Un nuevo fenómeno en las
redes sociales se comenzó a difundir el pasado fin de semana, cuando jóvenes en
plan de broma y haciendo mofa de la nueva metida de pata del órgano procurador
de justicia del gobierno Calderonista, en torno a la detención del supuesto
hijo de Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”, en Guadalajara.
El deslinde de los jóvenes se
da en medio de las campañas presidenciales, donde todos los candidatos han
tenido que hacer participes sus “deslindes” de determinados personajes que han
dejado en entre dicho su buen nombre al ser ligados a bandas delincuenciales.
Aunque este episodio
pareciera cómico, la verdad encierra una grave situación que revela la poca
seriedad de los procesos en los órganos de inteligencia del estado y vulnera la
tranquilidad social de los mexicanos que estamos expuestos a que un día nos
encuentren parecido con algún personaje de los denominados “enemigos públicos”
y sin más se nos detenga y exhiba ante la opinión pública como alguien que no
somos.
La consigna gubernamental seguramente
era, encontrar un “pez gordo” y mejor si éste estaba ligado al capo protegido por el
sexenio panista para hacer que la prensa internacional y sobre todo el
electorado en México se convenciera de lo que no se puede convencer ya, que ésta
infructuosa e innecesaria guerra, es una decisión valiente que tomó el tipo que
hoy nos gobierna.
Tan innecesaria como
incalculados los daños colaterales que la mala estrategia de combate del
gobierno de Calderón ha dejado, pues solo como marco de referencia, cuando
gobernaba el PRI, se detuvo al mismo Joaquín Guzmán Loera, sin la necesidad de
matar a 60 mil mexicanos. En un enfrentamiento con la policía, muere el 15 de
septiembre de 1978 Pedro Avilés, uno de los precursores del narcotráfico a gran
escala en las zonas de Tijuana y Chihuahua, y no hubo necesidad de librar una
guerra en las calles que ha dejaran a 15 mil desaparecidos, y más de medio millón
de desplazados. Se detuvo a personajes como Rafael Caro Quintero y Ernesto
Fonseca Carrillo “Don Neto”, (2 de los más grandes narcotraficantes de México
en la década de los 80´s) y no tuvieron que morir 2 Secretarios de Gobernación
en situaciones controversiales por supuestas fallas de sus aeronaves.
La verdad hay mucho en juego
en los próximos comicios electorales y la disyuntiva se encuentra en continuar
sin rumbo y con estrategias equivocas en todos los sentidos, programas contra
la pobreza que han aumentado en los últimos 2
sexenios, en 12 millones los pobres de este país, gobiernos populistas que representan
el retroceso del país en función de conseguir colocarse en la preferencia del
electorado nacional, estrategias
fallidas en seguridad pública que hoy en día los daños colaterales superan por
mucho al problema del narcotráfico.
#Yo no soy hijo del Chapo, bien
pudiera ser un llamado de atención al
gobierno Calderonista, un “YA BASTA” no queremos más “Michoacanazos”, no
queremos otro “Hank Rohnaso”, estamos hartos del uso electorero de las
instituciones y de su posterior exhibición internacional.
Yo por lo pronto me
deslindo, #Yo no soy hijo del Chapo.
Edgar Chávez
Tarrío.

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