México puede sentirse orgulloso y presumir algunas de las más destacadas personalidades en el mundo, mexicanos incuestionablemente reconocidos: el hombre más rico el mundo, el hombre más buscado del mundo, el secretario general de la OCDE, entre otros, a quienes ahora se les empareja el “líder global” y presidente del G-20, Felipe Calderón.
El presidente de los Estados Unidos Mexicanos y comandante supremo de las Fuerzas Armadas sigue acumulando títulos. El más reciente lo acaba de recibir, hace tres días en Davos, Suiza.
Klaus Schwab, presidente y fundador del Foro Económico Mundial al presentar el diálogo entre Felipe Calderón y Bill Gates, dijo que “los dos tienen algo en común, y es que desde hace muchos años ambos son grandes amigos del Foro Económico Mundial” y aprovechó “para rendir homenaje” y “celebrar el liderazgo del Presidente Calderón, sobre todo, ahora cuando también es presidente del G-20”.
Schwab recordó que Calderón, en 1997, fue elegido “líder global para el mañana” y que “muy rápidamente” se convirtió “en líder de los tiempos actuales”.
Muy orgulloso de reconocer sus logros, en nombre del Consejo de la Fundación del Foro Económico Mundial, Schwab otorgó “a su Excelencia Presidente Felipe Calderón el Premio al Estadista Global del Foro Económico Mundial”.
Calderón, por supuesto, agradeció ese premio tan especial y lo aprendido durante los quince años en los que ha ido al Foro Económico Mundial.
Tras los agradecimientos el hombre que prometió ser en México presidente del empleo y erradicar las crisis económicas del país reconoció que “seguimos entrampados en una crisis económica de cuatro o cinco años. La peor crisis de nuestra memoria”.
Alertó: “Tenemos una bomba de tiempo. La bomba se encuentra en Europa, y estamos trabajando en conjunto para desactivarla, antes de que explote encima de todos nosotros”. La metáfora tenía que ser de bombas y desactivadores, muy propia del “señor de las guerras”.
Al recordar que México ha asumido la Presidencia del G-20, señaló que es el primer país latinoamericano que encabeza este grupo de países ricos y sus invitados “emergentes”.
El ahora presidente del G-20 se comprometió: “Trataremos de desarrollar el consenso necesario para restaurar la estabilidad y el crecimiento económicos, para fortalecer las instituciones financieras del mundo, y para encontrar maneras para redirigir el crecimiento hacia caminos sustentables, que privilegien esta justicia social”.
Presumió que “México cuenta con una economía sólida y en crecimiento, la cual genera cientos de miles de empleos nuevos cada año, con una tasa de inflación muy baja”, para recordar y cuestionar que “hasta hace unos cuantos años, nuestro país, junto con otros países latinoamericanos, sufríamos de crisis recurrentes, que tuvieron costos muy altos a nivel social, económico y político”.
Luego le salió lo “profesor del ITAM” y dio clase, a los más brillantes economistas del mundo, al presentar su diagnóstico en un dos por tres:
“Uno. Normalmente una crisis financiera tiene que ver con desequilibrios, ya sean fiscales o de cuenta corriente. Ambos son fuente de preocupación. En particular los desequilibrios fiscales son resultados de un gasto gubernamental no controlado, lo cual lleva a un aumento fuerte en el déficit público.
“Dos. Aumentos notables en la deuda nacional y el extranjero son necesarios para financiar dichos déficits.
“Y tres. Los eventos en la esfera nacional o internacional que implican a los inversionistas hacen que aumenten las tasas de interés, lo cual hace que simplemente sean impagables las deudas”.
Ante el caso europeo, Calderón expuso también varias “lecciones de la crisis latinoamericana”:
“Primero. Si la causa del problema viene del déficit público, parte de la solución tiene que ser la corrección de ese déficit. Es cierto que las medidas para resolver esto a corto plazo pueden empeorar el impacto social de la crisis, pero entre más nos esperamos, más altos serán estos costos.
“Segundo. Debemos detener lo antes posible la hemorragia. Y aquí es importante distinguir la diferencia entre la liquidez y la insolvencia, porque si el problema es liquidez, se trata de liquidez, entonces, uno necesita efectivo, pero si el problema se trata de la insolvencia, se requiere de una reestructura de la deuda.
“Tercero. La clave es recuperar la confianza. El problema es que la pérdida de confianza es inmediata, pero recuperarla requiere de un trabajo arduo y largo”.
Y es aquí, señaló, cuando se vuelven esenciales el apoyo externo y la cooperación internacional. Habló del caso mexicano y reconoció a Bill Clinton y a Ernesto Zedillo, también miembro del Foro Económico Mundial.
Entonces, dijo, “México ajustó sus finanzas, recuperó su crecimiento y los Estados Unidos recuperó todo su dinero con intereses, con buena rentabilidad, además”.
En su discurso volvió el guerrero, el belicoso: “necesitamos sacar la bazuca de manera inmediata, antes de que la pólvora se empape”.
Ya para el punto cuarto, Calderón pontificaba y “resolvía” la crisis griega.
En la quinta lección dijo que “cualquier programa de ajuste tiene que ser acompañado de programas sociales agresivos, con tal de proteger a los más pobres”. Lo que se hace en México con el Programa Oportunidades, según presumió.
El sexto punto, la sexta lección no podía faltar: el programa de ajuste tiene que realizarse con reformas estructurales que promuevan el crecimiento y la competitividad.
Tras las recetas, no obstante, reconoció:“Los desequilibrios globales siguen siendo un problema muy importante en cualquier crisis”.
Calderón señaló que “es tiempo construir una nueva economía global que asegura una sustentabilidad a largo plazo y el desarrollo a largo plazo, también”.
Trató otros temas como la seguridad alimentaria, que según prometió “es un tema que México va a tratar en su G-20”, también se refirió a la salud, y el cambio climático, que según dijo “ya está afectando la calidad de vida”. En ese último tema habló de México: “tenemos las peores inundaciones en el Sur y las peores sequías en el Norte, al mismo tiempo”.
Calderón descubrió que hay “un nuevo orden mundial y que las reglas han cambiado”, que “la crisis nos está forzando a rediseñar el modelo económico para el futuro” y que “en este cambio necesitamos mantener los principios de libertad económica y democracia”.
Tras el discurso de Calderón, el señor Bill Gates le hizo algunas preguntas y precisiones. Se habló del paralelismo del caso México con la actualidad italiana; se trataron los objetivos del G-20 como el fortalecimiento de las instituciones financieras internacionales, el análisis o exploración de las alternativas en cuanto al problema europeo, la seguridad alimentaria y los temas ambientales y la inclusión financiera, entre otros.
A pregunta de Gates, Calderón habló errático y ambiguo de la pobreza desde el G-20. En cuanto a la inclusión financiera y el caso mexicano. Calderón presumió que pasó del 25 por ciento en el año 2005 al 60 por ciento hoy día, gracias al Programa Oportunidades o el PROGAN, programa de apoyo a los rancheros, a los agricultores, el apoyo de su fundación, de Bill y Melinda Gates, la educación y la formación financiera, y la protección para los consumidores.
Finalmente Gates le preguntó si en seis años podría haber logrado algo más en México. Calderón habló de salud, de estar logrando una cobertura de salud universal. También mencionó la introducción del Programa de Cobertura Educación Básica, con referencias y comparativos de egresados con otros países.
Dijo que la infraestructura, las inversiones en infraestructura privada-pública se ha ido del tres al cinco por ciento del PIB al año, que implica más o menos 50 mil millones de dólares al año para México. Con esto está cambiando la competitividad del país.
Y su tema: la seguridad, el primero de “los desafíos” y “el más importante”.
Al final, Gates cerró el diálogo: “Hay tantas cosas que aprender de México y de otros países en esta situación.
“Si nos planteamos cuáles son los países dinámicos, donde residen las soluciones a la pobreza y observando estas mejores prácticas, desplegadas por México esto podrá ayudar a muchos otros y ver lo que puede lograrse”.
Bueno. Con tantos títulos, tantos liderazgos globales como el de Carlos Slim, el “Chapo” Guzmán, José Ángel Gurría, y ahora Felipe Calderón, México es, en términos del pueblo sabio y sencillo, “candil de la calle y oscuridad de su casa”. ¡Hasta siempre!
Por: Francisco Rodríguez Pérez

No hay comentarios:
Publicar un comentario