La Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos, establece en su artículo 49, que para el
ejercicio del poder público, este se dividirá en tres entidades, a la letra
versa así:
Articulo 49. El supremo poder de la federación se divide
para su ejercicio en Legislativo, Ejecutivo y Judicial.
Estamos a escasos 6 años
de que nuestra carta magna celebre su primer centenario de vida, evento que
sucederá en el 5 de febrero del año 2017 y es una verdadera tristeza ver como
este país no logra integrase como nación, con una verdadera identidad nacional.
Porque, sí nos sentimos muy mexicanos cuando juega la selección de futbol,
cuando se hacen los puentes laborales con motivo de fiestas nacionales, pero a
la hora de ir todos juntos en un mismo rumbo, los norteños no queremos saber
nada del sur, los del centro sienten que son los que mueven al país y la gente
del sur no logran verse como mexicanos y siguen siendo mas parte de sus etnias
que integrantes de un país.
Hace días tuve la fortuna
de recibir retroalimentación a uno de los artículos que escribí titulado “La
Crisis que Viene”, ahí uno de los lectores me decía que no confía en la clase
política, que ellos no tienen la solución del país.
Y saben qué? Estoy completamente de acuerdo con el lector.
La clase política de
nuestro país tiene secuestrado el poder que debería residir en los ciudadanos, (en
el pueblo como dice la doctrina de las teorías del estado y el derecho
constitucional), y lo han secuestrado para servirse a sus propios intereses no
para el desarrollo nacional.
¿Pero el problema no es
que lo hayan secuestrado, sino, ¿quien permitió que lo secuestraran para ellos
mismos?
Nosotros los ciudadanos,
nuestra pasividad, nuestra indolencia, nuestra pereza, nuestra indiferencia,
nuestra ignorancia.
Insisto, hemos dejado en
manos de políticos y de sus ambiciones personales, nuestras políticas de
educación, nuestros negocios, nuestras
familias, nuestro patrimonio, nuestras vidas…
Creemos que con el hecho
de decir que somos Panistas, Perredistas, Priistas, Verde Ecologistas, o
Elbistas, perdón Neo Aliancistas, etc, con eso cumplimos con nuestras
conciencias y con nuestro deber ciudadano de participar con el último y más
insignificante de los ingredientes para construir ciudadanía y una nación, el
voto.
Muchos son los comentarios
que un servidor recibe de ustedes amables lectores, quejándose de la actuación
de la clase política, pero ninguno en sentido de despertar la conciencia propia
y decidir participar activamente en la institución política con la que
simpatizan, la queja por sí sola no resuelve nada.
Los ciudadanos debemos
tomar los institutos políticos y ser factores de decisión a la hora de elegir
candidatos y ya instalados en el poder, diseñar políticas públicas que atiendan
y representen a los intereses colectivos de los ciudadanos, poner indicadores
de efectividad laboral y, funcionario o servidor público que no las cumpla, se va de su puesto.
Es triste ver como la
clase política en México ni atiende, ni entiende que su compromiso no es para
con su jefe el presidente, gobernador o alcalde, su compromiso es para con los
ciudadanos y con ellos mismos porque ellos también son pueblo, es lamentable
ver como las instituciones a casi cien años de creadas, no encuentran su razón
de ser, ni son manejadas como debieran serlo.
Es cierto que en México
tenemos un Presidente de la República que no sabe qué hacer con el país, que
fue de descalabro en descalabro, inicio siendo el presidente del empleo y en su
primer año perdió cientos de miles, se paso a ser el presidente de la reforma
educativa y bastó un paro en el Estado de Morelos de unos cuantos pseudo
maestros chancludos, de esos que ni el gis conocen, para que se frenara ese
proyecto, de ahí se fue a ser el presidente de la inseguridad y de la
“guerrita” que lo único que ha dejado es caos y terror en México, ahora es el
presidente guía de turistas, nomas falta que lo veamos en Acapulco moviéndole
la panza a los “spring breakers”.
Pero sucede esto porque
tenemos un Congreso dormido, apático, permisivo y autodestructivo hacia la
nación, una Cámara de Diputados y Senadores que teniendo las herramientas para
detener, encausar o reorientar programas, presupuestos o políticas públicas, no
lo hacen. Tenemos en él mucha gente ignorante, floja, haragana, con una
reputación o fama publica muy cuestionable, y eso sería secundario siempre y
cuando dieran resultados, pero no, solo sirven para cobrar y para votar en
función a lo que les ordena quien los empujo a llegar ahí, no en función de un
crecimiento de país.
Vuelvo y repito, solo
porque los ciudadanos hemos abandonado a los partidos políticos y son ellos en
nuestro sistema político los únicos que pueden postular a nuestros
“representantes populares”.
Tenemos un divorcio tal
entre la clase política y la sociedad, que vivimos en 2 Méxicos distintos dentro de un mismo territorio nacional, ambas
partes. Tenemos una clase política tan inmadura que a 200 años de fundación de
este país, no hemos salido de la pubertad política.
Edgar CHÁVEZ
TARRÍO.

2 comentarios:
"Me da asco mi salario". No pude evitar acordárme de esa frase. Por qué será? -.-
Ya se de donde viene esa bonita frase, y así es hay un senador que ha expresado esa singular frasesita, pero no dejo de cobrar !!!
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