Con la claridad que antes no se podía apreciar, los principales países del mundo están expresando su visión de futuro en torno al desarrollo de sus economías, en la que se perciben importantes divisiones.
Por un lado figuran los países del continente europeo, liderados por Alemania, que están definiendo una clara preferencia cercana a la disciplina del patrón oro del siglo XIX; esta vez con el Euro marcando el eje monetario, mientras que por el otro lado –dispersos-- están los países que le apuestan a esquemas más cercanos al keynesiano, que postula el manejo de la demanda agregada, a cargo de sus autoridades monetarias y sus políticas de finanzas públicas.
Los primeros se han comprometido a mantener la disciplina fiscal en su política económica, con el euro en el eje monetario y sus presupuestos fiscales equilibrados en el que el déficit no pueda ser mayor al 0.5% del PIB, y la deuda pública no mayor al 60% de su producto nacional.
Ese conjunto de medidas disciplinarias, con sanciones automáticas a los que incumplan, deberán quedar grabadas en las constituciones de cada uno de los países del continente europeo que se sujeten a dichos límites. Cosa que, por cierto, no está todavía definida.
De esa manera, queda por determinarse si los demás países relevantes del mundo, como el Reino Unido, los Estados Unidos, Canadá, Japón, China, India, Brasil, México y demás economías importantes seguirán los mismos patrones, o líneas diferentes en las que modulen su demanda agregada para propiciar el crecimiento y la generación de empleos que deseen.
Para nosotros la pregunta es si México seguirá los patrones europeos o si se diversificará de ellos, como se percibe que Brasil y demás latinoamericanos están por hacer.
Ya vimos que China ha decidido modificar sus políticas de crecimiento para bajar el ritmo a no más del 7.5% de su PIB anual, sea por decisión autónoma o porque el mundo está reduciendo su demanda de productos chinos por una Europa Continental tendiente a recesiva y un Estados Unidos y demás occidentales desarrollados, a similar ritmos menores de crecimiento.
En términos de las teorías económicas dominantes, estamos viendo el debate conceptual --y a la vez real-- entre el keynesianismo del Siglo XX y las teorías liberales que, nacidas en el Siglo XIX, han vuelto a reaparecer en el neoliberalismo de este Siglo.
¿Cuál será la visión dominante?
Jesús Alberto Cano Vélez.
Presidente de El Colegio Nacional de Economistas
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