lunes, 31 de octubre de 2011

Empobrecimiento inexplicable…



Existe en la legislación mexicana un delito que se denomina del  enriquecimiento ilícito, y  en lo particular para el Estado de Chihuahua, el código penal lo define de la siguiente manera:

Comete el delito de enriquecimiento ilícito el servidor público que, durante el desempeño de su cargo o en los dos años posteriores al término de dicho cargo  o de su dimisión, incremente injustificadamente su patrimonio, por sí o por interpósita persona, bienes que, en razón de su valor, sean notoriamente superiores a sus posibilidades económicas….

Y establece una pena de 3 a 15 años de prisión para quien lleve a cabo la conducta típica que describe el señalado tipo penal, además de establecer una sanción económica que va de los 100 a los 500 salarios mínimos vigentes, y en su caso la destitución de su cargo hasta por 8 años.

 Por otra parte la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, consagra en su artículo 5° el derecho al trabajo y en su párrafo segundo establece que;  -Nadie podrá ser obligado a prestar trabajos personales sin la justa retribución y sin su pleno consentimiento, salvo el trabajo impuesto como pena por la autoridad judicial, el cual se ajustará a lo dispuesto en las fracciones I y II del artículo 123-
.
Y luego el artículo 123 constitucional, establece los criterios que deben observarse en una relación obrero patronal.

Sin embargo cuando el legislador establece en el articulo 5° párrafo segundo el concepto de “justa retribución” esta definición resulta ambigua y creo que la mayoría de los asalariados en este país no encontramos el principio de justicia cuando la ley de salarios mínimos establece la tasa con la que se mide el esfuerzo empleado o la cantidad por la que el hombre arrenda su tiempo a cambio de un sueldo.

Me resulta ilógico pensar en porque una hamburguesa de una franquicia internacional como lo es McDonald´s por citar un ejemplo, que en EUA, cuesta 5 dólares americanos, y en México tiene un precio equivalente en pesos, como es que en EUA un parrillero gana 3 dólares la hora mientras que en México el parrillero de ese mismo producto gana el equivalente a 2 dólares al día, lo que me lleva a pensar que en México, el franquisitario obtiene un lucro desmedido por a venta de los mismos productos, al tiempo que implícitamente ejerce una práctica de explotación laboral, pues la franquicia está pensada para que con esos precios sea negocio en EUA, en México, Shanghái o la Patagonia (de ida y vuelta). Sin embargo el enriquecimiento ilícito solo está planteado como delito para los servidores públicos, por la naturaleza de su función, no así para los negocios particulares.

Como el caso anterior hay muchos de franquicias y de negocios en México, leí hace unos días lo que un amigo mío publicaba en su red social, una reflexión de Catón que decía: “solo existen 2 tipos de gobiernos en el mundo, los que hacen que los ricos sean cada día más ricos y los que trabajan para que los pobres, sean menos pobres cada día”, esta de mas decir cuál es el nuestro, no?

Si entendiéramos en los países en vías de desarrollo que el tratar de enriquecernos únicamente a costas de los demás no es la vía por la que se construye un país tranquilo y una sociedad organizada, comenzaríamos a ver, como los empresarios y sus negocios crecerían más. Pues al tener una sociedad con poder adquisitivo tendríamos que incrementar el número de establecimientos dedicados a vender servicios, bienes de consumo, en fin todos aquellos “commodities” que buscamos cuando hemos satisfecho nuestras necesidades primarias.

 

Pero cuando las políticas públicas son en el sentido de proteger a unas cuantas familias multimillonarias sometiendo al resto de la población y condenar a la pobreza a las mayorías, suceden situaciones como las que el mundo entero está viviendo actualmente, aun y los países del primer mundo atraviesan hoy en día por crisis de empleo o económicas graves.

 

Estimados lectores, cuánto tiempo más falta para ver en nuestro país,  o en Latinoamérica replicas de lo que hemos visto en medio oriente, de lo que vive Europa en Grecia, o situaciones como la de los “Inconformes” en Nueva York. El mundo tiene hambre y sed de justicia social, clama por oportunidades y si los grandes capitales no comienzan a generar condiciones para encontrar equidad y el equilibrio social, no va a haber mundo donde los multimillonarios puedan vivir tranquilos y disfrutar sus fortunas.

 

Yo comenzaría por reclamar al estado mexicano y a nuestros diputados, porque al código penal federal y de cada entidad  se le agregara un capítulo especial para que todos aquellos, quienes han trabajado arduamente toda su vida y no han logrado el bienestar, pudieran demandar  por la vía legal, “El empobrecimiento inexplicable”.

 

Edgar CHAVEZ TARRIO.

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