miércoles, 29 de febrero de 2012

Mexicanos huérfanos.




La sociedad mexicana es una sociedad increíblemente dominada y apática de las causas que nos afectan a todos los mexicanos, todo esta por encima de todo, antes que el bien común. 

Los mexicanos somos una especie de niños huérfanos y pobres de los que nadie quiere hacerse cargo, y como somos una sociedad con identidad infantil, somos incapaces de definir que es lo mejor para nosotros y como debemos comportarnos, por eso siempre estamos a la espera de que un político se convierta en nuestro “salvador” y llegue a solucionar por arte de magia lo que como sociedad no hemos aprendido a exigir y ganar. 

Los Congresos locales o el federal, están orientados a mantener los cotos de poder de la clase política privilegiada que ocupa de manera distinguida esas posiciones, las políticas que plantean los miembros de los congresos se dan de dos maneras: 

La primera es cuando el congreso cuenta con una mayoría favorable al gobernante, de esta manera todas las votaciones se dan de manera tal que los asuntos y los presupuestos van orientados a lo que el gobernante en turno desee, y de manera indiscriminada se autoriza la contratación de deuda para apoyar los delirantes deseos del gobernante por aplicarla en obras que muchas veces terminan siendo solo edificaciones que en nada integran comunidades ni brindan respaldo social. 

La segunda sucede con los congresos de oposición, esa oposición en edad de pubertad que no da rumbo ni certeza a los ciudadanos y que se dedica solamente a decir que no, para ver como fracasa un gobierno y con él, un pueblo se condena por seis largos años a vivir en estancamiento, más atraso, más hambre y más miseria. 

Por otra parte los gobernantes incapaces de conectarse con las necesidades de los gobernados, pierden piso y dejan de ver que como mandatarios, son los primeros mandaderos de la sociedad para la que trabajan, y todos en conjunto nos convertimos en espectadores de como se enseñorean de nuestros recursos y nuestros destinos. 

Los mexicanos somos esos huérfanos pobres usados por sus parientes mayores (el gobierno) para vivir de la lastima que provocamos, nos dan a cambio de cuidar de nosotros como caridad, una pésima educación, una inexistente seguridad publica, un deficiente servicio de salud, una endeble alimentación, un futuro incierto y por si fuera poco, como el apego a la legalidad es mínima en México, vivimos mas como niños recogidos de la calle, que como adoptados bajo el debido proceso. 


Edgar CHAVEZ TARRIO

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