Mientras los panistas se acostumbran a los regaños presidenciales de fin de sexenio, y los perredistas siguen peleando entre sí, tribu contra tribu, en el Partido Revolucionario Institucional se prepara la Plataforma Electoral, con acciones tan significativas como el nombramiento del nuevo presidente estatal de la Fundación Colosio, Marcelo González Tachiquín, quien dio un magnífico discurso al igual que el Gobernador, César Duarte Jáquez.
Pero volvamos a los regañados. Para Acción Nacional ya es costumbre: fueron regañados por el Presidente de la República, don Felipe Calderón, como fueron regañados, hace siete años, por don Vicente Fox.
El domingo 30 de mayo de 2004, Felipe Calderón asistió, como otros miembros del gabinete, a la comida que el Presidente Vicente Fox le ofreció al Presidente de Colombia, Álvaro Uribe.
En el evento, Calderón escuchaba de buena gana las bromas sobre su “destape” a la Presidencia hecho la víspera por el entonces gobernador de Jalisco, Francisco Javier Ramírez Acuña, cuando, al mismo tiempo, el Presidente Vicente Fox cuestionaba el acto político de aquel sábado.
Cuando supo de las críticas, Calderón renunció a la Secretaría de Energía. En su breve carta de renuncia, dolido y traicionado, señalaba que se enteró por los medios de comunicación la “descalificación” presidencial, que consideraba “injusta y desmedida”.
Junto con la renuncia, Calderón envió una copia de su discurso, pues pensaba que el presidente lo estaba cuestionando sin conocer realmente sus palabras.
El gobernador de Jalisco, por su parte, expresó: “A mí sólo me regaña el pueblo”.
Para los simpatizantes de Calderón el regaño presidencial fue injusto, ya que lo hacía un político que ganó la Presidencia tras adelantarse a los tiempos políticos. Además, sentían que Fox era más tolerante a las aspiraciones presidenciales de Jorge Castañeda, de Santiago Creel y de su propia esposa “la señora Marta”.
El regaño a Calderón tuvo que ver con el deseo del Presidente Fox de proteger la candidatura de Creel o la de Marta, agraviando a otros panistas.
Igual que hace siete años, Calderón, ahora con la investidura presidencial, regañó a los panistas, al tiempo que busca quitar las espinas del camino para su alfil Ernesto Cordero.
Durante la sesión extraordinaria del Consejo Nacional, el Presidente urgió a su partido a una “renovación ética”, tras recriminar “las estrecheces de mira” que minan la unidad interna. En 2012, según dijo a sus correligionarios “enfrentaremos a adversarios unidos y organizados”.
A diez meses de las elecciones del 2012, a punto de empezar oficialmente la agenda electoral, Calderón urgió a los militantes para llevar a cabo una renovación, ante la percepción de la ciudadanía de que hay deshonestidad y carencia de ética, a lo que se une la desgastada identidad del PAN.
Calderón, con el regaño, hizo un llamado a su partido para llevar a cabo una renovación ética, de comportamiento y de imagen hacia la sociedad, en camino a los comicios presidenciales, pues podría aplicarse para el PAN la sentencia de “renovarse o morir”.
De igual forma, aseguró que no interferirá en el proceso de elección del candidato presidencial panista y llamó a cerrar filas a pesar de las discrepancias internas: “Que gane quien la militancia decida y que los electores reconozcan esa decisión democrática”.
Finalmente, Calderón sugirió seis puntos a seguir: 1) Renovación ética; 2) Reencuentro con la ciudadanía; 3) Elección oportuna de candidatos a puestos de elección popular (diputados, gobernadores, senadores, etc); 4) Poner en claro lo que está en juego para el 2012; 5) Hacer competitivo al PAN; y 6) Seleccionar un candidato atractivo para los ciudadanos, sobre todo que no genere divisiones, ni exacerbe los resentimientos.
En este sentido, confió que la sociedad valorará, más pronto que tarde, el hecho que el PAN, esté resultando, a final de cuentas, el único partido que elegirá a su candidata o candidato a la Presidencia de la República, por una vía democrática del voto.
Hace siete años, Calderón renunció por haber sido amonestado públicamente por Fox por hacer actos proselitistas en busca de la presidencia de México.
Calderón rechazó con energía el regaño y se fue del gabinete para prepararse y ganarle a Fox la elección interna panista para la candidatura presidencial.
¡Tendrán las agallas Santiago Creel, Josefina Vázquez Mota, o Gustavo Madero, el más agraviado, para arrebatarle la candidatura al Presidente y su delfín, Ernesto Cordero?
A estas alturas, hace seis años, Calderón ya era virtual candidato presidencial panista.
Habrá que preguntarnos si los panistas, nuevamente regañados ¿se renovarán o se morirán?, es decir se convertirán en víctimas, en daño, en dolor “colateral”, de quien los regaña...
En cambio, en el PRI hay certezas, presentes y futuras. Lo que hay de cierto y de esperanza es que al PRI ya no lo alcanzan... Y el 2012, con el retorno a la Presidencia de la República, ya llegó. ¡Hasta siempre!

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