El enfrentamiento del presidente Felipe Calderón, al parecer en funciones de legislador o animador callejero, en la XXXI sesión del Consejo Nacional de Seguridad Pública, donde la Conago presentó su informe, el lunes 31 de octubre, es clara muestra de la intolerancia y la tozudez de Calderón, quien actuó como diputado berrinchudo, nuevo, pero que se siente poderoso.
El presidente habló como diputado intranquilo, nervioso y estresado... Así se le vio en la cara, la expresión de enojo; actuó como líder de la fracción parlamentaria de su partido, más que como presidente.
Mientras tanto, el Gobernador César Duarte, se sostuvo, en el mismo evento, en buen nivel, actuando congruentemente, al igual que otros mandatarios estatales. Tenía preparado el artículo referido a la Memoria de la Convención Nacional de Seguridad Pública, cuando vi uno de los sucesos más extraños de lo que va de este pobre sexenio: creí que hablaba, muy enojado, un diputado nuevo e inexperto o un líder de la bancada panista en la Cámara de Diputados, pero no: ¡Era el mismísimo Presidente de la República! Era Felipe Calderón, enojado, irascible, quien violentamente enfrentaba a los gobernadores y otros miembros del Consejo y el Sistema Nacional de Seguridad Pública, cuando urgió la depuración del 50 por ciento de las policías, en todo el país, hacia mayo del próximo año, y, como se estipula por ley, el 100 por ciento de la certificación policíaca hacia enero del 2013.
Ante el agravio del presidente-legislador, algunos gobernadores como César Duarte, de Chihuahua; Mario Anguiano, de Colima; y Fernando Toranzo, de San Luis Potosí, así como Marcelo Ebrard, Jefe de Gobierno del Distrito Federal, señalaron que para algunas entidades resultaría imposible cumplir con la meta exigida, de fea manera por el Presidente, quien siguió confrontándolos, olvidando su investidura y actuando como novel diputado.
En ese contexto, brilló la destacada presencia de la Comisión de Seguridad Pública de la Conago, coordinada por el Gobernador César Horacio Duarte Jáquez, quien está cumpliendo un rol preponderante no sólo en Chihuahua, sino a nivel nacional, con esfuerzos que están dando frutos y resultados, en esa área tan sensible como prioritaria para los gobiernos federal, estatales y municipales.
La Memoria de la Convención Nacional de Seguridad Pública “Por la Verdad, la Justicia y la Legalidad”, realizada en la Ciudad de Chihuahua el 10 y 11 de julio del presente año, es un documento de gran valía, digno de análisis, reflexiones y acciones concretas, en aras de la seguridad, no sólo de nuestra querida Ciudad Juárez y de nuestro estado, sino de todo el país.
Son resultados, son frutos que se están dando, al través del trabajo de la Conago, desde la lección y el ejemplo de Ciudad Juárez y nuestra entidad, que, poco a poco, le están enmendando la plana a las fallidas estrategias de un poder centralista y obcecado. A la memoria del evento realizado por la Conago en la capital chihuahuense me refiero a continuación, dada la importancia de los nuevos lineamientos acordados por los gobernadores.
El documento tiene una excelente edición y presentación, con magníficas fotografías de los lugares del evento, que estuvo enmarcado en la majestuosidad de los edificios históricos de Chihuahua capital y las referencias a la grandeza cultural y productiva del estado.
El documento incluye la Pertinencia a partir del Marco Jurídico Institucional y los Nuevos Desafíos en Seguridad Pública para Entidades Federativas y Municipios. Luego de los Antecedentes de la Convención, se plantea el Desarrollo, como fue en el evento, con los siete ejes temáticos debatidos en las mesas de trabajo.
En la relevancia del evento se destacan las labores de la Comisión de Seguridad Pública de la Conago y sus cinco líneas rectoras fundamentales.
Al plantearse los subtemas y los objetivos, en los resolutivos de cada una de las mesas temáticas ha quedado, finalmente, la esencia del evento. También se consignan, en el documento, los acuerdos relacionados, entre los que destacaron el Grupo de análisis de la incidencia delictiva de alto impacto, el Grupo de análisis presupuestal, el Grupo de propuestas en materia de adicciones, y el Grupo de trabajo para el análisis de extranjeros que cometen delitos en México, entre otras cuestiones de relevancia.
Asimismo, se tomaron los acuerdos relativos al empleo y la educación para los jóvenes, la apertura con organizaciones de la sociedad civil y el análisis del tema del narcomenudeo en las entidades federativas. Ahora, con el desaguisado del Presidente Calderón, es obvio que éste no puede quitarse la camiseta de legislador, su única experiencia quizá válida, porque en este lustro de su gobierno no ha aprendido el oficio de Presidente, por eso es común que se peleé y haga berrinches como esta vez contra los gobernadores. Habrá que recordarle, como señala César Duarte, en el documento citado, a nombre de todos ellos: “Los Gobernadores asumimos el deber histórico de fortalecer nuestro régimen democrático y resguardar los derechos y las libertades de todos, por el bien de México”. Muy bien dicho. ¡Hasta siempre!
Por: Francisco Rodríguez Pérez

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