jueves, 24 de mayo de 2012

El intocable Ejército Mexicano.



 Mucho se habló al principio del conflicto de seguridad que tenemos en el país de lo peligroso que era involucrar al Ejército Mexicano en la defensa por resguardar la seguridad pública de nuestras ciudades presas de venganzas, balaceras y a merced de la delincuencia desmedida que generó la guerra que Felipe Calderón le declaró al narco.

El Ejército entró al combate porque no había ninguna corporación policiaca confiable en el país que no estuviera permeada por la delincuencia. Ahora después de la detención de 3 generales (uno de ellos sub secretario de la defensa nacional); y un teniente coronel sabemos que el ejercito corrió con la misma suerte, lamentablemente.

Con 5 años de combates constantes y de no ver en el horizonte cercano como pudiera terminar esto ni saber quien va ganando esta guerra, lo que si nos queda claro es quien la va perdiendo, y los perdedores somos en primer termino, la sociedad y en segundo plano, todas las instituciones del Estado Mexicano.

No hay semana en la que no salga a la luz, el involucramiento de los cuerpos de seguridad y de altas esferas políticas, con las bandas criminales.

La pregunta que cabe hacer es, ¿valía la pena mover tanto el “avispero”, para tener resultados tan mediocres en el combate y haber pagado un precio tan alto como sociedad?

Sobretodo, después de que para todos era un secreto a voces la manera en como trabajan juntos, delincuentes y autoridades, sin embargo, hay quienes ante todo esto, toda vía se atreven a apoyar “la valiente” decisión del Presidente, al enfrentar a un enemigo que no conocía y de cuyo combate, nunca visualizo los daños colaterales que dejaría. Cuando era tan sencillo voltear a ver lo que había pasado en todos los países donde se intento algo similar y los resultados tan desastrosos que para ellos dejó, por citar algún ejemplo están  Colombia y muchos de los países del este de Europa en la zona de los Balcanes, o lo que padecieron los ciudadanos de Miami en la década de los 80's.

Aunque para la opinión pública en general, el hecho de haber detenido a 4 militares de alto rango por sus nexos con el narcotráfico es una señal de que las cosas ahora si se están haciendo bien, en lo particular me preocupan algunos aspectos.

Primero, no es nada sorprendente ni nuevo el hecho de que militares, policías, jueces y todo tipo de autoridades,  se encuentren ligados al crimen organizado, pues para que la delincuencia  opere y crezca, necesita de muchas complicidades.

Segundo, el presupuesto y la importancia que en este sexenio el Presidente le ha dado a las fuerzas armadas,  aunque hasta este momento han mostrado una lealtad institucional, cabe en mi la duda, sobre si este movimiento si fue calculado y platicado con el General Galván quien ha mostrado ser un hombre leal y sobre todo institucional, porque de no ser así, no sabemos hasta donde lleven las declaraciones de los imputados y a quien más se vaya a involucrar, lo que nos puede llevar a un efecto dominó y una caída de elementos en cascada y ahora sí, el derrumbamiento de la confianza que la ciudadanía teníamos en una institución como el Ejército Mexicano.

Tercero, ¿Hay riesgo de sublevación en algún segmento del Ejercito? Porque con él  desplegado por todo el territorio nacional, y sin saber que intereses están amenazando con estas detenciones, lo último que nos pudiera pasar a los mexicanos, es soportar un levantamiento de quienes nos protegen, en contra de lo que queda de las instituciones.

En esta operación no cabe el margen de error con el que se manejo el llamado Michoacanazo, ni la fallida detención de Jorge Hank Rhon. Este nuevo operativo en contra de miembros de la cúpula de la milicia, debe ser táctica y jurídicamente perfecto, porque aquí estoy seguro que de no ser así, no cabrá el clásico “disculpe usted joven, todo fue un error”.


Edgar Chávez Tarrío. 

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