viernes, 30 de marzo de 2012

La Narco cultura




El fenómeno social en que también se ha convertido el tema del narcotráfico en nuestro país, es un evento que invade todas las esferas y todas las actividades de nuestra vida, como si se tratara de hechos o historias dignas de apreciar por la sociedad en su conjunto. 

El estilo de vida y el cliché que representa éste, ha permeado hasta en niños de estratos sociales en los que pareciera que no tendrían ninguna oportunidad las epopeyas musicales dedicadas a estos gladiadores de la hierba, el polvo o las pastillas de drogas ilícitas. 

El efectivo aparato de comunicación social con el que cuentan los carteles, nos permiten estar enterados de que elementos de las corporaciones y hasta que niveles de autoridades ha permeado el crimen organizado, claro, esto a través de los letreros espectaculares que las mismas organizaciones criminales cuelgan de puentes o hacen en bardas, me refiero a las denominadas “narcomantas”. 

La pregunta es, ¿le interesa al ciudadano común y corriente enterarse de las denuncias o de las vanaglorias de sus actos “heroicos” por librarnos como sociedad de los malos elementos de las corporaciones y de los que una célula criminal supone son los malos, solo porque son los contrarios? 

Los juglares modernos que al ritmo de música de banda o en veloces requintos de guitarra acústica llevan las más “gloriosas” hazañas de prominentes delincuentes o bien describen el estilo de vida que desean miles de jóvenes en un país como el nuestro que, no encuentra la manera de incluir y generar empleos bien remunerados para millones de personas en edades productivas. 

Lo peor que nos puede pasar como sociedad es ver como un fenómeno tan lamentable y de tan bajo nivel socio cultural como este, permee a todos los niveles y futuras generaciones de jóvenes en situación de vulnerabilidad social piensen que ser como los protagonistas de esas historias vale la pena. 

Si bien, como expresión cultural retrata una época que nos ha tocado vivir y un estilo de vida, el resultado y su posterior balance no parecen ser los deseables, pues tenemos en juego millones de vidas de jóvenes que son fácilmente manejados por sus deseos de ser personas destacadas y reconocidas económica y socialmente, aunque el medio que los lleve a conseguir ese supuesto éxito sea éste.

Edgar CHAVEZ TARRIO.

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