Como siempre se estila en estas fechas, pero más hoy por ser la Navidad, y en todas las fiestas decembrinas, sigamos meditando acerca de la Paz y la Buena Voluntad.
Nunca está de más hacerlo, pero sigue siendo urgente y prioritario para Ciudad Juárez, para Chihuahua, en la capital, en los municipios y en las localidades... en todo México y el mundo: ¡Feliz Navidad!
Ayer por la Noche Buena y hoy por la Navidad, sigamos reflexionando, escribiendo y actuando en torno a los valores de la Vida, la Paz, el Amor y la Buena Voluntad que debemos tener presentes siempre, no sólo en estas fechas sino todos los días, todas las horas, minutos y segundos de nuestros días.
Hagamos esa reflexión, esa escritura y esa acción para exorcizar estos años, estos meses, estos días aciagos de “guerras”, cuotas de sangre y dolor, impuestos por una triste visión cucarachenta, esa que desde el poder presidencial desgraciadamente identifica, sin más razón que el fanatismo, a las personas con insectos rastreros que deben ser exterminados... contrario al “humanismo político”, al “dolor evitable” y la doctrina cristiano-católica que dice profesar el Presidente Felipe Calderón.
Afortunadamente, la Navidad es la Navidad aún en tiempos de estrategias fallidas, de combates y guerras, de cólera, de muerte, de crímenes de odio, de genocidio, de holocausto, de exterminio y de terrorismo.
Desde hace más de dos mil años el mensaje fue de Amor y de Paz. Hoy en nuestra tierra podemos amarnos, simple y sencillamente porque somos seres humanos, porque conformamos la humanidad.
Hace poco más de dos mil años, en aquella primera Navidad, unos mensajeros celestiales, cantaban gloria a Dios y deseaban la Paz a los hombres de Buena Voluntad.
Aquella sí que es una hermosa imagen, una metáfora de cambio en la historia de la humanidad.
Ciertas o literarias aquellas bellas imágenes, con su mensaje de Amor y Paz siguen llegando hasta nuestros días, para levantarnos la moral, el entusiasmo y la esperanza, esa terca esperanza que no queremos perder los juarenses, los chihuahuenses y los mexicanos.
En esta Navidad de hoy, como en la Noche Buena de hace una horas, entonemos y escuchemos esos cánticos y aquellos deseos perpetuos: Necesitamos un cambio en la orientación del mundo, un mundo que empieza con nosotros. Nos hacen falta el Amor, la Paz, la Buena Voluntad y la esperanza activa.
La Navidad no es una fiesta cualquiera, la Navidad supone compromiso para enfrentar las pobrezas o carencias del alma, del espíritu, del cuerpo y la materia de nuestro mundo, individual y colectivo. La Navidad es lucha esperanzadora contra los desalmados.
Pareciera que las personas han perdido toda esperanza, especialmente quienes no quieren y a quienes no quieren dejar vivir. Pierden toda esperanza quienes hoy son victimarios y mañana, más temprano que tarde, son víctimas.
Aquellos mensajeros celestiales de la metáfora navideña, de la Navidad que adoptamos como nuestra, siguen deseando la Paz a los hombres de Buena Voluntad... y a los que no tienen voluntad o la han maleado.
La simplicidad, la sencillez del mensaje navideño es tajante, sin concesiones, sin recovecos.
Aquellos mensajeros celestiales continúan exigiendo el cumplimiento de nuestras obligaciones y preceptos para conseguir la ansiada Paz, la añorada Paz. Para conseguirla, basta con tener esta Buena Voluntad, aunque la Navidad esté hoy enmarcada por crisis económicas, políticas, de seguridad y sicológicas.
La Paz es el bien más grande del espíritu, del alma y del cuerpo humano y social. La Paz es tranquilidad y quietud, de alma y cuerpo. La Paz exige valor, la Paz se fundamenta en la Verdad, la Justicia, el Amor y la Libertad.
La Buena Voluntad es facultad humana, es fundamento de conducta moral, legal y ética.
La Buena Voluntad obra el bien, complace y favorece. Es sencillo, no es difícil, no es complicada.
La voluntad es la capacidad que nos mueve a hacer cosas de manera intencionada, a conciencia, por encima de las dificultades; es facultad, fuerza y valor de hacer o no hacer las cosas.
PAZ Y BUENA VOLUNTAD
Les comparto algunas de las frases célebres acerca de la voluntad:
“El valor de la fuerza de voluntad abre caminos”, Walt Disney.
“Quien tiene la voluntad tiene la fuerza”, Menandro De Atenas.
“Se puede quitar a un general su ejército, pero no a un hombre su voluntad”, Confucio.
“Si empiezas por prometer lo que aún no tienes, perderás tu voluntad para conseguirlo”, Paulo Coelho.
“La felicidad del ser humano depende de su buena voluntad básicamente”, Doménico Cieri Estrada.
“Manda el que puede y obedece el que quiere”, Alessandro Manzoni.
“Pueden prohibirme seguir mi camino, pueden intentar forzar mi voluntad. Pero no pueden impedirme que, en el fondo de mi alma, elija a una o a otra”, Henrik Johan Ibsen.
“La fuerza no viene de la capacidad corporal, sino de una voluntad férrea”, Mahatma Gandhi.
“Las injurias y los beneficios penden de la voluntad”; “Vende su propia voluntad el que recibe ajeno beneficio”; “Dos veces muere el que a voluntad de otro muere”, Séneca
La Buena Voluntad debe enfocarse a la Paz. Acerca de la Paz, estas cuantas frases inmortales:
“Los hombres construimos demasiados muros y no suficientes puentes”, Isaac Newton.
“No hay camino para la paz, la paz es el camino”, Mahatma Gandhi.
“Cuando me preguntaron sobre algún arma capaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica yo sugerí la mejor de todas: La paz”, Albert Einstein.
“La paz comienza con una sonrisa”, Madre Teresa de Calcuta.
“No basta con hablar de paz. Uno debe creer en ella y trabajar para conseguirla”, Eleanor Roosevelt.
“Si no estamos en paz con nosotros mismos, no podemos guiar a otros en la búsqueda de la paz”, Confucio
“Todos quieren la paz, y para asegurarla, fabrican más armas que nunca”, Antonio Mingote.
“El mantenimiento de la paz comienza con la autosatisfacción de cada individuo”, Dalai Lama.
Aprovecho, también, para hacer extensiva la convocatoria a las personas de Buena Voluntad de todo el mundo:
Para que RECONOZCAN el poder de la buena voluntad como fuerza vital que modela las opiniones de los seres humanos y en colaboración constructiva guía sus actos.
Para que REALICEN la gran necesidad que se tiene actualmente de ese poder en los asuntos mundiales – sin Buena Voluntad expresada entre los seres humanos, ninguna Paz duradera es posible.
Para que SE ESFUERCEN por ser cada vez mejores ejemplos de Buena Voluntad en sus vidas cotidianas, llegando a ser de esta manera unidades eficaces de Buena Voluntad dentro del cuerpo de la humanidad.
Para que OTORGUEN su reconocimiento y sostén personal a toda declaración y esfuerzo realizados por hombres y mujeres eminentes, pensadores activos de todas partes, en la manifestación de la Buena Voluntad – para que esta cualidad pueda obtener el sostén de un público esclarecido cada vez que su potencia sea utilizada.
Para que EMPLEEN su tiempo, pensamiento y dinero para acrecentar la acción de la Buena Voluntad en todo el mundo.
Los hombres y mujeres de Buena Voluntad residen en todos los países, pertenecen a todas las razas y clases, son por naturaleza bondadosos, prefieren las relaciones amistosas con los demás, conocen el valor práctico del altruismo y viven en forma constructiva. Prefieren comprender a otras razas, naciones e individuos y colaborar con ellos. Por lo tanto no odian, ni critican, ni atacan, ni destruyen. Son personas inteligentes cuyas mentes no han sofocado los dictados de sus corazones. Se los conoce por su modo de vivir.
Con esta convocatoria, les invito para que vivamos, hoy y siempre, la Navidad de Hoy, como ese proceso, extraordinario, de vivir y dejar vivir a las personas. La Navidad es el símbolo del primero y más sagrado de los derechos: el derecho a la vida, sin el cual no hay libertades, ni justicias, ni nada...
La Navidad de Hoy nos llama a poner la mejor voluntad, la más Buena Voluntad en nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones, para lograr la paz.
Insisto que hoy, en el Día de la Navidad, y desde las primeras horas del próximo Año Nuevo, 2012, avivemos las esperanzas y resucitemos el optimismo por el bien, la Paz y el Amor. ¡Feliz Navidad! ¡Hasta siempre!
Por: Francisco Rodríguez Pérez

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