viernes, 18 de mayo de 2012

México y sus muchas verdades.



Como ya en otras ocasiones he comentado con ustedes que hacen el amable favor de compartir conmigo la lectura de estas reflexiones, la historia de México se compone de muchas verdades, de mentiras a medias y de situaciones que simplemente no sucedieron, pero que necesitaban ser contadas de la manera en como las conocemos, porque así sonaban más bonito y nos transmiten un sentimiento nacionalista y de pertenencia a un territorio unificado bajo el nombre de México, pero que en la realidad continua siendo regionalista y si lo vemos desde el punto de vista antropológico, los mexicanos somos invasores en la tierra de los Náhuatl, Otomíes, Mayas, Tepehuanes, Tzotziles, Tarahumaras, y todas aquellas naciones indígenas que habitaban estos territorios antes que todos nosotros.

Lo anterior a colación de la película Cristiada, que habla sobre el conflicto suscitado en los años 20’s del siglo pasado entre la Iglesia y el Estado Mexicano que dejo alrededor de 250 mil muertos, entre población civil, milicianos cristeros y efectivos militares.

No hare una critica a esta cinta, por la sencilla razón de que no soy critico de cine, lo que me propongo a comentar con ustedes, es mi punto de vista de lo ocurrido en ese conflicto armado y en el resultado de esa lucha por el poder, que dejo en medio  y enlutados a creyentes y miles de familias mexicanas.

Ni Plutarco Elias Calles era tan testarudo y tan arbitrario como lo pinta la película, ni los obispos católicos tan sumisos e indefensos como ahí se muestran; pero faltaría ir años atrás en la historia de nuestro país, allá por los años 30’s del siglo 19 y estudiar todos los esfuerzos que la dirigencia de la Institución Católica realizo para desestabilizar la vida política y publica del naciente México.

México en 200 años de vida independiente,  le debe a la iglesia Católica más de 50 años de desequilibrio político, la ignorancia y pobreza de millones de mexicanos. Los integrantes de la cúpula de esta institución, manipularon, sometieron, e indujeron en miles de feligreses, miedo, rabia y sobre todo, el deseo de formar milicias que lucharan bajo el argumento de defender su fe, cuando verdaderamente los siniestros planes de su jerarquía, era mantener sus privilegios y canonjías que la corona española les había heredado. 

Se le olvida a los líderes de la iglesia que el propio Cristo, que se supone es a quien tratan de imitar, les enseña en Mateo 22 del versículo 17 al 21, que su misión en esta vida es velar por la salvación de los feligreses, no por los intereses políticos de su institución, al citar en el evangelio,  “Da al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.”   

Tan lamentable ha sido la actuación de esta institución, como lamentable son los regímenes autoritarios que limitan las libertades ciudadanas por la fuerza.

Este tipo de historias llevadas a la pantalla deben servir para despertar en los ciudadanos la necesidad de hurgar en la historia y conocer las dos caras de la moneda, y hacer que ciudadanos y autoridades aprendamos a vivir en armonía.

Pero sobretodo que las autoridades no pierdan de vista que su papel es velar por los intereses de los gobernados, no el  implantar sus voluntades.


EDGAR Chávez Tarrío.

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