martes, 14 de febrero de 2012

México y sus ciclos de pobreza.


Vivir en un país como el nuestro es sinónimo de pobreza de rezago y de desigualdad social, los números y las estadísticas nos hablan en el mejor de los casos de un estancamiento económico y en el peor de los escenarios de una creciente de pobreza producto de la pérdida del poder adquisitivo por ese estancamiento

Pero este estancamiento, ¿Se ha dado por falta de ideas para potenciar el desarrollo? O ¿Es producto del desinterés de los sectores productivos?, ¿Son estrictamente necesarios los cambios estructurales al marco jurídico que nos rigen? 

Un diagnostico a priori deja ver que el grave problema de nuestro país son la falta de ideas practicas que permitan generar cadenas productivas y con ello el desarrollo de la industria de transformación y el comercio de manera regional, potenciando la generación de empleos y elevando la condición de vida de las familias. 

Cuando la clase política habla de reformas estructurales, toca temas como la apertura de la inversión privada a PEMEX, y la reforma laboral, pero nunca se habla de establecer un tope a la Banca usurera que tenemos en México donde los rendimientos que te dan por ahorrar tu dinero alcanzan si mucho el 6 por ciento anual, y por el contrario pedir un préstamo significa tener que pagar por los mas económicos el 16 por ciento, y si hablamos de tarjetas de crédito, es pagar hasta un 48 o 120 por ciento dependiendo de la tarjeta. 

En México el peor enemigo del emprendedor o del empresario, es el crédito, la herramienta principal para hacer crecer una economía y para financiar el desarrollo productivo de un país. 

Los jóvenes universitarios mas allá de voltear a la ventana de oportunidad de generar su propio negocio y ser emprendedor al terminar sus carreras, piensan más en como conseguir un empleo y un sueldo que al final del día no resuelve sus aspiraciones profesionales, pero tampoco se puede pensar en un crédito que no permite desarrollar un negocio por los altos costos que estos tienen. 

La ultima evaluación del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, nos comparte resultados preocupantes, en tan solo 2 años pasamos de 48.8 millones de pobres a 52 millones, y el panorama mundial hace ver que en los próximos años la pobreza arrastrara a más persona y familias a sus garras. 

En México hay hambre, no solo en la Sierra Tarahumara, el hambre existe en todo el país, hay sed de justicia social, un ministro de la corte gana 150 veces más que un mexicano promedio y eso debería preocuparnos. En México hay desconcierto, la inseguridad al extremo en la que nos ha metido Felipe Calderon, no nos deja ver un futuro cierto. 

Los constantes movimientos sociales organizados ahora si por ciudadanos que antes no se hubieran atrevido a dejar sus actividades por andar en manifestaciones, el desencanto de los ciudadanos por un proceso político que no logra motivar a nadie y los índices de pobreza creciendo a pasos acelerados, son la tercera llamada para la clase gobernante de este país, o cambiamos el guion de la próxima puesta en escena, o el final de esta obra además de trágico, será costoso para todos.

 
Edgar CHÁVEZ TARRÍO.

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