martes, 26 de junio de 2012

#Yo no soy hijo del Chapo




Un nuevo fenómeno en las redes sociales se comenzó a difundir el pasado fin de semana, cuando jóvenes en plan de broma y haciendo mofa de la nueva metida de pata del órgano procurador de justicia del gobierno Calderonista, en torno a la detención del supuesto hijo de Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”, en Guadalajara.

El deslinde de los jóvenes se da en medio de las campañas presidenciales, donde todos los candidatos han tenido que hacer participes sus “deslindes” de determinados personajes que han dejado en entre dicho su buen nombre al ser ligados a bandas delincuenciales.

Aunque este episodio pareciera cómico, la verdad encierra una grave situación que revela la poca seriedad de los procesos en los órganos de inteligencia del estado y vulnera la tranquilidad social de los mexicanos que estamos expuestos a que un día nos encuentren parecido con algún personaje de los denominados “enemigos públicos” y sin más se nos detenga y exhiba ante la opinión pública como alguien que no somos.

La consigna gubernamental seguramente era, encontrar un “pez gordo” y mejor si éste estaba ligado al capo protegido por el sexenio panista para hacer que la prensa internacional y sobre todo el electorado en México se convenciera de lo que no se puede convencer ya, que ésta infructuosa e innecesaria guerra, es una decisión valiente que tomó el tipo que hoy nos gobierna.

Tan innecesaria como incalculados los daños colaterales que la mala estrategia de combate del gobierno de Calderón ha dejado, pues solo como marco de referencia, cuando gobernaba el PRI, se detuvo al mismo Joaquín Guzmán Loera, sin la necesidad de matar a 60 mil mexicanos. En un enfrentamiento con la policía, muere el 15 de septiembre de 1978 Pedro Avilés, uno de los precursores del narcotráfico a gran escala en las zonas de Tijuana y Chihuahua, y no hubo necesidad de librar una guerra en las calles que ha dejaran a 15 mil desaparecidos, y más de medio millón de desplazados. Se detuvo a personajes como Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo “Don Neto”, (2 de los más grandes narcotraficantes de México en la década de los 80´s) y no tuvieron que morir 2 Secretarios de Gobernación en situaciones controversiales por supuestas fallas de sus aeronaves.

La verdad hay mucho en juego en los próximos comicios electorales y la disyuntiva se encuentra en continuar sin rumbo y con estrategias equivocas en todos los sentidos, programas contra la pobreza que han aumentado en  los últimos 2 sexenios, en 12 millones los pobres de este país, gobiernos populistas que representan el retroceso del país en función de conseguir colocarse en la preferencia del electorado nacional,  estrategias fallidas en seguridad pública que hoy en día los daños colaterales superan por mucho al problema del narcotráfico.

#Yo no soy hijo del Chapo, bien pudiera ser un llamado de atención  al gobierno Calderonista, un “YA BASTA” no queremos más “Michoacanazos”, no queremos otro “Hank Rohnaso”, estamos hartos del uso electorero de las instituciones y de su posterior exhibición internacional.

Yo por lo pronto me deslindo, #Yo no soy hijo del Chapo.

Edgar Chávez Tarrío.

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