lunes, 7 de noviembre de 2011

Cd. Juárez, reflejo de una guerra perdida…



La benemérita Ciudad Juárez Chihuahua, que en otros tiempos fuera sinónimo de prosperidad, bonanza y de fiesta interminable, albergue de miles de migrantes nacionales e internacionales que llegaban con el propósito de encontrar una vida mejor que la que tenían en sus ciudades natales, oasis de esperanza en medio del desierto. Hoy se encuentra convulsionada por la violencia social desatada por esta guerra fratricida que auspicia el gobierno federal, en contra de los mismos mexicanos.

Resulta completamente falsa la idea que el gobierno Calderonista nos quiere vender a los mexicanos en el sentido de que esta guerra era necesaria para retomar el control del país. El país estaba en calma aun y cuando el narcotráfico existía desde hacía décadas, había sí, ajustes de cuentas entre los que mercadeaban con sustancias prohibidas, pero no se hacían en la vía pública como se hace hoy en día, no había las cifras de 3 mil muertos al año, ni las noticias de 200 mil desplazados en 3 años, no había la estadística del 75% de los negocios cerrados en menos de 4 años por la extorción, no teníamos 10 mil soldados en las calles, ni necesitábamos de 5 mil policías federales que no han resuelto para nada el problema de inseguridad. Y aun así se podía disfrutar de una vida social activa y de libertad.

Valla y dígale usted a cualquiera de los más de 50 mil comerciantes de ciudad Juárez que tuvieron que cerrar sus negocios que vamos ganando la guerra, trate de convencer a los miles de ciudadanos que han perdido la paz o algún familiar, de que esta guerra era necesaria.

Lo más preocupante en estos momentos, es que este desgobierno de Felipe Calderón, ha arrastrado al país a los más altos niveles de ingobernabilidad en la historia moderna de nuestro país, la falta de empleos, la crisis económica, la inseguridad pública, la falta de credibilidad en las autoridades, el desprecio ciudadano hacia la clase política que no sirve para encausar el país hacia un futuro cierto, la violencia y el desinterés social, son los ingredientes perfectos para caer en un estado anárquico en que creo, ya estamos.

Existen ya en todo el territorio nacional muchas autoridades, hay las autoridades civiles, encargadas de administrar la infraestructura urbana y de brindar deficientes servicios públicos, luego están las muchas “autoridades de facto”, encargadas de proporcionar la “seguridad” -a secas- vía el cobro de derecho de piso o la extorción, para que pueda un comerciante operar su negocio, estas mismas “autoridades de facto” controlan las calles y a las corporaciones policiacas, sino las controlan, por lo menos sí las atemorizan.

A este negro panorama añádale usted, las recientes cifras brindadas por la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, en el sentido de que en Ciudad Juárez 2 mil 500 jóvenes son susceptibles a ser reclutados por el narco, triste panorama el que nos espera en el futuro inmediato.

Y es que en 5 años el estado mexicano no ha sido capaz de instaurar una política pública suficientemente capaz de ofrecer un mejor futuro a niños y jóvenes que están en riesgo de caer en manos de las bandas delictivas, han muerto muchos jóvenes, desde inocentes hasta quienes si estaban involucrados con la delincuencia, y por la muerte de los primeros las autoridades solo se han limitado a agachar la cara y a construir parques. El propio presidente de México, ha recibido insultos públicos de las madres desesperadas a quienes les fue arrebatada la vida de sus hijos de manera violenta y no ha sido capaz de idear un plan lo suficientemente sólido como para dificultarle al crimen la seducción que provoca en los jóvenes para que se unan a él.

Si hace 4 años se hubiera iniciado un programa de atención y se hubiera conformado un fideicomiso para subsidiar un mejor nivel de vida para las familias de estos 2 mil 500 jóvenes más los que han muerto ya, otra historia estaríamos contando ahorita. Debemos entender que lo que sucede en los barrios más pobres de una ciudad, repercute necesariamente en todos los niveles y en toda la comunidad, si anhelamos la paz debemos ser solidarios y aportar todos para cerrar la brecha de la desigualdad, es ahí donde necesitamos de autoridades inteligentes y propositivas, es ahí donde los políticos de ahorita pueden mostrarnos si verdaderamente están capacitados para gobernarnos, lamentablemente yo ya tengo la respuesta a este planteamiento, pero mi opinión ningún valor tiene, como siempre la opinión de usted es la más valiosa, por cierto ¿cuál es?

Aun y cuando en otra ocasión había escrito respecto a que en ciudad Juárez comenzaba a vislumbrarse una recuperación de la autoridad por parte de las fuerzas del orden municipales, sostengo que para ver el resultado de este esfuerzo, es necesaria una política integral de estado, porque el esfuerzo emprendido por una autoridad municipal es mínimo en comparación con la atención que necesita el problema que hemos incubado en estos últimos años.

Edgar CHAVEZ TARRIO.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Estimado Edgar.
Como siempre es asertivo!!!
Saludos!

Ali