Buenas tardes.
Gracias por permitirme dirigirme a todos ustedes en este día.
No importa realmente quién gane la próxima elección presidencial. Ese ya no debe de ser el debate. Elecciones y partidos son muy pequeños comparados con la grandeza majestuosa de nuestro México y de nuestro destino.
La presidencia de la República es solamente el puesto que ocupa nuestro empleado.
El oficio es nuestra herramienta. Este lugar es un espacio de la sociedad civil. Este evento es de la sociedad civil y nuestro país es de la sociedad civil.
Sería bueno si en esta elección los candidatos se comprometieran a hacerse a un lado y dejar de intervenir en los asuntos de la comunidad, porque la naturaleza inherente de la comunidad es inconmensurablemente superior a un gobierno.
Un gobierno no puede crear humanidad, un gobierno no puede con legislación inspirar el amor
y la fraternidad. El intento ha destruido a lo largo de la historia y de manera violenta lo que se logra construir solo con la compasión y la persuasión.
Lo que necesita suceder en México es algo muy distinto a lo político. Es muy distinto al gobierno y viene de la conciencia y de la comunidad.
Hay mucho por hacer, pero no con votos y candidatos.
Yo me dedico a construir casas y trabajo con mis manos. Sé utilizar herramientas y construir es arduo trabajo con palas, martillo, cemento, madera… además, tengo la ayuda de algunos trabajadores a los que les digo qué hacer. Imagínense si uso un popote para excavar la tierra y un periódico como plano arquitectónico y si dejo que los trabajadores hagan lo que quieran. Es más, qué ellos me ordenen a mí qué hacer. Y no sólo eso, que se comporten como los dueños de la construcción y cobren el precio de sus servicios desembolsando caprichosamente mi dinero a su antojo. ¿Qué pasaría? ¿Qué tipos de cimientos y de casa podría construir?
Hemos renunciado a nuestra responsabilidad de ser los dueños y constructores de México y eso no está bien. En nuestra casa hay violencia, muerte, corrupción y omisión. Hoy estoy convencido de que estos temas no se arreglan inventando nuevas leyes o castigando más duro a los criminales. Está clarísimo que entre más leyes y más policía usamos, el problema crece.
Se hace más grande y es más difícil de solucionar. En el fondo del asunto está nuestra incapacidad de vernos como humanos los unos a los otros. Como mexicanas y mexicanos y trabajar en equipo. Habrá quien crea que esto no es así. Pero no importa. Yo lo sé, desde lo más profundo de mi corazón y sé que hay muchos que coinciden conmigo.
Insisto que la sociedad civil mexicana se debe enfocar en desarrollar la empatía y la compasión. Para eso necesitamos inspirar en nosotros el amor, como lo han dicho muchas veces Javier Sicilia y Alejandro Solalinde. Y que quede clarísimo. Los gobiernos no sirven para eso.
Los gobiernos no generan riqueza, tampoco generan amor. Solamente son herramientas de administración. Partidos, política y gobiernos por sí solos son insignificantes. Son herramientas como una pala o un martillo, con la pequeña diferencia de que la construcción es más fácil de entender, y los martillos no dicen mentiras y las palas no roban.
Lo verdaderamente importante son nuestras familias, nuestras comunidades, nuestras culturas
y nuestra nación. El Gobierno no es nada de eso. Y la gran hermosura de eso está en grave peligro de extinción.
Es el tiempo de la sociedad civil. Nuestra belleza se marchita. El reto es sanar nuestra nación. El reto es volvernos un equipo de personas que se respeten en lugar de destruirse día a día violentamente de distintas formas.
Tenemos muchísimos años perdidos en el desierto haciendo como que la virgen nos habla. Ignorando nuestra participación y evadiendo nuestra responsabilidad.
Nos organizaremos. Haremos de este lugar un espacio de la sociedad civil. Haremos de nuestro país un lugar de la sociedad civil.
México no pertenece al gobierno. No pertenece al Presidente de la República. El gobierno
y el Presidente son tan solo herramientas. Nuestras herramientas. Es momento de aprender a usarlas.
Este 2012 las cosas van a cambiar y ya están cambiando. Hay mexicanos con propuestas y voluntad. ¡Agárrense para lo que viene de la sociedad civil después de las elecciones! Muchas gracias.
Julian Le Baron
Líder Social.

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