Ante las pifias culturales de los candidatos o precandidatos a la presidencia de la republica, las campañas han ido tomando un rumbo frívolo y basado en estar buscando cual será la próxima vez o el siguiente tema en el que resbalaran los implicados.
Ciertamente es triste ver como los que pretenden gobernarnos no saben cuál es el precio de la tortilla, el de metro (transporte colectivo) o quien escribió los libros que han marcado sus vidas, sin embargo una vez expuestas sus limitantes de cultura general, deberíamos ahora si pedirles que se aplicaran en hablarnos de cómo vamos a resolver los problemas torales de la nación.
Me queda claro que el mayor lastre que acarreamos como país es la deficiente educación y la insipiente búsqueda de todos los mexicanos por cultivarnos en temas de interés general, me parece un poco tarde regresar a los candidatos a la escuela y hacer de ellos personas más cultas y conocedoras de las causas principales por las que hoy México es un país a la deriva (si es que algún día tuvo rumbo). Hoy solo queda suplicarles que contraten en sus equipos de asesores a gente que si cumpla con niveles superiores a los que ellos han mostrado en el manejo de los temas que hoy en día nos preocupan a los mexicanos que no vivimos para esperar el juego de fut del fin de semana o correr por las caguamas para olvidar la realidad, y que nos preocupa la realidad infortunada en la que vivimos.
Seguir esperando el próximo error en el que caerá el candidato o peor aún, estar buscando la pregunta incomoda solo para seguir llenando el repertorio de chistes por facebook o twitter, es más lamentable que sus propias declaraciones.
Frente a ellos se encuentra uno de los procesos electorales más difíciles de la época moderna del país, diversos factores como la delincuencia, las crisis económicas y sociales, y el desencanto de la ciudadanía por creer que en la democracia participativa esta el inicio de las soluciones a los problemas anteriormente planteados, es cosa que pareciera no preocuparles a los candidatos, pero sí debería de preocuparnos a los ciudadanos, en alguien pues, debe caber la sensatez.
Ojala dejemos de ver esas cuestiones superficiales de quienes pretenden gobernarnos y dejemos de ver el gel en el copete ajeno y pongamos mejor el nuestro a peinar, o que los precandidatos eleven el nivel de discurso y que dejen de llamarse mentirosos aunque así lo sean (ya todos lo sabemos), o bien que el candidato del amor, ese que parece que contiende para rey feo de carnaval, más que para presidente de nuestra nación, propongan el rumbo que el país demanda mas que andar haciendo el ridículo.
Desde hace once años el nivel cultural de los presidentes en México ha venido a la baja de manera impresionante, el último presidente Priista de México, Ernesto Zedillo termino su encomienda y de inmediato se convirtió en asesor de una de las 2 más grandes empresas transnacionales que producen distribuyen y comercializan commodities como lo es Procter and Gamble, adicionalmente es director del Centro para el Estudio de la Globalización de la Universidad de Yale, mientras que al actual presidente de México no pinta ni para que lo acepten en la sección tercera del sindicato de lancheros de Acapulco, al igual que su antecesor Vicente Fox.
Y por el mismo rumbo van quienes hoy pretenden, suspiran o aspiran a ceñirse la banda presidencial, México se ha convertido en una parodia barata, en lugar de ser un país que por su situación geográfica estratégica al lado de la economía más grande del mundo, hubiera aprovechado y hubiéramos crecido al igual que lo hace Canadá, quienes en lugar de buscar culpables, se aplican en trabajar por el desarrollo de una Nación en la que sus habitantes viven con dignidad.
Edgar CHAVEZ TARRIO

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