lunes, 19 de septiembre de 2011

Peña Nieto y sus ''críticos''


Estaba previsto. Era de esperarse. El mismo día que dejaba el poder en el Estado de México se convertiría no sólo en el más sólido aspirante a la candidatura priista, sino el rival a vencer en las elecciones presidenciales del próximo año: Enrique Peña Nieto representa la certidumbre, la confianza, la seguridad del triunfo dentro y fuera del Partido Revolucionario Institucional y el regreso del priismo a Los Pinos.

Mientras en el Partido de la Revolución Democrática, que se perfila por “la medalla de plata”, si acaso, tienen dos fuerzas contrarias que, como trenes, pueden chocar, y diversas tribus que alimentar, entre Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard Casaubón, el PRI ha entendido el gran valor de la unidad y de la certidumbre.

Mientras el Partido Acción Nacional, dirigido por un irrelevante chihuahuense, al que se augura, si mucho, “la de bronce”, acepta gustoso el juego del “tapadismo” implementado por el Presidente Felipe Calderón, con su delfín, Ernesto Cordero, pero siguen las opciones con Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel.

En el PRI hay más opciones, entre las que se mencionan a Manlio Fabio Beltrones y Beatriz Paredes, pero es indudable y probablemente irreversible la ventaja de Peña Nieto.

Por eso hay tantos críticos de Peña Nieto, algunos de los cuales cuestionan desde nimiedades y vulgaridades, mientras otros asumen como ciertas las perversidades que acusan situaciones extremas de la vida personal y conyugal.

“Los suspirantes 2012”, libro coordinado por Jorge Zepeda Paterson, cuya redacción concluyó a principios de marzo de este año, abre sus páginas con el artículo “Enrique Peña Nieto: El “Luis Miguel” de la política”, firmado por el periodista y escritor Ignacio Rodríguez Reyna.

“Enrique Peña Nieto nacía en Atlacomulco, Estado de México, y el gobierno mexicano había echado a andar la cuenta regresiva para el arranque de los Juegos Olímpicos de 1968. Faltaban 816 días para que Gustavo Díaz Ordaz, el presidente priista de más amargo recuerdo, inaugurara la competencia y más de 45 años para que el recién nacido intentara, luego de tener una vida de telenovela, dormir en el mismo lugar: la Presidencia de la República”.

Rodríguez Reyna detalla la infancia del “niño adulto”, “las mujeres, siempre” hasta Mónica Pretelini Sáenz, “la viudez polémica”, “una debilidad añeja” (otra vez las mujeres, y los hijos fuera del matrimonio), “te lo firmo, te lo cumplo y lo televiso”, “las otras mujeres feminicidios”, “La Gaviota”, “el telecandidato”, “Atlacomulco, de principio a fin”, “Y de apellido Montiel”, “la herencia política”, y “la sombra de Salinas”. Una radiografía, pues, para consultar.

Como “enemigo a vencer”, se le han desatado, y desatarán, los demonios…

John Ackerman ha cuestionado infinidad de elementos negativos, desde su punto de vista, enfilados hacia el aspirante priista. El 13 de septiembre del 2011, explica en Proceso, que Enrique Peña Nieto gusta de presumir que ha cumplido con los “compromisos” establecidos al principio de su mandato; que no se cansa de presentar la realización de las obras públicas más elementales, cuya construcción es obligación de cualquier mandatario, como si fueran generosos regalos de un líder “eficaz” y “cercano a la gente”.

Los compromisos son, dice demagógico Ackerman, con “la oligarquía y la clase política dominantes responsables de la actual tragedia nacional”.

Cuestiona que “Peña Nieto se negó a acudir al Congreso del Estado de México para rendir su informe y exponerse a los cuestionamientos de la oposición”.

Lo acusa de que, en su discurso, “Peña Nieto habló de la necesidad de transitar de una democracia “exclusivamente electoral” a una que “dé resultados y construya acuerdos”.

Recuerda que el PRI “gobierna la mitad de los estados de la República, incluyendo algunos de los más violentos, como Tamaulipas, Chihuahua, Nuevo León y Durango” y agrega: “El estado de descomposición que existe en el país surge no solamente de la ineptitud de Felipe Calderón, sino también de la total inefectividad institucional que se ha manifestado en aquellas entidades”.

Ackerman se refiera al PRI como el “viejo partido de Estado”, con el evidente desprecio a la tercera edad que eso significa, al que acusa de haber impuesto una lógica autoritaria e intolerante en la Cámara de Diputados, y de presentar “la propuesta de Ley de Seguridad Nacional, que busca imponer nada menos que un Estado policiaco-militar represivo en todo el país”.

Insiste que el PRI impulsa la propuesta de “reforma política” de Peña Nieto, que pretende resucitar los tiempos autoritarios con una nueva “cláusula de gobernabilidad” que eliminaría la voz de la oposición política en la Cámara de Diputados, según el analista.

Acusa que el PRI “también es el principal responsable de la falta de acuerdo sobre los nuevos consejeros electorales del IFE, algo que pone en riesgo la validez de las próximas elecciones presidenciales”.

Curioso método: en su artículo Ackerman se autocita y promociona otros artículos suyos…

Además menciona “el aval del PRI a los proyectos de reforma a la Ley Federal de Trabajo y de la nueva Ley de Asociaciones Público-Privadas presentados por Calderón”.

Dice que no faltan “acuerdos”. Desde su punto de vista “el contundente fracaso de la “alternancia” en los últimos 11 años no es la falta de acuerdos, sino el exceso de los mismos con los factores reales de poder: Televisa, el gobierno estadounidense, la Iglesia católica, el SNTE, “El Chapo” Guzmán, los grandes monopolios empresariales, y “el mismo viejo partido de Estado”.

Sin más bases que su opinión Ackerman sostiene “que un eventual gobierno federal encabezado por Peña Nieto implicaría una absoluta continuidad con el fallido gobierno de Calderón”. Dice esto, porque en el sexto informe de Peña Nieto estuvieron en primera fila “Diego Fernández de Cevallos, Elba Esther Gordillo, Televisa, Manlio Fabio Beltrones y Javier Duarte, así como los representantes de la burocracia eclesial y las cúpulas de las empresas monopólicas del país”.

Señala que “el contraste entre el derroche financiero para el espectáculo mediático del informe y las calles destruidas y casas inundadas de Cuautitlán, Tlalnepantla, Atizapán y otros municipios es un abierto insulto a la inteligencia ciudadana y a cualquier sentido de ética”.

También menciona “el contraste entre las cifras maquilladas presentadas por Peña Nieto en materia de seguridad pública y la escandalosa actuación de sus procuradores de justicia en los casos de Paulette y el poeta Bartolomé, así como el aumento de los feminicidios y la violencia en el Estado de México” como “otro insulto a la sensibilidad humana”.

Además, dice, “el abismo entre el supuesto “desarrollo” que el gobernador saliente habría llevado al estado y el aumento real de la pobreza y marginación en la entidad es una burla más para los habitantes de la demarcación”.

Ackerman advierte que Peña Nieto, al dejar el poder, “seguirá gozando de los recursos públicos”, porque “Eruviel Ávila le debe todo a Peña Nieto, y seguramente no dudará en facilitarle al exgobernador “cualquier cosa que se le ofrezca” en su búsqueda de la Presidencia”.

De ese nivel es el cuestionamiento de los “críticos” de Peña Nieto…

Finaliza con una frase risible, que falta el respeto a la inteligencia del pueblo mexicano: “Habría que hacer votos para que la ciudadanía no caiga en el engaño…”

No es de extrañar que los demonios se le suelten encima a Peña Nieto. Unos culpan a Televisa y demás medios masivos, de su popularidad.

Otros se refieren a la impotencia, al coraje, a la tristeza que les causa el que Peña Nieto “vaya a ser el presidente de nuestro país”.

Algunos más, se aventuran a señalar que “si gana Peña Nieto” la situación estaría peor…
Lo cierto es que Enrique Peña Nieto, se perfila, como ningún otro aspirante, a la candidatura priista, y con ello a la Presidencia de la República.

No se pueden descartar imponderables, pero, hoy por hoy, antes de empezar precampaña o campaña alguna, Peña Nieto puede tener certezas, seguridades y confianza para su eventual triunfo en el 2012.

Por: Francisco Rodríguez Pérez

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