El Estado de Derecho es un adjetivo que en nuestra sociedad está muy distante de ser un sustantivo que nos ofrezca las garantías que como ciudadanos tenemos y con ello generar confianza e incentivar la inversión que detone el desarrollo que necesitamos.
Acontecimientos recientes y cada vez más cotidianos lamentablemente en nuestras ciudades, como los homicidios dolosos en establecimientos comerciales, en calles, en parques, en domicilios particulares, etc. Muestran la faceta de sorpresa de nuestros gobernantes al emitir declaraciones ligeras sin sustento jurídico y más bien populistas de hechos que escapan de su control, por razones obvias.
Los homicidios acontecidos en un Drive Inn de la ciudad de Chihuahua, primero contra un comandante de la policía ministerial, arrancaron declaraciones simplistas y xenofóbicas de parte de un diputado local, al atreverse a declarar que los elementos de corporaciones de seguridad no tienen derecho a vivir una vida plena y divertirse donde y cuando ellos quieran, ¡por el solo hecho de pertenecer a una corporación!
Unos días nuevamente un hecho violento en ese mismo lugar priva de la vida a 4 personas y después de titubeos anti jurídicos, la autoridad decide clausurar dicho lugar.
La pregunta aquí es, ¿en qué norma incumplió este y otros establecimientos que han sido víctimas de la violencia desmedida que vivimos, para recibir una sanción como tal?
Repasemos, ¿Cuenta con permiso de uso de suelo?, ¿Cuenta con permiso de Gobernación para el destino de su objeto? ¿Había menores de edad ingiriendo bebidas alcohólicas en el interior? ¿Incumplía con las disposiciones que establecen que debe tener seguridad privada? ect; etc.???
Creo que este establecimiento como otros que pueden ser de nuestro agrado o no, tenía todo en regla, me atrevo a pensarlo porque una empresa de ese nivel, no descuida detalles tan obvios, ahora que si el problema es que lo clausuraron por los hechos violentos, pues entonces deberíamos comenzar por clausurar el Periférico de la Juventud, la calle Francisco Villa, el Boulevard Cuatro Siglos, el fraccionamiento Villas de Salvarcar o la carretera a Parral vía corta, el Estado o mejor aun México porque la autoridad encargada de contener a la criminalidad no ha podido hacerlo, y si la clausura a estos establecimientos se da por no brindar la seguridad necesaria para el sano esparcimiento y la buena convivencia, tampoco la brinda nadie en este país.
Gobernar con la ley en la mano es una obligación, respetar los derechos de las personas o los establecimientos es fundamental, responder a presiones mediáticas o gobernar por popularidad es inaceptable, ni el Estado ni la Autoridad Municipal deben de ser participes de la falta de seriedad y la laxitud con la que ha actuado el Gobierno Federal en el otorgamiento de garantías y de seguridad a los ciudadanos y la viabilidad de las instituciones, cerrar negocios, castigar negocios, o fabricar responsables no resuelve el problema, los enemigos no son los bares ni los centros comerciales, no somos los ciudadanos, los enemigos están entre los responsables de brindarnos seguridad.
Edgar Chávez Tarrío.

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