El legado histórico de centralismo en México es un lastre que nos frena a generar desarrollo para nuestras ciudades y por ende, frena también el desarrollo nacional en su conjunto.
El municipio como célula principal de la organización política, es equivalente a la familia como principal célula de la sociedad, si tenemos una familia pobre socio culturalmente hablando, seremos una sociedad socio - cultural pobre, pero si, como ayuntamientos las arcas son pobres, el legado de miseria se extenderá de manera exponencial hacia la nación en su conjunto y de esa calidad serán los servicios y las oportunidades que como ciudadanos podamos tener.
Según datos proporcionados por el Alcalde de la ciudad de Chihuahua, Marco Adán Quezada Martínez, los ayuntamientos en México administran solo el 3 por ciento de la riqueza nacional, mientras que en el primer mundo, esta misma esfera de competencia política, administra el 20 por ciento de la riqueza de sus respectivos países.
Ancestralmente nuestros gobiernos federales, más que federales, centralistas, han dado un trato de incapaces a los gobiernos locales, las reglas del federalismo en nuestro país son anti federalistas, la distribución de riqueza no solo es inequitativa, sino discrecional y con un amplio contenido partidista, nunca atendiendo a la necesidad de los ciudadanos, sino, mas bien atendiendo a la perpetuidad de un partido en el poder o al evidente fracaso del partido contrario para reconquistar esa posición para su propia causa.
Resulta necesario pensar, en que parte la cadena se rompe, o los engranes políticos se traban, pues en su inmensa mayoría los diputados federales han sido alcaldes, conocen y saben de las necesidades que los ayuntamientos tienen para hacer progresar a sus municipios y sin embargo, cuando están discutiendo el presupuesto de egresos de la federación, no le dan ese verdadero sentido federalista que nuestro país necesita.
Es indispensable que el Congreso de la Unión, voltee a ver los indicadores de desempeño de muchos organismos de la sociedad civil y de las propias universidades del país y comiencen a dar un trato justo, a aquellas administraciones municipales que acrediten tener un verdadero espíritu de servicio y una excelente calidad de administración de los recursos de todos los ciudadanos.
A ese punto debemos orientar el actuar de nuestros representantes, enseñémosle a los legisladores cual es el rumbo que los ciudadanos queremos para este país, y comencemos a premiar los casos exitosos en materia de gobierno, dejemos de ser el país que premia a los morosos y holgazanes, por ser el país que exalte la cultura de la legalidad, de la buena administración y sobre todo del compromiso social.
En unas semanas comenzaran a pedir nuestro voto, comprometiendo un sin fin de beneficios, cambiemos su propuesta por dos muy sencillas, pidamos a ellos que nos firmen el compromiso de aprobar que exista el refrendo, para evaluar a las autoridades y removerlas si no cumplen sus compromisos, ¿ya es tiempo no?, y segundo, que nos firmen su compromiso de orientar los presupuestos a favor de los ciudadanos, no de sus partidos.
Dejemos de administrar la miseria y comencemos a administrar un país que a pesar de sus gobiernos anti ciudadanos y ciudadanos apáticos, es un país prospero.
Edgar CHÁVEZ
TARRÍO.

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