En las primeras semanas de la contienda electoral, los equipos de campaña y los “expertos” en marketing electoral no logran hacer conexión entre sus productos los candidatos, y “los compradores”, los ciudadanos. La razón es muy sencilla, los políticos viven una realidad distinta a la de los ciudadanos.
En el discurso todos dicen entender perfectamente los problemas que aquejan a la ciudadanía en su conjunto, pero en los hechos sus actuaciones distan mucho de ese entendimiento. Estas campañas deberían estar mas orientadas en mostrar los “cómos”, mas que los “qués”, porque seguro estoy que todos los ciudadanos estamos de acuerdo en que necesitamos que el país progrese económicamente a un rito más acelerado y que se generen, no digo mejores oportunidades de empleo, sino, que se generen lisa y llanamente empleos.
Estaremos de acuerdo en que nos urge pacificar el país en guerra que nos heredara Felipe Calderón, elevar el nivel de la educación y reducir la desigualdad social, la pregunta es, ¿como lo vamos a hacer o como le van a hacer ellos para lograr que esto suceda?
Los compromisos son importantes, pero el cumplimiento es inexcusable y aunque, esa estrategia funcionó en una ocasión, esta vez parece quedar corta ante las grandes necesidades sociales de los mexicanos, sin embargo alcanza para mantener a Enrique Peña Nieto al frente de las preferencias electorales.
La pésima campaña que ha desarrollado Josefina Vázquez Mota, que va de desacierto en desacierto y en la que su equipo de campaña parecieran ser sus principales enemigos, han hecho que la figura de la primer mujer con posibilidades reales de ceñirse la banda presidencial, vaya en caída libre. Ahora con una campaña de desprestigio ante la falta de propuestas que inclinen la balanza de las preferencias a su favor. ¿Sus asesores estarán equivocando la estrategia? Los ciudadanos queremos evitar la confrontación y la violencia en cualquiera de sus modalidades.
No se puede hablar de compromisos incumplidos cuando a Josefina su propio compañero de partido y ex contrincante Ernesto Cordero, nos dio a conocer, la falta de compromiso como legisladora y como coordinadora de bancada.
Andrés Manuel Lopez Obrador y su república amorosa no logra penetrar en las preferencias de los electores como lo hizo hace 6 años, pues detrás de la piel de oveja que ahora muestra, todos conocemos que hay un lobo que no tarda en mostrar su verdadera personalidad y saldrá a la luz de un momento a otro, motivado ante la desesperación de ver que su campaña nomas no logra avanzar.
6 años perdidos de un gobierno federal sin una visión clara de que pretendía hacer de México, de sangre en las calles del país, de vivir una violencia desmedida, de crisis económica recurrente y de incrementar el numero de pobres en 15 millones adicionales a los que ya había en nuestro país. De ver como hay gobernadores quienes abusan del poder sin medir consecuencias y olvidando que fueron electos para administrar y para construir, no para sobrepasarse y darse vida de magnates a costa del tesoro público. Esto tiene a los ciudadanos en el peor momento de la vida democrática del México reciente, viviendo un desencanto y alejados de la participación electoral.
Los candidatos y sus equipos de campaña se preocupan porque no logran hacer conexión entre su oferta política y los electores, el panorama luce desangelado en el horizonte cercano, porque al paso que llevan y la manera en como pierden el tiempo buscando en el desprestigio del rival, aumentar su popularidad, no nos va llevará a ningún lado.
Hace falta conocer como vamos a lograr alcanzar el desarrollo que deseamos, la paz que anhelamos y la estabilidad que soñamos, esto requiere de una política profesional y de políticos que tengan amor por su patria y que se duelan de las necesidades de los mexicanos.
¿Los tenemos?
Edgar Chávez Tarrío.

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