Las universidades debieran ser, por naturaleza, la esencia misma de la cultura, no sólo en el lugar donde se encuentren enclavadas sino en la capacidad de irradiar la luz de la inteligencia, del conocimiento, del análisis, de las visiones presentes ante la realidad, desde el diagnóstico y la prospectiva, entre otros muchos ejercicios que debieran, igualmente, trascender el entorno académico y universalizarse.
Seguramente habrá ejemplos más que suficientes en el mundo; seguramente podrán lograrse productos y servicios cada vez mejores, pero ahora deseo referirme a la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, UACJ, a instancias de la cual el jueves próximo pasado fue presentado en Casa Chihuahua, el libro “Chihuahua hoy 2011. Visiones de su historia, economía, política y cultura”, tomo IX. Aunque se trata de una obra colectiva, producto de una convocatoria abierta, básicamente conjunta a un grupo de investigadores de la UACJ.
La edición se ha logrado, igualmente, con la participación de la Universidad Autónoma de Chihuahua, UACh, y el Instituto Chihuahuense de la Cultura, Ichicult.
Por ello quiero felicitar a las autoridades universitarias y culturales del estado, por este esfuerzo, uno más de los tantos aspectos que convierten a la UACJ en la quinta esencia juarense, una institución que, en medio del caos, todavía vislumbra la esperanza de un presente y un futuro mejor.
La obra misma, en su novena edición, en esta época, bajo la coordinación de Víctor Orozco y Érika Sena, ha recibido el impacto de los temas que, por desgracia, parece que tienen que plasmarse en los libros, como la violencia y algunas de las respuestas que las ciencias sociales les han opuesto.
Refrendemos, pues, el orgullo de contar por lo menos con una masa crítica, con intelectuales, investigadores y analistas que plantean, desde su trabajo académico, conclusiones que debieran servir para orientar las políticas y los programas en todos los niveles de gobierno y, en suma, presentar a la sociedad juarense, chihuahuense y mexicana, aquellos cursos y vías de acción que hoy resultan urgentes.
Esa es la oportunidad de una obra como la de Orozco, Sena y su equipo de investigadores.
En la presentación que se llevó a cabo en Museo Casa Chihuahua, el coordinador de la obra, estuvo acompañado en el análisis y crítica del libro, por el coordinador de la Unidad de Estudios Históricos y Sociales de la UACJ, el padre Dizán Vázquez, así como por el político, catedrático, activista y exlegislador, Víctor Quintana, además del investigador Alonso Domínguez.
A tal presentación acudieron, entre otras personalidades, el secretario de Educación, Cultura y Deporte, Jorge Quintana Silveyra y el director del Instituto Chihuahuense de la Cultura, Fermín Gutiérrez.
Como su nombre lo indica, la obra recopila artículos y ensayos sobre tópicos relativos a la historia, la economía, la política y la cultura del estado, como se ha venido haciendo desde el 2003, a decir de Víctor Orozco.
El libro, de casi 600 páginas, se terminó de imprimir apenas en octubre y ya se encuentra en circulación con su tiraje de dos mil ejemplares.
Como lo había anticipado el propio Víctor Orozco, en estas páginas, en la presentación se hizo mención de los diversos trabajos que integran la obra colectiva.
El coordinador de la obra ha hecho, pues, la presentación del volumen, y ha brindado a los lectores una primera sinopsis de los materiales.
“Con los diez y seis textos que engloba este tomo, suman ya ciento treinta y dos ensayos publicados desde 2003 en que se inició este proyecto”, dice.
De acuerdo con el autor, muy pocos temas relativos al estado de Chihuahua han quedado sin abrazar en estas páginas, por la variedad de intereses intelectuales que los han motivado e inspirado.
No obstante, aclara Orozco, la cantera apenas ha sido tocada, el estudio y la comprensión de los procesos sociales ocurridos en esta entidad federativa serán materia de incontables escritores y de otras tantas generaciones.
Chihuahua Hoy 2011, advierte, inquiere y reflexiona “sobre una realidad siempre cambiante, que admite miradas desde una infinidad de perspectivas. Desde luego, también su pasado queda comprendido en esta sucesión de visiones. No obstante ello, cada autor incluido aquí -después de que su texto fue dictaminado por colegas expertos en el tema- busca adelantar propuestas y conclusiones lo más cercanas a la manera en que la realidad despliega todos sus elementos”.
Es así como a decir del coordinador, en la obra campea un compromiso que sirve de faro a todas las colaboraciones: el que se contrae con el rigor de la investigación y la veracidad de sus asertos hasta donde alcanza el conocimiento del autor. En cuanto a los textos de creación literaria, dice Orozco, no se exige otro deber que no sea con el talento y el buen decir. “Con este bagaje hemos navegado los últimos nueve años y nos disponemos a entrar en el segundo decenio con nuevos bríos”, agrega.
El tomo IX inicia con cuatro artículos sobre historia regional, materia que por costumbre ha sido colocada al inicio de la obra. El artículo del propio Orozco, borda sobre tópicos de la vida cotidiana de El Paso en el siglo XVIII e inicios del XIX; le sigue el de Ignacio del Río sobre minas y mercado en la segunda y la tercera década del XIX; luego viene el de Dizán Vázquez, que abarca los primeros años del siglo XX acerca del jesuita Leonardo Gassó; y, finalmente, el trabajo de Alonso Domínguez enfocado al tercer decenio del siglo XX en torno del latifundio Terrazas.
Dado que la población del estado de Chihuahua ha sido sometida a un asedio de terror desde los inicios del 2008 y que la ola de la violencia delictiva ha sido causa de varias decenas de miles de muertes, la obra comprende que la situación se replica en casi todo el país, pero que indudablemente se ha ensañado con esta entidad federativa y principalmente con Ciudad Juárez.
El tópico, sostiene Víctor Orozco, es insoslayable por esa simple y fatal razón. Es así como, en el libro, se ocupan del tema Víctor Quintana, desde la sociedad civil, y Alán Cornejo, desde la sobrevivencia, el primero abarcando un arco temporal y espacial más extenso, desde 1988, y el segundo tratando el caso de Ciudad Juárez, convertida en un “infierno” y en el "epicentro del dolor".
Conectado con ese infausto proceso de violencia, agrega el coordinador de la obra, se encuentra el de los esfuerzos para reconstruir las relaciones sociales, esto que se ha llamado en los últimos años el “tejido social”, con énfasis en Ciudad Juárez. Al respecto, Héctor Padilla y Guadalupe de la Mora discurren el asunto desde el campo de la cultura, a partir de los trabajos de un grupo teatral: Telón de Arena.
El trabajo de Nolberto Acosta, que se incluye en la obra, versa sobre los movimientos estudiantiles y populares desarrollados en Ciudad Juárez en décadas pasadas, al calor de las luchas sociales encabezadas por el Comité de Defensa Popular.
En esa área, Armida Estrada, Ricardo Almeida, Oliverio Ferman, César Silva, Gustavo Herón y Koldovike Ibarra, reflexionan sobre distintos aspectos de los procesos educativos, las instituciones, los programas y las políticas públicas relacionadas con la educación en el estado.
En materia económica, el trabajo de Mirna Limas y Margarita Grajeda, examina los indicadores de desarrollo humano en Chihuahua entre los años 2000 y 2004.
Se complementa la obra con las aportaciones de Élide Staines, quien recorre la devastación arquitectónica que ha sufrido Ciudad Juárez.
En otros aspectos destaca el estudio de las relaciones familiares. Beatriz Maldonado y Lucía Quintana estudian los casos de familias mono parentales de madre con hijos adultos.
Finalmente, se presenta un estudio técnico sobre el queso Chihuahua, a cargo de José Alberto Pérez y Claudia Vargas.
La capital chihuahuense, ha atestiguado este nuevo producto editorial en su primera presentación. Al reiterar la felicitación a Víctor Orozco, nos congratulamos, como cada año lo hace él, por la conjunción de esfuerzos realizada por la UACJ, la UACh y el Ichicult, para la edición y publicación de esta obra.
Aprovecho para referirme a lo aciago del 2011, en las postrimerías del año y para insistir en la necesidad de unir esfuerzos, especialmente desde la inteligencia universitaria, y que en el próximo año encontremos salidas para la caótica situación que padecemos los juarenses, los chihuahuenses y los mexicanos todos. ¡Hasta siempre!
Por: Francisco Rodríguez Pérez

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