador del estado, César Duarte; lo que quiere realmente es arrasarla. Y es que resulta que el mandatario le puso cifra a los votos que espera de los distritos 06 y 08 y asciende a nada menos que 80 mil, aun y cuando en elecciones anteriores la cantidad de votos ha sido menor. Así que el góber Duarte les dijo a sus evaluados este fin de semana que él tiene que entregar buenas cuentas, sobre todo porque Chihuahua se posiciona como el segundo estado que mayor preferencia de voto tiene sobre Enrique Peña Nieto. Vaya, dicen que el ballezano hasta dijo en tono de broma que le encantaría ser el primero, pero que le falta población, y es que el primer lugar lo tiene el Estado de México. Hasta el mandatario se auto impone que al (futuro) jefe no se le rebasa ni en la carretera...”.

El elogio tiene una razón obvia: en Chihahua el PRI se llama gobierno del estado, alta, baja y mediana burocracia, Congreso del Estado, Poder Judicial, municipios y hasta órganos autónomos y, para aceitar bien la maquinaria, el presupuesto general de egresos de la propia entidad. El PRI no es un partido, es un aparato gubernamental que arrasa en toda elección en la que se interpone como un brazo del Estado. La promesa de arrasar en favor del PRI, concita por razones obvias el elogio de Peña Nieto y, si ese es su compromiso con el futuro de México, lo que nos espera es una variedad de totalitarismo de derecha, quizá no con la dureza del que hubo en la Alemania oriental, pero con similares controles. Es mi compromiso y tú sabes que voy a cumplirlo, diría el hombre del tupé.

Lo único que agregamos es una solicitud: quien encuentre a Leonel De la Rosa, por favor que lo regrese, la escenografía de palacio lo reclama.

Jaime GARCÍA CHÁVEZ.

lunes, 11 de junio de 2012

“Querido Andrés Manuel”




No existe ningún mexicano, medianamente sensato, que no esté de acuerdo con tu tesis consistente en que ”Primero los Pobres.“ ¡Claro que primero los pobres! ¿Quién puede oponerse a semejante propósito político y social? Quienes realmente queremos a este país deseamos elevar a la altura mínima exigida por la dignidad humana, a todos aquellos compatriotas que carecen de lo estrictamente indispensable. ¡Claro que queremos educación para todos! ¡Claro que queremos bienestar para toda la nación! ¡Claro que queremos un ingreso per-cápita de cuando menos 30,000 dólares al año para cada mexicano! ¡Claro que queremos apagar todas las mechas encendidas, que no hacen sino atentar en contra de la estabilidad y del desarrollo en general del país! ¡Claro que queremos aumentar el ingreso, pero a través de la productividad y no a través de decretos ya conocidos que disparan la inflación con todas sus consecuencias!

¿Quién no desea ayudar los indios de México? ¿Quién no desea alfabetizarlos? ¿Quién no desea contener la emigración de cientos de miles de mexicanos a los Estados Unidos? ¿Quién no quiere agua potable, televisión, estufas, piso de concreto y paredes de ladrillo en cada familia mexicana?

Querido Andrés: Todos coincidimos en la necesidad inaplazable de rescatar a los marginados, sólo que yo no coincido contigo en las estrategias que has planteado para rescatarlos de la miseria. Entiende que la única célula generadora de riqueza es la empresa y los empresarios, a los que tú llamas hambreadores del pueblo o parásitos sociales, son los agentes operadores del bienestar. La práctica lo ha demostrado. Mientes.

Todos coincidimos con el fin, pero la mayoría no está conforme con tu método. Se vio en las urnas. Ni partiendo el sueldo de los funcionarios públicos a la mitad ni evitando la corrupción que devora lo mejor de nuestro país, podremos generar la suficiente riqueza para crear los empleos que requiere México, la herramienta más eficaz para ayudar a los pobres que tanto nos preocuparan. Tu diagnóstico está equivocado. Un gobierno encabezado por ti jamás creará los empleos que requiere México ni extinguirá las mechas encendidas, ni impulsará la recaudación tributaria indispensable para que el gobierno aumente significativamente el gasto en Desarrollo Social. Nadie con dos dedos de frente podría aceptar que tus tesis económicas ayudarán a la capitalización de las empresas ni estimularán la investigación tecnológica, ni ampliarán los mercados, ni estimularán la competitividad en el comercio internacional, ni abaratarán costos de producción, ni propondrán alternativas inteligentes para modificar el TLC, dando los pasos adelante necesarios para acercarnos, poco a poco, al esquema de una Comunidad Económica de Norteamérica.

No tienes ningún derecho en detener a la inversión extranjera ni a la doméstica, que tanto necesitamos para prosperar. No tienes justificación para espantar a los capitales que vienen a ayudarnos a construir un México mejor. Careces de elementos, nunca los tendrás, para estimular el odio entre todos los mexicanos, ni para polarizar este país, ni para crear trincheras entre todos nosotros únicamente para dividirnos, la única condición en que los mexicanos hemos sido históricamente derrotados.

Tú no representantas a la izquierda, sino al más catastrófico populismo, del que yo no quiero jamás volver acordarme. Izquierda era la de Mitterand, la de Felipe González, es la de la Bachelet, a diferencia de la supuesta izquierda de Chávez o la de Castro, quien ha impuesto la felicidad con la fuerza de las bayonetas…

No, no Andrés, para ti es irrelevante el incendio de todo lo mío, la destrucción de todo lo que he construido en los últimos siete siglos. Es claro que no te importa que nos volvamos a incendiar como en 1810, en 1858 o en 1910, siempre y cuando tú puedas compensar los vacíos sicológicos que se remontan a tu infancia. No, Andrés, ese no es el camino. Si el padrón federal lo integran 72 millones de electores y de ellos sólo 14 votaron por ti, entonces 58 millones no te quieren en la presidencia, o sea más del 80% te rechaza como Jefe del Ejecutivo.

  • Antepones tu bienestar personal al mío. Deseas intimidar a las autoridades judiciales mediante la protesta callejera. No quiero un Mussolini mexicano que acepte la ley siempre y cuando le beneficie y que rechace a la Constitución por ser una herramienta a favor de la burguesía. La mayoría somos conscientes de nuestras debilidades económicas y sociales, solo que hemos decidido no convocarte a ti para resolver los difíciles problemas que nos aquejan.

Abandona el llamado a la violencia. Abstente de erigirte como interprete de la voluntad popular y resígnate a aceptar tu derrota. La mayoría de los mexicanos no te quiso en la Presidencia de la República, porque lejos de ayudar a los pobres los hundirás más en la desesperación hasta que volvamos a matarnos con las manos entre nosotros mismos.


Atentamente,

El Pueblo de México.


Francisco Martín Moreno
www.franciscomartinmoreno.com/blog/?p=964 

El segundo debate





El ejercicio democrático en México exige que los contendientes se reúnan y confronten sus ideas ante los espectadores y de esta manera podamos tomar los electores una determinación en favor de quien habrá de gobernarnos los próximos 6 años.

Sin embargo, los debates que se celebran en México son más bien monólogos entre los aspirantes que sirven para expresar sus buenos deseos y sus inmejorables intenciones de convencernos a los electores de que ellos representan la opción mas viable para gobernar, pero,  como se dice en nuestro país, “de lengua me como un plato” y solo queda en eso, en buenas intenciones y en mejores propósitos, sí, como esos que hacemos todos los seres humanos en año nuevo, y dicho sea de paso, estos debates sirven para exponer las más aberrantes situaciones personales o profesionales de los contrincantes.

Nada nuevo que observar, ni nada nuevo sobre que reflexionar, y que pudiera cambiar la intensión de voto de los ciudadanos, quienes actuamos más por hábitos que por conciencia.

Ninguno de los candidatos comenta de manera concreta, como harán para lograr que México sea ese “Disneylandia” en el que los mexicanos merecemos vivir, de donde saldrán los recursos para lograr abatir la pobreza, elevar la calidad de vida de los mexicanos, reivindicarse con los que viven en las zonas rurales o que se dedican al sector agropecuario, como conseguiremos crecer al ritmo del 7 % que desde hace 12 años, los candidatos decían que necesitábamos crecer para generar por lo menos el millón de  empleos anuales que demandamos los mexicanos, como se elevara el poder adquisitivo de las familias y no me queda duda de que recursos hay para poder hacer realidad muchos de estos buenos deseos, pero nos falta el ingrediente más importante, la honestidad.

Recordemos que estaremos eligiendo a un personaje, pero no se gobierna de manera unipersonal, sino, teniendo enfrente a la oposición, a los sindicatos, los sectores, con grupos enquistados hasta la medula de las instituciones de este país que en muchas ocasiones son ellos mismos los que frenan el progreso de éste, pues de no ser así, se compromete el poder que ellos ostentan, pero, ¿son estos grupos los que permitirán alcanzar los objetivos propuestos por los candidatos en este segundo debate? Creo que no.

Los candidatos hablan de abatir la corrupción que es uno de los grandes flagelos de nuestra nación, pero hasta ahorita, ninguno habla de eliminar la impunidad, por lo menos de combatirla, y ahí radica en gran medida el más grave problema de nuestro país, pues la justica en México no es igual para todos, la justicia en México sigue siendo un billete de lotería, no un acto jurídico que genere certeza.

Si en México nuestras autoridades se decidieran a proteger las leyes y por ende los derechos ciudadanos, alguno de los que hoy pretende gobernarnos, no podría haber estado frente a las cámaras ni estar gastando nuestros recursos  en su campaña, pues el haber violentado una ejecutoria de la Suprema Corte de la Nación, lo convierte en un transgresor de la ley y esos desacatos se pagan con cárcel o con la inhabilitación para ocupar cargos públicos, por injusta que pareciera esa decisión de la corte, era un derecho que le asistía a un particular y éste le fue violentado por una autoridad, ¿verdad Andrés Manuel?
  
Ya lo dijo Julián LeBaron activista del norte del país en su discurso pronunciado en la Cumbre Ciudadana, “...Elecciones y partidos son muy pequeños comparados con la grandeza majestuosa de nuestro México y de nuestro destino. La presidencia de la República es solamente el puesto que ocupa nuestro empleado”.

Este ejercicio democrático del debate en forma de monologo, tendrá que perfeccionarse hasta lograr que sea un ejercicio que nos permita a los ciudadanos conocer de manera real las ofertas de gobierno y sus líneas estratégicas para logarlo, la capacidad de los contendientes para rebatir ideas y defender sus propuestas, necesitamos conocer el cómo, no solo el qué, necesitamos gente con talento, con iniciativa, con imaginación y con habilidades para lograr implementar los cambios que nuestro país exige, y que los mexicanos merecemos.

Y a los partidos políticos, les urgen personajes honestos, limpios y con una trayectoria pública impecable, el segundo debate lo ganó la oferta que deslumbra, los buenos deseos que se anhelan, el lucro con la necesidad de más de 60 millones de pobres, el maquillaje de Josefina, el desesperante discurso pausado de Andrés Manuel, el impecable peinado y traje de Enrique y la osada oferta del que nada tiene que perder (ni que  ganar), Quadri.

Este debate lo perdió el elector que indeciso, buscaba que le dijeran cual es la ruta critica que hay que seguir para que  todos los jóvenes puedan estudiar, como lograremos que el salario recupere su poder adquisitivo, quien pondrá orden en este país, lo perdió el que deseoso de justicia, solo encuentra demagogia y palabras esquivas que resuelven todo políticamente, pero que no generan certeza jurídica ni estabilidad social.

Edgar Chávez Tarrío.

viernes, 8 de junio de 2012

Manuel Espino: el odio a la izquierda



[...] Con todo cinismo dice no haber traicionado a nadie y menos al PAN que lo despojó de sus hechos y, por ende, de sus obligaciones.

Nada extraña la lectura de sus imperativos categóricos cuya salida es marcharse al PRI, como antes lo hicieran en la izquierda René Arce y Rosario Robles [...]

Manuel de Jesús Espino Barrientos, exjefe nacional del PAN y uno de los hombres clave de Vicente Fox y Martha Sahagún, se pasó con todo y sus bártulos a las filas de Enrique Peña Nieto. No va solo, se dice acompañado de figuras del panismo y de un movimiento civil denominado “Volver a empezar” –ignoro su tamaño–, luego de sus desventuras con el calderonismo que lo bajó de la nube en que anduvo, por cierto no muy baja. Formó parte de la corte presidencial, del tándem para defenestrar a López Obrador en 2006 e indiscutible líder partidario que trascendió las fronteras cuando ocupó un cargo de alto nivel en la Internacional de partidos demócrata-cristianos. Al tomar en cuenta su red de relaciones con el poder no podemos menos que reconocerle un peso específico significativo; vamos, lo que quiero decir es que no es un don nadie que cruce el ruedo simplemente porque ya no le gustó el flanco que ocupaba.

De mucho tiempo acá me queda clara su militancia en la derecha extrema, esencialmente fascistoide. Él no es, no ha sido, un demócrata en la mejor tradición que se reinventa con el proyecto de Manuel Gómez Morin. Al militar en la derecha es, ni más ni menos que un cruzado, un rabioso adversario de todo lo que significa liberalismo, democracia, republicanismo, izquierda. Eso explica sobradamente el por qué de su cambio de piel, el por qué aparentemente destruye la esencia de su vida para echarla al cesto de la basura cuando se pasa a las filas del priísmo, enemigo ancestral del PAN, del que en los últimos lustros muy poco los separa de su visión de país, sobre todo en materia de economía y política social. Con todo cinismo dice no haber traicionado a nadie y menos al PAN que lo despojó de sus hechos y, por ende, de sus obligaciones. Nada extraña la lectura de sus imperativos categóricos cuya salida es marcharse al PRI, como antes lo hicieran en la izquierda René Arce y Rosario Robles.

En las democracias avanzadas –para nada pienso en mi país–, este tipo de mutaciones suelen verse con cierta benevolencia. Se dice que los hombres y las mujeres pueden cambiar de proyecto cuando, en su propio criterio, quedó agotado en el que hacían fila y hasta se ponen ejemplos de mutaciones proverbiales que no viene al caso reseñar. Así, tildarlos de traidores suena a rispidez, a lenguaje atroz, a visión unilateral, a violencia verbal. En la especie no es así. O si se quiere, así es, para mayor perjuicio de la poca respetabilidad que aún le queda al PAN en México. Si vemos la trayectoria de Manuel Espino, su adhesión al PAN, las batallas que dio, siempre dejando una estela de desasosiego, tendríamos que decir que es un traidor, pero no un traidor menor. Si nos atenemos a los círculos que Dante narró para el Infierno, él quedaría condenado a vivir en el noveno, en el candente anillo, por haber defraudado a su propio partido y por eso condenado a morir de hambre. Quizá para su consuelo, cuando llegue a dicho sitio, se encontrará con Fox y su señora esposa, no para mitigar sus sufrimientos, únicamente para no padecerlos en la soledad.

Me adelanto y reconozco dos cosas: que ni tengo porque sudar por esta traición –dónde está su moral, dónde sus valores– y menos que expresarme así sea propio del que practica la urbanidad democrática. Especialmente esto último es cierto. En otros confines sería tan ordinario el hecho que se diría que hubo un reacomodo de las élites del poder. Insisto, no creo que sea el caso; y si así fuera, la gravedad de lo que estamos viendo es mayor: no es que Espino se haya desplazado en las últimas 72 horas, su travesía ya tenía varios lustros y lo que ahora vemos es simplemente que ha salido de su clóset político. El Espino de ahora es el que fue y debe ser voz de alerta en torno al comportamiento de Peña Nieto, un hombre estructuralmente de derecha, que se rodea de traidores lanzando un más ominoso mensaje al futuro del país.

Esto me lleva a un par de reflexiones. La primera se la endilgo al panista promedio, católico y demócrata –mientras esto último le convenga– que se pregunta, quizá sin saberlo, con las mismas interrogantes de un poeta y dramaturgo del siglo XVII: ¿no existe para los manuel espinos alguna maldición especial, algún ignoto rayo en las mansiones celestes, algún rayo rojo de descomunal furor para abrazarlo por su empoderamiento que ha conducido a la ruina de la patria? No señor o señora panista, ese castigo no existe ni aquí ni en ninguna parte, y si los hace felices, piensen que pagará sus culpas en el juicio final, pero por lo pronto los beneficios que obtendrá Peña Nieto por su traición aquí se quedan, aquí ha causado el daño y por eso está condenado a llevar el consabido Sanbenito de Iscariote que tuvo la decencia de colgarse (perdón Thomas de Quincey).

Pero no hagamos metafísica. Veamos un par de hechos: su odio a la izquierda mostrado en su fanática militancia contra la opción que ha representado Andrés Manuel López Obrador los últimos quince años. Tan solo esto ya da los elementos de definición de Espino. Pero veámoslo en su empeño particular, en la batalla que emprendió contra Manlio Fabio Beltrones y al que le dedicó un libro que paseó por toda la república: Señal de Alerta. Advertencia de una regresión política (Editorial Planeta. México, 2008), en el que reseñó lo que significaba empoderar al sonorense con la candidatura presidencial que ahora ocupa Enrique Peña Nieto. Hasta por su vida temía por levantar la voz como lo hizo en este libro, que cualquiera podría estimar como la voz de un convencido adversario del PRI, quizá dispuesto a muchas rectificaciones pero nunca a sumarse factualmente a él, por más que la envoltura de las palabras pretenda ocultar el fondo de la traición.

El Partido Acción Nacional va en caída libre: su candidata presidencial, con un tercio sustancial de los votos, deambula por el país como un fantasma mortecino y a veces ridículo. No calienta ni a su círculo más cercano y la derrota se advierte en su impávido rostro. Pero esa no sólo es su cara, es el rostro del PAN mismo, del partido y gobierno que se carcomió en muy pocos años por el ejercicio del poder en el que menudeó la frivolidad y la política destructiva de fuerza que encabeza Calderón y su guerra inútil y sanguinaria y la presencia del mercado salvaje en la economía sin un Estado que entregó a México a la plutocracia internacional. El PAN vació al Estado de su propia constitucionalidad. Es la crisis de un PAN en el que la identidad se perdió y, Talmud gomezmorinista aparte, ya no se sabe razonablemente dónde terminan sus fronteras y dónde, en su propio seno, se inician las del PRI. Es un grave problema de cultura política. Así las cosas, para Espino irse a la campaña de Peña Nieto es como un simple reacomodo de las funciones que tienen las habitaciones en su casa: la cocina la cambia a la sala, la recámara al comedor sin que algo altere absolutamente nada. Si le resulta más cómoda la frase de cambiar de casa para quedar en la misma familia, admito la figura.

En esencia, se trata más que de la traición a un partido, de su congruencia al odio que siente por la izquierda, y en este caso por Andrés Manuel López Obrador y su proyecto electoral que hoy tiene un repunte inocultable que hace que los peñanietistas acepten a Espino que, tras bambalinas, es observado con perversa sonrisa dibujada en el rostro de Beltrones que obviamente tiene un corazón más chico que no le permite hospedar en sus afectos al expanista, este sí de corazón XXL, que ya se le olvidó que el delincuente exgobernador y peligroso político al que se dedicó a denostar, será el jefe de los poderosos priístas en la Cámara de Diputados del Congreso federal y que votarán por él, gane o pierda Peña Nieto. Quizá hasta Beltrones pueda decir en este momento: bienvenido, amigo, pero jamás olvides que para los traidores no existe la piedad.

En medio de este suceso, llega el viento fresco de una juventud rebelde que ciertamente sin partidarismos nítidamente demarcados, toma las calles, entre otras cosas porque, como dijo Javier Sicilia, ya están hasta la madre de ver estos espectáculos. Donde se escenifiquen, poco les importa.

Jaime GARCÍA CHÁVEZ.

miércoles, 6 de junio de 2012

LÓPEZ OBRADOR, LA INTOLERANCIA Y LA EXCLUSIÓN




Pensar de manera diversa y respetar esas expresiones, son los ingredientes indispensables para construir una sociedad moderna incluyente y democrática. Sin embargo, los actuales movimientos sociales como el # YO SOY 132, se ha convirtiendo en un movimiento destinado a morir sin conseguir gran cambio en la vida pública del país, pues la intolerancia y la imposición ideológica son tan tiránicas y tan absurdas como con lo que ellos dicen estar en contra.

No se puede construir un futuro promisorio de igualdad sobre la base de la excepción, y lo que olvidan estos jóvenes del #Yo Soy 132, es que, al segregar a otros jóvenes, como los que apoyan al candidato Enrique Peña Nieto, condenan a su movimiento a ser solo una fracción, parcial y excluyente.

No se puede construir una sociedad de vanguardia, teniendo como premisa la imposición de ideologías, de voluntades y actuar por berrinches, de ninguna manera se puede argumentar que “el fin justifica los medios”, eso es un pensamiento fascista, dictatorial, tan arcaico y lamentable como lo que según estos jóvenes denuncian del PRI.

El movimiento # 132 que nació en franco apoyo a la candidatura de Andrés Manuel López Obrador y que arrastro a un numeroso grupo de jóvenes que se los llevo la corriente y que fueron más el efecto de una ola mediática y de moda, que de una causa legítima, está llegando a su fin, pues carece de elemental congruencia, así lo muestra la última asamblea de sus “lideres” llevada a cabo a puerta cerrada, - violentando el principal postulado de este movimiento que era la publicidad de los actos- para definir los objetivos del mismo. ¿?

Ante esta situación y con el virtual desinfle del disfrazado movimiento estudiantil, López Obrador puede ir viendo perdidos los 3 puntos porcentuales que había ganado y que le ayudaron a rebasar en las encuestas a la abanderada o la abandonada del PAN, Josefina Vázquez Mota. 

El nuevo discurso López Obradorista, pone en riesgo el resultado de las elecciones, comienza a hacer un llamado a no confiar en el arbitro del proceso que es el IFE, un organismo que ha dejado de ser ciudadano, y eso se lo debemos también en cierto porcentaje a los representantes de los partidos que hoy postulan a Andrés Manuel. 

Andrés Manuel dice que con su gobierno va a haber bienestar, los precios de la canasta básica bajaran, que tendremos gasolinas baratas, un montón de promesas bonitas, “cute” dirían las niñas de la Ibero, pero no nos dice como, y ahí radica el secreto.

AMLO propone un proyecto de país como el que teníamos en la década de los 40´s con el PRI, un gobierno dedicado a formar clientelas políticas más que ciudadanía, así lo demostró en el D.F. donde ni la pobreza ni la desigualdad se erradicaron cuando fue Jefe de Gobierno, pues las dadivas y los programas asistenciales no son reflejo de mejores niveles de vida, sino de la incapacidad de un gobierno para crear programas autosustentables y políticas públicas que dignifiquen la vida de los ciudadanos a través de su trabajo, de sus esquemas de seguridad social y de sus planes de retiro.

El proyecto de la República Amorosa, no es más que una cortina de humo que cubre a la república tirana, excluyente, intolerante y retrograda en la que Andrés Manuel pretende gobernar. 

EDGAR Chávez Tarrío.

viernes, 1 de junio de 2012

# Yo soy 132 ¿libertad o manipuleo?




El movimiento juvenil denominado yo soy #132 surge a raíz de una expresión de repudio de 131 jóvenes en la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México, hacia el candidato Enrique Peña Nieto, pero, ¿este movimiento es legitimo, o solo encontró tierra fértil para los intereses de alguien, en los bríos de la juventud?

Sin lugar a dudas, todo movimiento puede ser legítimo, sin embargo este en particular pareciera no encontrar sus bases entre un grupo de 131 jóvenes de una universidad de estudiantes de clase alta y con un universo de población estudiantil de 5 mil estudiantes.

No se puede hablar de un movimiento libre y con causa, cuando entre ellos mismos no encuentran un objetivo común, porque hay quienes están en contra de Peña Nieto en particular, pero hay quienes también están en contra de todos los candidatos, hasta ahorita el único punto de encuentro entre todos es la llamada “democratización de los medios”, lo que expresado de mejor manera debería de ser la objetivización de los medios, que la información se dé, de la fuente al receptor, quitando de en medio la interpretación editorial del comunicador - ¿será esto posible?.

Datos evidentes nos deben llevar a pensar que detrás de una muy buena intensión de los jóvenes  están los negros intereses de grupos de izquierda, así lo refleja  la participación del Sindicato  Mexicano de Electricistas (SME), a quienes se les abrió espacio y se les otorgo el uso de la palabra en la pasada asamblea del movimiento 132 en Ciudad Universitaria, lo cual comienza a contaminar este movimiento, ensuciándolo al inmiscuir vividores y ladrones a un movimiento que se supone desea un cambio efectivo para México y los mexicanos.

El uso de las imágenes de los jóvenes en protesta en contra de un candidato y posterior aprobación a otro, es un tema que quizás estos jóvenes no alcanzan a ver, pero de que los están usando, los están usando mediáticamente.

México necesita liderazgos, causas y movimientos similares a este, mucho he escrito sobre ese tema y la participación ciudadana en la construcción del país que anhelamos, pero, ¿ese país que deseamos, está en manos de López Obrador?

Para mí no, categóricamente no; no puedo confiar en un tipo que reserva cuentas públicas, que vimos como violentaba las decisiones de la Suprema Corte, que su principal operador político, René Bejarano se llenaba las bolsas de dinero y ligas de un patrocinador del gobierno de la esperanza, a cambio de beneficios para él, claro, y ahora que se presenta como un candidato diferente a los demás y que ha pedido que  -no lo metan al mismo costal- parece que no aprendió la lección de aquel “ligas - gate” y ahora nuevamente fuimos testigos de cómo sus operadores reúnen a empresarios y les piden 6 millones de dólares “para ganar la presidencia”, que poco valemos como ciudadanos, ¿no?

Por este tipo de situaciones y ante la contaminación del Movimiento con la participación de los negros intereses de un partido político, YO NO SOY # 132, soy mexicano, amo a mi país y lo quiero ver libre de movimientos disfrazados y de políticos corruptos, ¿es posible?, claro!!!.

Edgar Chávez Tarrío.