La historia de nuestro país se ha visto siempre acompañada por la traición, la ignorancia, la fe equivocada y el abuso de unos cuantos sobre los muchos.
Iniciada la vida independiente de México, el clero manipulaba toda conducta o acto que de gobierno se tratara, acumulando desmedidamente riquezas y propiedades. Inclinaban las condiciones sociales y políticas según sirvieran a sus intereses, claro siempre bajo el pretexto de que se trataban de las cosas de “Dios” y ante la amenaza de perder la salvación. Y nos dimos el lujo de vivir así por más de 100 años bajo el yugo amenazante de esa religión que utilizaba y fomentaba la ignorancia del pueblo, pues así podían seguirlo dominando aun y cuando la Biblia establece en Juan 8:32 “Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará”.
Pasamos al tiempo en el que para minimizar el poderío de la iglesia, el ejército y los generales dictadores tomaron las riendas de este país y de esta manera solo cambiamos de manos las riquezas que en él hay.
El dominio de este tipo de “política” por llamarlo de alguna manera, nos dejo como consecuencia la pérdida de más de la mitad del territorio nacional, y una pésima distribución de la riqueza, las tierras que anteriormente acaparaba la iglesia, pasaron a manos de grandes terratenientes, y este lujo nos lo permitimos la mayoría de los mexicanos hasta que llego la revolución de 1910.
Del México dominado por los generales y el ejército, pasamos al México sindicalista, donde el corporativismo fue quien reino y ocupo los espacios y las canonjías que anteriormente ocuparon la cúpula del ejército y con antelación el clero.
Pasamos el poder de manos de los Generales a manos de los líderes sindicales, gente sin vergüenza ni escrúpulos, holgazanes en su inmensa mayoría que viven muy bien de la explotación de sus agremiados y que en gran medida han contribuido al detrimento de la clase trabajadora y por ende del país.
Nos dimos el lujo de vivir con este tipo de personas desde la década de los 40 en el siglo pasado y su hegemonía o época dorada abarca por lo menos 60 años en los que unos cuantos se han enriquecido estúpidamente, mientras que la mayoría de los trabajadores sobreviven con las condiciones laborales que tienen, y sin certeza de que al llegar a la edad de su jubilación, cuenten con condiciones que les permitan una vida digna.
Con la llegada de la clase tecnócrata al poder, ahora un nuevo gremio se va apoderando de la riqueza y el poder para generar mejores condiciones de vida para México y los mexicanos, son la clase política.
Estamos a meses de elegir nuevamente a 500 diputados federales, 128 senadores y 1 presidente de la república, esto sin contar los estados y municipios que también tienen procesos electorales locales.
Hoy los mexicanos no podemos darnos el lujo de permitir que lleguen al congreso de la unión, ni diputados ni senadores con reputación dudosa, mala fama, ni menos aun, personas que vallan a ocupar un escaño por cuota por el solo hecho de pertenecer a un gremio sindical.
¿Cómo hacerlo? Hagamos una cruzada nacional que inicie desde lo local, entérate en cual distrito federal vives y de ahí comienza a escrutar a los diferentes candidatos que los partidos nos ofrecen, hagamos circular vía el correo electrónico el porqué algún aspirante no deba ser candidato.
Vetemos a todas aquellas personas que han sido señalados por sus dudosas participaciones como políticos, o por sus nulos resultados en sus cargos anteriormente desempeñados, no permitamos que conduzcan los destinos de nuestras vidas como ciudadanos de un país aquellos que pertenecen a un sindicato, gremio o bien, que tenga fama publica de estar ligado a un grupo delincuencial, porque sus intereses de grupo estarán por encima de nuestros intereses como ciudadanos, no votes por nadie con estas características, elige entre los candidatos otra opción.
Iniciemos una cruzada ciudadana hasta que los partidos cuenten con candidatos que tengan respaldo ciudadano.
Vota, porque votar mas allá que ser un derecho es nuestra obligación, la obligación de todos por construir una nación verdaderamente.
Vota, porque tu voto decide el rumbo que tendremos los próximos 6 años.
Vota, porque tu voto aleja las decisiones que se toman por las armas y construyen ciudadanía.
La historia te pide a gritos que votes para evitar lo que fue México en el siglo 19, ese, el de la guerra de independencia y posterior a ella, lo que paso con nuestro país en el siglo 20 y la revolución, y a lo que podríamos llegar si dejamos nuestro país en manos de los políticos y su poca representación social.
Hoy no podemos darnos el lujo de ser indolentes con nosotros mismos, hacernos de la vista gorda y caer en las manos de la desesperación y la incredulidad; y abandonar nuestro futuro en las campañas oportunistas que te invitan a no votar o a anular tu sufragio.
Hoy no podemos darnos el lujo de enviar al congreso a diputados que no representen las verdaderas exigencias de nosotros los ciudadanos, las pésimas políticas públicas que tenemos se deben en gran medida a las malas decisiones tomadas por los congresos.
Hoy no podemos darnos el lujo de dejar de participar y ver como nuestro país se hunde delante de nosotros cuando tuvimos la oportunidad de cambiar la historia lamentable que cíclicamente se repite en nuestro México Mágico.
Edgar
CHAVEZ TARRIO.

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